Historias de fantasmas en la casa del primer ministro de Japón

Shinzo Abe
Image caption El premier no ha dado una explicación formal de por qué no ha querido ocupar la residencia oficial.

Es la versión oficial: el primer ministro de Japón no le teme a los fantasmas.

Tales fueron los términos de un escueto comunicado, que el gobierno de esa nación asiática se vio forzado a emitir hace poco. ¿La razón? Una creciente especulación sobre los verdaderos motivos por los cuales, tras cinco meses en el cargo, Shinzo Abe no se ha mudado al "Koutei", la residencia oficial de los mandatarios japoneses.

Otros ocupantes han hablado de pasos en la oscuridad, de botas que marchan, de puertas que se abren para llevar a pasillos vacíos; de sombras que se escurren entre las esculturas de sapos que trepan las paredes, que se esconden tras el mobiliario art decó...

Porque resulta que la mansión de ladrillos de 11 habitaciones, construida en 1929, ha sido escenario de varios asesinatos. Y, según se ha hablado por décadas, sus fantasmas no la habrían abandonado.

Gobierno por asesinato

Corrían los años 30, preludio de la II Guerra Mundial, y Japón era un hervidero.

Las conspiraciones eran un arma política de tal magnitud, que algunos especialistas lo llaman el período de "gobierno por asesinato". Y el incidente que marca el comienzo de esta etapa de preminencia militar es la muerte del primer ministro Inukai Tsuyoshi, en 1932.

La jornada del 15 de mayo, un grupo de once jóvenes oficiales de la naval le disparó en el Koutei. Sus últimas palabras habrían sido "si pudiera hablar, entenderían", a lo que los conspiradores habrían replicado que "el diálogo es inútil".

Por cierto, otro objetivo de los uniformados era el actor y director Charlie Chaplin, quien estaba de visita y se alojaba allí. Se salvó porque esa noche fue a ver un combate de sumo.

En 1936, el primer ministro Keisuke Okada escapó por muy poco el destino de Inukai en otro intento de golpe. Pero un número de ministros y oficiales no vieron la luz del día siguiente, asesinados a manos de los conspiradores, que tomaron varios edificios de gobierno del centro de Japón y atacaron la residencia oficial.

Una descripción de The Wall Street Journal habla de que varios agujeros de bala en un vidrio de la entrada del Koutei dan testimonio de esta época turbulenta.

Miedo no

Esa misma publicación le preguntó en 2012 al entonces primer ministro de Japón, Yoshihiko Noda, si había experimentado algún encuentro paranormal, o si simplemente había sentido miedo, mientras ocupaba la insigne edificación, descrita por su arquitecto como de "estilo Frank Lloyd Wright".

"No -contestó-. El Parlamento asusta mucho más".

Otro exprimer ministro, Jonichiro Koizumi, le aseguró una vez a la prensa que nunca se había topado con ningún fantasma, aunque le hubiera gustado.

Tal como están las cosas, han pasado cinco meses desde que Shinzo Abe fue nombrado primer ministro, y ni signos de que tenga intenciones de mudarse.

Según medios locales, el premier sigue ocupando su casa privada, la cual, de todas formas, está ubicada muy cerca del complejo de gobierno.

Preocupado por la posibilidad de que su capacidad de respuesta ante una emergencia nacional se vea reducida por la distancia, un parlamentario de oposición, Ken Kagaya, le envió una carta en la que lo inquirió directamente: "hay rumores de que la residencia oficial está llena de fantasmas. ¿Es eso cierto? ¿Se niega el primer ministro Abe a ocuparla debido a los rumores?".

A lo que vino la respuesta, en forma de declaración oficial escrita: "no damos respuesta afirmativa lo que se nos pregunta".

Según el secretario del Gabinete, Yoshihide Suga, la decisión de no hacer uso de la residencia oficial tiene que ver con un asunto de simple comodidad.

Hasta ahora Abe no ha dado ninguna explicación al respecto.

Mientras tanto la casa sigue vacía. De mortales, al menos.

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