Cinco desafíos que los seguidores del Mundial tendrán que enfrentar en Brasil

  • 19 julio 2013
Seguidor muestra una entrada para ver un partido de la Copa de Confederaciones
Image caption Los estudiantes, personas mayores de 60 años y otros beneficiarios de programas sociales del gobierno brasileño tendrán 50% de descuento.

Los residentes en Brasil pagarán como mínimo US$30 por las entradas del Mundial de Fútbol que tendrá lugar en Brasil en 2014, según anunció este viernes la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA).

Para los asistentes internacionales, el precio empezará en US$90.

Las entradas saldrán a la venta por internet el próximo 20 de agosto, a través de la página oficial de FIFA , y la primera fase de venta finalizará el 10 de octubre.

El costo del acceso al partido de apertura en Sao Paulo, el 12 de junio de 2014, será más caro: empezará en US$220.

Pero poder costear las entradas es sólo el primero de los desafíos que tendrán que enfrentar los seguidores del Mundial que planean ver los partidos en directo.

¿Cuáles son los otros? Aquí le presentamos algunos.

Conseguir entradas

Image caption Aficionados esperan en la cola para recoger entradas para los partidos de la Copa de Confederaciones en Rio de Janeiro.

Las entradas más baratas están reservadas para los ciudadanos del país sede.

La FIFA detalló que los residentes de Brasil tendrán acceso al menos a 400.000 boletos con descuento, de un total de tres millones disponibles.

Y serán aún más baratas para algunos ciudadanos que tienen derecho a un 50% de descuento, como estudiantes, personas mayores de 60 años y otros beneficiarios de programas sociales del gobierno.

Aún así, el exjugador, campeón mundial y actual columnista deportivo Tostao cree que la cuota de entradas populares para el torneo no es suficiente para incluir a los seguidores de salarios más bajos.

"Los que van a ser baratos son los de los partidos de menor importancia", le dijo a la BBC. "Hablar de que las entradas no son caras es sólo para dar una disculpa, pero no es suficiente".

Para Christopher Gaffney, vicepresidente y cofundador de la asociación nacional de aficionados de Brasil (ANT por sus siglas en portugués) la FIFA debería haber considerado el salario mínimo del país sede de la competición a la hora de determinar los precios para el Mundial.

Las entradas más caras pueden llegar a costar hasta US$990.

Superado el obstáculo de poder pagar las entradas, retirarlas será otro de los desafíos.

Las largas filas para sacar entrada en la reciente Copa de Confederaciones fue uno de los grandes reclamos de los aficionados.

"Podemos y vamos a mejorar el proceso de retirada de entradas", le dijo a la BBC Ricardo Trade, jefe del Comité Organizador Local (COL) del Mundial.

Trade dijo que pidió que hubiera más puntos de retirada de entradas y que éstos se decidieran estratégicamente en cada ciudad.

Acceso a los estadios

Image caption Durante la Copa de Confederaciones algunas ciudades como Recife, Fortaleza y Belo Horizonte ya tuvieron problemas de transporte.

Desde el desplazamiento por avión entre las 12 ciudades sede del torneo hasta la ida a los estadios en transporte público, los aficionados tendrán que estar preparados para enfrentar largas filas y otros trastornos a lo largo del camino.

Está previsto que las obras de infraestructura en los aeropuertos de algunas ciudades sede del Mundial se terminan en abril o mayo de 2014, a menos de un mes para el inicio del torneo, y hay riesgos de que no están listas a tiempo.

Para recibir al millón de seguidores brasileños y los 600.000 extranjeros que espera el gobierno federal durante la Copa, los aeropuertos tendrán que operar constantemente a su capacidad máxima, lo cual puede derivar fácilmente en problemas de atrasos y otros inconvenientes.

En lo que se refiere al transporte a los estadios, las 12 ciudades sede tienen proyectos de mejoría de la movilidad urbana, algunos de los cuales también corren el riesgo de no estar terminados a tiempo.

Durante la Copa de Confederaciones algunas de estas ciudades como Recife, Fortaleza y Belo Horizonte ya tuvieron problemas de transporte.

Uno de los grandes responsables de la organización de ambas competiciones, Ricardo Trade, jefe del Comité Organizador Local (COL), le dijo a la BBC que los problemas fueron puntuales y reiteró que las obras de movilidad son de responsabilidad municipal y no del comité organizador.

Aún así, admitió que se están desarrollando estrategias para minimizar los trastornos.

"Transportar a 70.000 personas en un corto período de tiempo es difícil en cualquier lugar. Estamos estudiando una manera de retener más al espectador para que no todo el mundo salga a la vez en cuanto termina un partido", dijo Trade.

Seguridad

Image caption Aficionados atraviesan el lugar en que se enfrentan policía y manifestantes junto al estadio de Garrincha, en Brasilia.

Los bloqueos y controles policiales serán algo común en las inmediaciones del estadio en todas las ciudades sede.

Pero la rigurosidad de estas prácticas podría ser más grande si se vuelven a dar en 2014 las manifestaciones que se extendieron por el país durante la Copa de Confederaciones.

En ese caso, el aficionado tendría que preparase para un posible ambiente tenso en los alrededores de los estadios.

Durante la Copa de Confederaciones la policía tuvo que actuar cerca de las sedes de los partidos y fue acusada de haber cometido excesos de represión contra los manifestantes.

En aquel momento la FIFA evitó hacer comentarios, pero el presidente de la asociación, Joseph Blatter, le dijo recientemente a la cadena alemana de noticias DPA que si vuelve a haber protestas durante el mundial la FIFA tendría que cuestionarse si acertó al escoger a Brasil como sede.

Blatter dijo que la copa mundial "no puede sufrir disturbios".

Ese riesgo fue minimizado por Ricardo Trade, el jefe del Comité Organizador Local.

"Lo que sucede fuera es responsabilidad de las autoridades públicas. Nosotros sólo vamos a tratar de garantizar que el aficionado que haya pasado algún apuro afuera, cuando entre en el estadio se pueda sentir un ambiente sensacional de paz", dijo Trade.

Pero el vicepresidente y cofundador de la asociación nacional de aficionados de Brasil, Christopher Gaffney, recuerda que los posibles enfrentamientos entre manifestantes y policías pueden llegar a interferir en los eventos e incluso dañar la imagen de Brasil en el exterior.

"La actuación de la policía en el Maracaná hizo que los jugadores sintieran el gas lacrimógeno", dijo Gaffney, en referencia a lo ocurrido durante el partido de la Copa de Confederaciones entre Brasil y España.

Comida y bebida

Image caption Durante el mundial la comercialización de comidas y bebidas será exclusiva de empresas licenciadas por la FIFA.

Los vendedores ambulantes de comida y bebida no podrán circular ni dentro ni inmediatamente fuera de los estadios.

La comercialización de comidas y bebidas será exclusiva de empresas licenciadas por la FIFA.

Esta regla marcará una notable diferencia con respecto a lo que los aficionados brasileños están acostumbrados. Palomitas de maíz, perritos calientes y el churrasco brasileño típico son sólo algunos de los placeres tradicionales en los partidos de fútbol de la liga nacional.

Ya durante la Copa de Confederaciones, organizada también por la FIFA, se criticaron estas restricciones, por las colas enormes y la falta de abastecimiento en los bares y restaurantes de los estadios y por lo elevado de los precios.

Ricardo Trade, el jefe del Comité Organizador Local, dijo que parte de los problemas se debieron a la entrega tardía de los estadios, que limitó la capacidad de hacer pruebas antes de los partidos.

En cuanto a los precios, un perro caliente costaba 8 reales o US$3,6 y unos maníes o cacahuetes 7 reales o US$3,15.

Además, sólo las marcas de cerveza de las empresas patrocinadoras del mundial pueden vender sus productos en un radio de 2km alrededor de los estadios.

Durante la Copa de Confederaciones, se vendían las latas de cerveza en las afueras como mínimo a 5 reales o US$2,25.

Mientras que en los partidos de la liga nacional los puestos ambulantes en Sao Paulo las venden a 3 reales cada lata o dos por 5 (US$1,35 y US$2,25 respectivamente).

Eso fuera. Dentro, la venta de cerveza, que está prohibida en las competiciones de fútbol brasileño, sí estará permitida en los partidos del mundial.

Durante la Copa de Confederaciones se vendieron las latas como mínimo a 9 reales (US$4).

Según Christopher Gaffney, vicepresidente y cofundador de la asociación nacional de aficionados de Brasil, estos precios acaban convirtiendo el evento en algo inviable para la mayoría de aficionado brasileños.

Costumbres

Image caption Los seguidores brasileños tendrán que hacer un ajuste de etiqueta en el estadio.

Las nuevas y modernas instalaciones construidas para el Mundial cumplen con el "estándar" de la FIFA, y ofrecen comodidad, asientos numerados y una cobertura casi total de las gradas. Esto será una novedad para los aficionados brasileños, acostumbrados a estadios mucho más precarios.

Sin embargo, algunos de los comportamientos típicos de los seguidores brasileños y extranjeros en los partidos de sus ligas nacionales estarán prohibidos en el mundial, ya que la FIFA, que organiza el campeonato, tiene un código específico de conducta para los aficionados.

Así que los seguidores tendrán que hacer un ajuste de etiqueta en el estadio.

No podrán, por ejemplo, acompañar el partido al ritmo de percusión o de instrumentos "ruidosos", incluidas las caxirolas, un tipo de sonajero creado por el músico Carlinhos Brown especialmente para la Copa de 2014, en una tentativa por emular el éxito de las vuvuzelas en Sudáfrica.

Los aficionados tampoco podrán ver los partidos de pie ni ondear banderas con mástil desde las gradas.

Christopher Gaffney, vicepresidente y cofundador de la asociación nacional de aficionados de Brasil, las reglas de la FIFA sobre el comportamiento de los seguidores van a acabar "minando la cultura brasileña del fútbol".

"Antes, el aficionado brasileño era un agente productor de espectáculo, ahora sólo va a ser un consumidor", dijo.

Sin embargo, Ricardo Trade, el jefe del Comité Organizador Local, ve como algo positivo tanto la modernización de las instalaciones de los estadios como el cambio en el cultura del fútbol brasileño.

"El fútbol es una industria que mueve mucho dinero y ese cambio de la propia cultura del fútbol es muy importante".

Contenido relacionado