Lo que no ha salido bien en las privatizaciones de Grecia

Parque Olímpico
Image caption La antigua Villa Olómpica en el Parque Metropolitano Hellinikon debería venderse este año.

Al visitar cualquiera de las tiendas estatales de apuestas Opap en Grecia, es bastante difícil entender lo que está pasando con exactitud.

Grupos de hombres que con suerte pueden permitirse pagar el precio de un billete de lotería se sientan a mirar fijamente unas pantallas electrónicas que les muestran redes de datos al azar. Todo con la esperanza de que, por un golpe de suerte, aparezcan sus números.

Es una buena metáfora para la amplia -y ampliamente infructuosa– carrera de Grecia para recaudar miles de millones de euros que ayuden a compensar el peso del pago de la deuda del país.

La venta de un tercio de Opap por 700 millones de euros (US$913 millones) a un fondo de inversión griego-checo es el primero de una serie de acuerdos de privatización exigidos por el plan de rescate internacional.

Pero la venta se encuentra sumida en una disputa sobre las futuras obligaciones de Opap de utilizar determinados proveedores de tecnología griegos.

No ha sido el único altercado. La discusión ocurre tras el reciente fracaso en el intento de privatizar Depa, la empresa nacional de gas.

El comprador, Gazprom, se retiró en medio de una lucha geopolítica por la dominación de Rusia en el suministro de energía a Europa.

En busca de 1.000 millones

Image caption Stelios Stavrides es el hombre detrás de las privatizaciones. El objetivo es recaudar 4.500 millones de euros para 2014.

Entonces, ¿en qué está el programa de privatizaciones hoy? Las estimaciones apuntan a que el plan se quedará corto en al menos 1.000 millones de los 2.600 millones de euros que -se supone- recaudaría este año.

Se trata de estimaciones bastante alejadas del panorama ideal inicial, que contemplaba ventas por 50.000 millones de euros.

El hombre a cargo de las privatizaciones y quien tiene que cargar con la culpa de los últimos reveses es Stelios Stavrides, responsable de la exitosa transformación de la Junta de Aguas de Atenas y ahora jefe del Fondo de Desarrollo de Activos de la República Helénica.

Sólo ha estado en el cargo durante tres meses, pero ya está bajo una intensa presión después del aparente fracaso en anticipar y resolver los contratiempos de Depa y Opap.

Él admite de buen humor que el Estado o la Troika de acreedores internacionales (el Fondo Monetaria Internacional, el Banco Central Europeo y la Comisión Europea) podrían exigir su cabeza.

Sin embargo, en medio de todos los obstáculos de los furiosos sindicatos y los políticos que se oponen, él exuda un entusiasmo casi misionero ante tan ingrata tarea.

Con una nueva y larga lista de liquidaciones por venir, Stavrides insiste en que su organización ha aprendido mucho y estará pronto en marcha nuevamente para cumplir su meta: recaudar 4.500 millones de euros para 2014.

"Podemos alcanzar este objetivo en dos años si no tenemos crisis políticas, si la gente actúa de manera responsable", asegura.

Sector público en retroceso

Stavrides y su equipo acaban de mudarse a unas oficinas alguna vez ocupadas por una agencia de noticias.

Algo de la atmósfera del lugar debe haber permanecido porque, después de años de resistencia en Grecia, el organismo está dispuesto a ser abierto sobre el progreso detallado de la liberalización de los servicios públicos griegos, la tierra y los recursos que hasta el momento manejaba el Estado.

Stavrides cree que los beneficios de la inversión privada y la propiedad simplemente no son comprendidos por muchos políticos o sindicatos que han crecido bajo un modelo totalmente diferente.

Dice que las privatizaciones son simplemente la única opción para lograr algún crecimiento en Grecia.

"El sector público se ha reducido drásticamente en los últimos cuatro años, al igual que los ingresos de la población. Hoy no es el sueño de nadie trabajar en ese sector. Lo fue por 40 años, pero hoy es una pesadilla", dice Stavrides.

La semana pasada, el Parlamento griego aprobó una reforma del sector público que reducirá 4.000 puestos y reorganizará otros 25.000 este año. Además, los recortes de empleos podrían llegar a 11.000 a fines de 2014.

Pero el problema es que mientras Grecia se mantenga en el límite financiero, con tantas preguntas sin responder sobre su futuro económico, algunos de los mejores inversores están en retirada.

Una y otra vez, la lista de los interesados en un activo determinado se reduce a uno o dos hacia el final del proceso de licitación. Esto ha llevado a que los precios de venta obtenidos en las operaciones realizadas hasta la fecha hayan sido bajos.

"Vendedor bajo presión"

Image caption El exalcalde subrogante de Atenas aseguró que el proceso ha sido "un desastre".

El parlamentario europeo Theodoros Skylakakis me dice que la carrera impía por vender en el mercado actual es inexplicable, ya que será la Troika la que se lleve a los ingresos. Y ellos necesitan maximizar cada centavo de las ganancias.

"El proceso ha sido un desastre desde el principio, cuando la Troika dijo que podíamos conseguir 50.000 millones de euros", dice Skylakakis.

"Ahora son 20.000 millones [de euros] en siete años. Todo el mundo sabe que el vendedor está bajo presión, por lo que simplemente no hay suficientes compradores".

"Todos los activos son monopolios naturales o jurídicos, por lo que la inversión será pequeña y el comprador estará en posición de ordeñar estos activos", advierte.

"Así que necesitamos que el Estado ejerza un control más fuerte de estos sectores y garantice que haya más compradores".

Uno de los activos estrella, cuya puesta en venta se prevé para octubre de este año, es el Parque Metropolitano Hellinikon. Esta es la gran villa olímpica en la costa.

Antes de eso, parte de la zona era el antiguo aeropuerto de Atenas. El sitio tiene una superficie equivalente a tres Montecarlo, pero ha estado abandonada por más de una década.

Numerosos autobuses del aeropuerto todavía estacionan fuera de las terminales abandonadas, y un trío de aviones de Olympic Airways no deseados yacen en un extremo de la pista.

Sólo una parte de la zona Hellinikon será desarrollada en un principio, pero ya cuenta con cuatro grandes inversionistas interesados.

El modelo se ha inspirado en la transformación de la costa de Barcelona después de los Juegos Olímpicos, un ejemplo muchas veces discutido en Grecia.

Hoy, el aeropuerto abandonado es un monumento contemporáneo a la aparente incapacidad de Grecia para sacarle provecho a sus activos.

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