Fresas con crema, blanco inmaculado y otras tradiciones de Wimbledon

  • 24 junio 2013
Wimbledon
Image caption La edición 2013 de Wimbledon comienza el 24 de junio y finaliza el 7 de julio.

Único. Así es Wimbledon, mucho más que un torneo de tenis. No sólo es el tercer Grand Slam del año, es… Wimbledon.

Dos semanas al año convertidas en la instancia ideal para que los ingleses muestren al mundo, y se recuerden a sí mismos, sus tradiciones.

The Championships, como se le conoce, les da la oportunidad de disfrutar del tenis y de regocijarse en una cualidad bien inglesa: refunfuñar, por el clima o por las derrotas locales. Y también sirve para ilusionarse y sufrir.

Todo en dos semanas de "verano". Con comillas. Porque el torneo se disputa en medio del particular verano inglés, cargado de lluvia y con un sol que demasiadas veces se resiste a aparecer.

Wimbledon es el torneo más antiguo del mundo. Fue disputado por primera vez en 1877. Y el más famoso: no en vano al establecimiento se lo conoce "La catedral".

Y gran parte del aura que envuelve a este torneo, que lo diferencia de otros campeonatos de tenis y eventos deportivos en general, pasa por el histórico respeto a la tradición: esencia por excelencia de Wimbledon.

Repáselas en este artículo de BBC Mundo.

Césped

Wimbledon es el único de los cuatro Grand Slam que se disputa sobre césped.

De hecho, en la rama masculina apenas hay seis torneos al año en esta superficie, frente a 22 en polvo de ladrillo y 37 en canchas duras.

Las 19 canchas que se utilizan en el torneo se componen de 100% "raigrás perenne" (Lolium perenne), para mejorar la durabilidad y fortalecer el césped y soportar mejor el creciente desgaste del juego moderno.

Se corta a una altura exacta de 8 mm.

Blanco inmaculado

Ningún jugador que llega al The All England Lawn Tennis & Croquet Club quiere enfrentarse a los oficiales encargados de asegurar el cumplimiento del código de vestimenta.

En 1963 se introdujo la regla de que la indumentaria de los deportistas debía ser "predominantemente" blanca. Y en 1995 se ajustó para indicar que sería "casi enteramente" blanca.

El juez del torneo tiene la última palabra sobre el atuendo.

Las directrices son:

  1. Sin masa sólida de color.
  2. Poco o ningún color oscuro ni llamativo.
  3. Sin colores fluorescentes.
  4. Preferencia hacia colores pastel.
  5. Preferencia de que la espalda sea totalmente blanca.
  6. Preferencia de que los pantalones cortos y las faldas sean totalmente blancos.
  7. Todas las demás prendas de vestir, como sombreros, medias y zapatos, deben ser casi totalmente blancos.

Fresas con crema

Visitar Wimbledon e irse sin comer fresas con crema es (casi) una herejía.

La leyenda indica que el rey Jorge V, coronado en 1911, las introdujo en el torneo. Pero en realidad se remonta a los inicios del torneo.

Al disputarse en el verano inglés, coincide con la llegada de las fresas, y se convirtió en el plato de moda.

Pero no se trata de cualquier tipo. La oficial del torneo es la de la variedad Elsanta, cultivada en granjas de Kent, en el sureste de Inglaterra.

Son recogidas el día antes de su venta, llegan a las instalaciones en el suroeste de Londres, a las 5:30 AM para ser inspeccionadas.

A las 10:30, cuando se abre el club, empiezan a venderse.

En dos semanas de torneo se consumen unos 28.000 kilos de fresas. Es decir, 112.000 canastillas.

Lluvia

Wimbledon sin lluvia no es Wimbledon.

Desde 1922 siete torneos (1931, 1976, 1977, 1993, 1995, 2009, 2010) no resultaron interrumpidos en algún momento por la lluvia.

Aunque se realice en verano, el paraguas es parte del equipamiento indispensable a la hora de visitar el evento.

Pero desde 2009 la lluvia no es un problema tan grave. Ese año fue instalado un techo retráctil en la cancha central que se cierra en menos de diez minutos.

La fila

Decir que los británicos son tradicionalmente tolerantes a las filas es un eufemismo. Algunos se atreven a asegurar que es casi un motivo de orgullo.

Y Wimbledon es uno de esos momentos.

Hacer "La Cola" es para del folclore del torneo. Históricamente ha sido uno de los eventos deportivos con mayor demanda en Reino Unido.

Y es, como le gusta resaltar a la organización, uno de los pocos torneos del mundo en el cual se puede conseguir una entrada premium en el día. Pero se necesita esfuerzo.

La organización pone a disposición del público un puñado de entradas cada día: 500 para cada una de las tres canchas principales y algunos miles para las auxiliares.

Pero conseguir un asiento en cancha central haciendo cola implica, para no perder la costumbre, una serie de rituales.

"La Cola" para el torneo de 2013, que se inicia este lunes, se abrió el domingo a las 8 de Londres. Se realiza sobre el terreno del Wimbledon Park.

Tres horas después hacían fila más de 1.000 personas. Y recién podrán ver un partido el lunes a las 13 horas.

Una vez que alguien llega al final de "La Cola" recibe una "Tarjeta de Cola" (Queue Card), fechada y numerada.

Se protege con la vida. No es transferible. Y es necesaria para eventualmente comprar una sola entrada.

Salvo para ir al baño o por cuestiones temporales, una persona no puede reservarle el lugar a otro o dejar algún bolso en señal de que el lugar está ocupado.

Quienes pasan la noche no pueden usar una carpa con una capacidad superior a dos personas. Las entregas "a domicilio" de pizza u otro tipo de comidas no pueden ser repartidos en las carpas sino en la entrada.

A las 6 de la mañana los comisarios honorarios despiertan a todos en la cola, deben levantar campamento y hacer una fila ordenada.

Una hora y media después aquellos en los primeros lugares de la cola recibirán unas pulseras. Se repartirán tantas como boletos disponibles para las tres canchas principales.

Al llegar a la boletería, la entrada sólo se puede pagar en efectivo. Tras más de 24 horas de espera, hacerlo con tarjeta de crédito no contribuye con la agilidad del proceso.

La terraza... y los fantasmas

Oficialmente denominada Aorangi Terrace, es el espacio verde dentro del club donde miles de personas sin entradas para los estadios principales ven partidos en pantalla gigante.

Hasta hace poco era conocida como "Henman Hill", la "colina de Henman", por el inglés Tim Henman, quien se retiró en 2007 sin haber podido llegar a la final de un grande tras perder cuatro veces en semifinales en Wimbledon.

Desde hace unos años se la conoce como "Murray Mound", el "montículo de Murray", por Andy Murray, el escocés de 26 años, encargado de deshacerse de una vez por todas del fantasma de Fred Perry, el último británico en ganar Wimbledon. En 1936.

Murray rozó la gloria el año pasado al perder la final contra el suizo Roger Federer. Luego ganaría su primer Gran Slam en el Abierto de Estados Unidos.

Tras su derrota, en la que con sus lágrimas se terminó de ganar al público, todos aquí esperan que 2013, finalmente, sea el año de un británico.

Poesía

¿Qué estadio puede llevar la inscripción de parte un poema? La cancha central de Wimbledon, claro.

"Si puedes conocer al triunfo y la derrota,

y tratar de la misma manera a esos dos impostores"

Se trata de la tercera y cuarta línea de la segunda estrofa del poema "Si" (If) del escritor británico Rudyard Kipling.

Se encuentran justo en el camino que toman los jugadores antes de ingresar a la cancha.

Pero la relación de Wimbledon y la poesía no se queda ahí. En 2010, Matt Harvey se convirtió en el primer poeta oficial del torneo, encargado de escribir un poema diario.

La etiqueta

Durante el partido, las tenistas son nombradas como "Miss" o "Mrs" (soltera o casada)

La regla no se aplica para los hombres.

La excepción es cuando alguno de ellos pide un challenge, la repetición a través del llamado ojo del halcón (hawk eye), un sistema informático para seguir la trayectoria de la pelota.

Anteriormente, el "Miss" o el "Mrs" también se colocaba delante del nombre de las competidoras en los tableros. Pero esta tradición se abandonó en 2009 para ponerlas a la par de los hombres, que nunca llevaron el "Mr".

"El domingo del medio"

Conocido en inglés como "Middle Sunday", se trata del primer domingo del torneo y se caracteriza por la ausencia de partidos.

Se lo considera un día de descanso, único torneo de Gran Slam que lo realiza.

En tres ocasiones las lluvias caídas durante la primera semana forzaron la disputa de partidos atrasados en tres ocasiones: 1991, 1997 y 2004.

Sin publicidad

"Uno de los principales objetivos del club es realzar el carácter único y la imagen de The Championships, manteniendo nuestros estadios y canchas relativamente libre de patrocinios comerciales y de posicionamiento de productos, de ahí la ausencia de publicidad manifiesta alrededor de las canchas", dice el club.

Otra muestra de las particularidades de Wimbledon.

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