La historia detrás del "boom" de la heroína mexicana

  • 19 agosto 2013
Heroína
Image caption La producción de heroína mexicana está en crecimiento

En los últimos días una pregunta recorre las oficinas de seguridad gubernamentales y las redacciones de varios medios de México: ¿por qué aumentó la violencia en las zonas montañosas de estados como Sinaloa, Michoacán o Guerrero? Y entre las respuestas apareció una palabra: heroína.

En esas regiones se encuentra la mayoría de las zonas de producción de amapola, de cuyo bulbo se extrae una goma con que se elabora esta droga y otras, como el opio y la morfina.

También allí se encuentra la mayor parte de los laboratorios que la procesan, así como también inician las rutas de transporte hacia el mercado estadounidense, tanto por carretera como por vía aérea.

Especialistas advierten que al menos tres carteles pretenden controlar esta región, aunque hasta el momento la balanza se inclina a favor de la organización de Sinaloa, encabezada entre otros por Joaquín Guzmán Loera, El Chapo.

Tal interés parece coincidir con un dato que la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD) repite desde hace varios años: México ocupa un lugar cada vez más importante en el tráfico internacional de heroína.

De hecho, el Reporte Mundial sobre Drogas 2013 indica que la producción mexicana de esta droga se estima que es 30 veces mayor a la de Colombia, que durante décadas se mantuvo como el principal exportador en el continente americano.

Un dato que sorprendió a muchos pero que es parte de la realidad en el país, asegura a BBC Mundo el especialista Alberto Islas, director de la consultora en seguridad Risk-Evaluation.

"México siempre ha sido un productor importante de heroína. La ONU apenas se da cuenta pero con datos viejos porque en México no hay un reporte gubernamental que te diga cuánta amapola hay sembrada y cuánta se ha erradicado", afirma.

Es decir, insiste el analista, la producción de heroína café, como se conoce entre los carteles y consumidores a la droga elaborada en México, puede ser aún mayor a la que estima la ONUDD.

Hitler, Corea y Vietnam

La relación entre los mexicanos y la goma de amapola es antigua, pues los primeros registros de cultivo de esta flor en las montañas de Sinaloa, al noroeste del país, corresponden a fines del siglo XIX.

Especialistas como Luis Astorga, investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México, ubican a inmigrantes chinos como los primeros que utilizaron la goma para obtener opio.

En esos días la producción era escasa, casi para consumo personal. La situación cambió durante la Segunda Guerra Mundial cuando el gobierno de Estados Unidos fomentó el cultivo de la planta en México, pues sus fuentes de abastecimiento en Asia se habían cortado.

La goma de amapola era fundamental para las tropas estadounidenses, porque se utilizaba para elaborar la morfina con que calmaban a los heridos en combate.

Esta situación se mantuvo durante la guerra estadounidense en Corea, y la primera etapa del conflicto en Vietnam.

Así, la flor desplazó a otros productos como manzana, maíz o tomate y su lugar lo ocuparon los cultivos de amapola especialmente en la región conocida como el Triángulo Dorado, una zona montañosa donde confluyen los estados de Sinaloa, Durango y Chihuahua.

Allí nacieron la mayoría de los jefes de algunos carteles de narcotráfico, como El Chapo Guzmán, Ismael Zambada García, El Mayo, los hermanos Beltrán Leyva, Rafael Caro Quintero, Ernesto Fonseca Aguilar o Miguel Ángel Félix Gallardo, El Jefe de Jefes.

Nixon

La situación cambió cuando el gobierno del presidente Richard Nixon cambió la política estadounidense hacia las drogas, y se inició una persecución contra los productores que enviaban marihuana y heroína a Estados Unidos.

La flor de amapola, entonces, virtualmente desapareció de la vista de los mexicanos, reconocen especialistas.

En México la decisión se tradujo en una serie de operaciones militares en las regiones montañosas de Sinaloa y Guerrero, que se intensificaron a partir de 1977 cuando inició la llamada Operación Cóndor.

Antes de esos operativos la flor adornaba jardines públicos en lugares como Ciudad de México, Oaxaca o Guadalajara, y era común encontrarla a la venta en los mercados.

Image caption La producción de drogas en México está en crecimiento

Después de ello la presencia de la planta se limitó a las montañas vigiladas por carteles de narcotráfico. Pero hasta ahora las operaciones militares del gobierno mexicano no han conseguido reducir la superficie de cultivo de la flor, según analistas y estimaciones oficiales.

Por ejemplo el informe Combate al Narcotráfico de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) señala que en 2007 los soldados destruyeron 11.393 hectáreas sembradas con amapola. Cinco años después, en 2012, la cifra fue de 14.347 hectáreas.

¿Por qué?

Las cifras de la Sedena revelan un aumento en la zona de cultivo de amapola, afirma el especialista Islas. "Donde crece la producción es en Nayarit, Durango, Colima y Guerrero", asegura.

¿Por qué? Hay varios factores. El informe de la ONUDD señala que en Colombia se redujo la superficie de cultivo de amapola, y al mismo tiempo aumentó en México donde hay unas 12.000 hectáreas "con un correspondiente potencial mayor de producción de heroína", indica el documento.

La mayor parte del territorio se encuentra en la zona que controla el Cartel de Sinaloa, según informes de la Comisión Nacional de Seguridad Pública.

Pero el aumento en la producción de heroína puede desatar una nueva disputa entre carteles, asegura a BBC Mundo Guillermo Garduño Valero, investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

"La guerra va a seguir, ahora las mafias se van a enfrentar no solamente por los mercados de cocaína o marihuana", dice.

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