El caso Wiener: políticos infieles y esposas que perdonan

Anthony Wiener y Huma Abedin

Un político en trance de explicar algunos pecadillos, generalmente de tipo carnal, lee un comunicado procurando la absolución del electorado frente a un pelotón de periodistas. Unos pasos atrás, su esposa escucha comprensiva las explicaciones que da su pareja.

Es una escena que viene ocurriendo con cierta frecuencia en la arena política estadounidense y también en su cultura, donde el cine, la TV y hasta la música han basado producciones en esas "esposas comprensivas" que se mantienen junto a sus maridos.

Incluso están las que tienen que pasar más de una vez por esa experiencia.

Image caption Abedin trabajó con Hillary Clinton en departamento de Estado.

Le sucedió esta semana a Huma Abedin, esposa del candidato demócrata a la alcaldía de Nueva York, Anthony Wiener y exasesora de Hillary Clinton en el Departamento de Estado, tan solo dos años después de que su esposo dejara el Congreso tras reconocer haber tenido "relaciones inapropiadas" vía mensajes de texto, lo que se conoce en inglés como "sexting".

En aquella ocasión Wiener se vio solo frente a la prensa, pero en esta Abedin lo acompañó mientras aseguraba que la existencia de una "amante virtual" – con nuevas fotos y textos explícitos- eran cosas "del pasado", pese a que algunos de esos textos fueron enviados el año pasado.

Abedin dijo haber perdonado a su esposo y, quizá anticipando las previsibles críticas que traería su respaldo, aclaró que era un asunto que resolverán entre ellos como familia.

Para muchos, Abedin, a quien se le augura también un brillante futuro en su propia carrera política, está repitiendo "conductas sumisas" de otras esposas, cuyos casos han terminado siendo modelos tomados por la industria cultural estadounidense. Aquí algunos ejemplos.

"Sólo un hombre"

En 1968, Tammy Wynette sacudió la cartelera de música "country" con la canción "Stand by your Man" (Apoya a tu hombre).

En aquel momento la obra fue cuestionada por militantes del movimiento feminista, que vivía una de sus etapas de mayor activismo, como un canto al conformismo, pero posteriormente Wynette aclaró que la letra hablaba de la fuerza de las mujeres superar las "limitaciones y fallas" de sus maridos.

Para Wynette eso era posible si las mujeres amaban realmente a sus parejas, porque como dice la canción en su final, "él es sólo un hombre", un estribillo que muchos han interpretado como una mirada displicente hacia a la proverbial debilidad masculina.

En los años 90 la canción quedó vinculada con la primera dama Hillary Clinton, entonces afectada por el escándalo sexual que involucraba a su esposo, el presidente Bill Clinton, con la pasante de la Casa Blanca, Mónica Lewinsky.

Pocos años antes la misma Hillary había hecho referencia a la canción durante una entrevista, al decir que ella no cuadraba con esa imagen de esposa "segundona" que cantaba Tammy Wynette.

La canción fue seleccionada en 2010 para integrar el Registro Nacional de Grabaciones que mantiene la Biblioteca del Congreso de EE.UU. de piezas que sean "cultural, histórica y estéticamente significativas"

Esposa buena

Una de las series de televisión de mayor éxito actualmente en EE.UU. se llama "La esposa buena" (The good wife) y cuenta la vida y angustias de un promisor fiscal de distrito que es acusado de corrupción y de frecuentar prostitutas.

Alicia Florrick (Giuliana Margulis) se muestra con su esposo Peter Florrick (Chris Noth) cuando este ofrece una rueda de prensa para enfrentar las acusaciones.

Pero ese apoyo público esconde la indignación privada de la mujer con la conducta de su narcisista compañero de vida y su desagrado por el uso que de ella, y de la institución del matrimonio, quiere hacer una desalmada maquinaria de relaciones públicas.

Por necesidad y para escapar de las angustias que le genera el escándalo, Alicia regresa a su trabajo de abogada litigante y a medida que avanza la serie va consolidando su éxito profesional.

En un punto, la "buena esposa" se separa oficialmente de su esposo, aunque cuando este termina siendo exonerado y decide volver al ruedo político, ella seguirá a su lado cuando se postule para su antiguo cargo y luego para gobernador de Nueva York.

Los productores de la serie reconocen que se inspiraron en escándalos de alto perfil, como el del gobernador de Nueva York, Eliot Spitzer, quien en 2008 tuvo que renunciar al cargo tras revelarse que era asiduo cliente de un servicio de prostitutas de lujo.

En la vida real Wiener, como alcalde, y Spitzer, como contralor de Nueva York, aspiran regresar a la arena pública y para eso confían en el perdón de los electores.

Colores primarios

"Colores primarios" es una película de Mike Nichols de 1998 protagonizada por John Travolta, como el gobernador Jack Stanton, aspirante a la candidatura demócrata, y Emma Thompson, como su ambiciosa esposa Susan.

La película trata los problemas que generan algunas aventuras extramaritales del gobernador Stanton -incluyendo un hijo ilegítimo con una menor de edad, y la manera como Susan los asume y supera en bien el objetivo máximo de llegar a la Casa Blanca.

El guión de la obra está basado en la novela política del mismo nombre que escribió el periodista Joe Klein en 1992, quien cubrió la campaña presidencial del entonces gobernador de Arkansas Bill Clinton.

El personaje de Stanton, un seductor de electores y de mujeres, tiene similitudes con el de Clinton y de hecho, en una rueda de prensa durante la presentación de la película en el festival de Cannes, Travolta reconoció haberse inspirado en el entonces presidente para su actuación.

Emma Thompson en cambio negó haber tomado algo de Hillary para el de ella.

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