Tahití, ganadora sentimental en la Copa Confederaciones

  • 21 junio 2013
Mickael Roche y David Villa
Image caption El portero Mickael Roche, de Tahití, vivió una jornada devastadora.

"Queremos marcar todos los goles posibles", dijo el entrenador español antes del partido con Tahití en el mítico estadio Maracaná, en Río de Janeiro. Y cumplió con creces su cometido.

El campeón del mundo salió a la cancha a todos sus suplentes e igualmente aplastó con facilidad a la selección aficionada del Pacífico Sur -la cenicienta de la Copa Confedereaciones- con estruendoso marcador de 10 goles por 0.

Y si bien España produjo la mayor goleada de la historia de la Copa Confederaciones -y también la mayor que se haya registrado en el Maracaná-, el ganador sentimental del partido fue Tahití, que venía de perder 6-1 ante Nigeria.

Quizás movida por la compasión hacia el más débil o por el deseo de incomodar a un rival de cuidado, la multitud en el estado rugió con cada balón recuperado por el equipo de la isla de la Polinesia Francesa.

Cada intento de ataque, cada atajada del portero tahitiano fue celebrada como una hazaña por los casi 72.000 asistentes, mientras que las jugada de España fueron abucheadas por la hinchada carioca.

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Los brasileños no dieron sosiego a España, provocándoles al grito de "¡Pentacampeón!", para recordar que Brasil es poseedora de cinco copas mundiales.

"España, puedes esperar, tu hora va a llegar", gritaban a coro.

La presión no afectó en lo más mínimo a "La Roja", que dominó las acciones a placer, como demuestra el marcador final.

"Nobles oponentes"

Pero no sólo fueron los brasileros quienes aplaudieron a 'Toa Aito', como también se le conoce a la selección tahitiana, los jugadores españoles también manifestaron elogios para sus débiles rivales.

Después de haberles propinado cuatro goles, el delantero Fernando Torres dijo haber quedado impresionado por el espíritu deportivo de Tahití.

"Son un ejemplo para otros equipos", dijo el jugador de 29 años tras recibir el premio Hombre del Partido por sus cuatro goles.

"Ellos trataron de jugar al fútbol y aunque el resultado demostró que hay una enorme diferencia entre los equipos, eso no fue lo más importante. Lo más importante es que fue una competencia deportiva", dijo Torres.

"Todos nos hemos convertido en grandes fanáticos de ese equipo", dijo Torres, quien aseguró que fue el ecuentro fue "una alegría (...) no sólo porque ganamos tan fácilmente, sino porque ellos, pese a perder, jugaron con una sonrisa en sus rostros de la primera a la última patada.

El entrenador Vicente Del Bosque calificó a los tahitianos de "nobles oponentes".

"Pese a los goles en ningún momento se enfadaron, jugaron con juego limpio y fueron una selección muy noble", dijo el seleccionador.

"Con certeza aseguro que su fútbol no sale perjudicado de este partido, más bien sale reforzado".

Tahití ocupa el puesto 138 en el ranking de la FIFA. El marcador de hoy es igual al de la derrota que sufrieron en 2004 ante Nueva Zelanda.

Ganar corazones

Ante el claro favoritismo de los hinchas brasileños por Tahití, Del Bosque dijo que era "normal" que el público se inclinara por el equipo más débil.

"Lo importante es que hemos conseguido que todos disfrutasen del partido. Hicimos un partido muy serio, nos mantuvimos concentrados y si no marcamos más goles fue porque no nos lo permitieron".

Antes del pitazo inicial, los futbolistas de Tahití obsequiaron collares y pendientes a sus rivales.

Tras la goleada, una mezcla de sentimientos se apoderó de los tahitianos, quienes son todos aficionados, a diferencia del resto de los equipos, que tienen algunas de las estrellas más cotizadas del deporte.

El entrenador Eddy Etaeta, a pesar de sentirse decepcionado por algunos de los goles concedido, tiene la esperanza de que este torneo eleve el perfil del equipo en casa.

"Por supuesto que nunca íbamos a ganar, pero algunos de los goles que concedimos fueron un poco ingenuos y lo pudimos haber hecho mejor", dijo Etaeta.

"Pero hemos obtenido una gran victoria acá, al ganar los corazones del público brasileño", añadió.

"Creo que es justo decir que somos más conocidos en Brasil de lo que somos en Tahití", dijo con el comprensible alivio de quien reconoció en la rueda de prensa posterior al partido que esperaba un marcador de 15 a 20 goles en contra.

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