En la revuelta de Brasil, la división izquierda-derecha parece obsoleta

Protestas en Río de Janeiro
Image caption Las manifestaciones atraen a gente de todo el espectro político.

La clásica división entre izquierda y derecha, que tantos conflictos causó en la historia reciente de América Latina, parece anticuada para explicar las protestas callejeras masivas que sacuden a Brasil, sostienen expertos.

Sin partidos políticos que las impulsen ni liderazgos claros, las manifestaciones levantan banderas más bien pragmáticas y atraen a gente de todo el espectro político, según encuestas.

Sus reclamos de mejoras en el transporte, la salud y la educación, y sus críticas a la corrupción o los miles de millones gastados en el Mundial de fútbol Brasil 2014, carecen de etiquetas ideológicas bien definidas.

Y están dirigidos tanto al gobierno de la presidenta Dilma Rousseff, del izquierdista Partido de los Trabajadores (PT), como a alcaldes y gobernadores estatales de diversos partidos, incluidos opositores, convocados a una reunión con la mandataria este lunes.

"Este movimiento no es ni de izquierda ni de derecha", dijo Aldo Fornazieri, director académico de la Fundación Escuela de Sociología Política de Sao Paulo (FESPSP).

"Es progresista porque posee un sentido positivo, una crítica a las instituciones que no funcionan", añadió en diálogo con BBC Mundo.

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"No cabe más"

En las protestas del jueves con más de un millón de personas en todo Brasil, 89% de quienes participaron negaron sentirse representados por algún partido político, indicó una encuesta de Ibope divulgada el fin de semana.

La independencia partidaria ha sido una consigna de organizaciones que impulsaron las manifestaciones desde el comienza, como el Movimiento Pase Libre (MPL) de Sao Paulo, que reclama un transporte público gratuito. Los líderes de este movimiento también fueron invitados a una reunión con Rousseff este lunes.

Una encuesta de la empresa Datafolha realizada en la manifestación del jueves en Sao Paulo concluyó que izquierdistas, derechistas y centristas estuvieron mezclados.

Según el sondeo, 22% de quienes manifestaron en la la avenida Paulista ese día eran de izquierda, 14% de centro-izquierda, 31% de centro, 11% de centro-derecha, 10% de derecha y 12% indefinidos.

Desde el punto de vista ideológico, el estudio señaló que 32% eran liberales extremos, 29% liberales, 20% conservadores y 17% moderados o centristas.

"El pueblo se despertó; no cabe más esa cosa de izquierda y derecha", sostuvo Silvana Farinatti, una brasileña de 42 años que el fin de semana acampó con otros manifestantes frente al domicilio del gobernador de Rio de Janeiro, Sergio Cabral, para reclamarle por la corrupción y la represión policial.

"¿Qué ocurre o dónde esto se encaja? No voy a saber responderte y hay cientistas políticos que tampoco saben", dijo Farinatti a BBC Mundo.

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"Al córner"

Luiz Bernardo Pericás, profesor de historia contemporánea en la Universidad de Sao Paulo (USP), sostuvo que "la gran masa (de las protestas) no tiene mucha noción de esas divisiones clásicas" entre izquierda y derecha.

"Lo que vivimos hoy es muy diferente a lo que se vivía en los años '60: no hay un socialismo real ni un bloque socialista como la Unión Soviética y la formación de buena parte de esta muchachada se hizo mucho después de eso", explicó.

Sin embargo, al igual que otros observadores Pericás notó que existe una suerte de pugna entre grupos de diferentes ideologías por influir a las manifestaciones en las calles brasileñas.

"Quien convocó las primeras protestas son grupos claramente ligados a la izquierda", dijo aludiendo al MPL. "Esos grupos ahora están siendo casi tirados al córner por (otros) grupos, algunos de ellos claramente de derecha".

Tras la rebaja de las tarifas de transporte público en Sao Paulo y la manifestación masiva del jueves, el MPL anunció que no llamaría a nuevas protestas y rechazó actos de violencia que hubo contra grupos políticos, recordando que su definición es "apartidaria pero no antipartidaria".

Pero luego apoyó una manifestación convocada para el martes por el Movimiento de Trabajadores Sin Techo.

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¿A dónde va?

En protestas recientes en Sao Paulo, Rio y otras ciudades, militantes con banderas del PT de la presidenta Rousseff y de otras organizaciones de izquierda fueron apartados, a veces de forma violenta por personas no identificadas o enmascaradas.

"Existen grupos de extrema derecha dentro del movimiento que van a la violencia para intentar crear un clima de caos y desorden e intentar sacar ventaja", afirmó Fornazieri.

Image caption La presidenta Dilma Rousseff anunció reformas el viernes pasado.

Y agregó que "la izquierda organizada en partidos está totalmente perpleja" ante lo que ocurre en las calles, a pesar de que podría conectar mejor con las reivindicaciones que se hacen.

Rousseff procuró calmar la situación con una cadena de radio y televisión el viernes, donde anunció reformas, dijo que estaba dispuesta a recibir a los líderes de las protestas y advirtió que la violencia será cohibida.

Pero decenas de miles de personas volvieron a manifestar el sábado en varias ciudades de Brasil, en su mayoría de forma pacífica pero en Belo Horizonte y Salvador hubo enfrentamientos violentos con la policía.

El domingo, las protestas siguieron con menor intensidad en varias ciudades. Nuevas manifestaciones están programadas para esta semana.

"Hay una cierta espera para ver a dónde va el movimiento", señaló Rafael Soares Gonçalves, historiador y líder del Laboratorio de estudios urbanos y socioambientales de la Pontificia Universidad Católica de Rio (PUC-Rio).

"La cantidad de gente que se agregó al movimiento ahora es muy difícil de definir", comentó a BBC Mundo, "porque la pauta de contestaciones es tan grande que no se puede decir más si es algo de izquierda o derecha".

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