Miguel Ángel Rodríguez: de la cúspide de la OEA a la desgracia

El político en su laberinto
Image caption Rodríguez es descendiente del fundador de la República de Costa Rica.

En 1997, meses antes de ser electo presidente de Costa Rica, Miguel Ángel Rodríguez, sentado en una camioneta que transitaba por una calle polvorienta, se volteó hacia el asiento trasero y me dijo: "El día es como la carne de vaca, hay lomito y hay pescuezo".

En ese entonces yo trabajaba como reportero para el diario La Nación de Costa Rica y preparaba un reportaje especial sobre el entonces candidato presidencial, conocido por sus iniciales MAR. Los días que siguieron fueron de lomito: Rodríguez ganó las elecciones y gobernó de 1998 a 2002.

Al terminar su mandato su influencia política regional continuó en ascenso y, dos años más tarde, alcanzó dimensiones hemisféricas al ganar la elección como secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA).

Sin embargo, Rodríguez sólo ejerció su cargo por un mes ya que tuvo que renunciar abruptamente en octubre de 2004 para regresar a Costa Rica y enfrentar cargos de corrupción en su contra ante los tribunales de justicia.

De regreso en San José, fue arrestado apenas su avión tocó tierra y, con las manos esposadas, escoltado por la policía, descendió con la cara sombría por la escalinata del avión. Esta imagen le dio la vuelta al continente.

Apenas horas después de haber estado en los círculos de poder de Washington D.C., Rodríguez era desplazado por la capital de Costa Rica para responder a las acusaciones en un vehículo conocido como "perrera", usado por la policía para transportar a delincuentes comunes.

Así comenzó una de las caídas políticas más estrepitosas en la historia reciente de América Latina.

Image caption En 2001, Rodríguez fue recibido en el Salón Oval donde se entrevistó con el entonces presidente George W. Bush.

Desde entonces Rodríguez se ha visto en un laberinto de procesos judiciales y escándalos por supuestos sobornos y presunto enriquecimiento ilícito durante su presidencia. Un nuevo capítulo de esta saga se está escribiendo esta semana.

La Fiscalía de Costa Rica lo ha acusado de desvío de fondos públicos en un esquema relacionado con empresas de reaseguros de varios países, entre ellos, Reino Unido y Estados Unidos.

El ascenso

La historia de este político centroamericano es una odisea espectacular que lo ha llevado de la cúspide del poder al descrédito por escándalos de corrupción.

Miguel Ángel de la Trinidad Rodríguez Echeverría nació el 9 de enero de 1940 en el seno de una familia de élite política de Costa Rica.

Por su línea materna es descendiente del fundador de la República de Costa Rica, el expresidente José María Castro Madriz.

Considerado un estudiante brillante, Rodríguez estudió en la Universidad de Costa Rica dos carreras al mismo tiempo, derecho y economía.

En 1963 se mudó a los Estados Unidos donde se matriculó en la Universidad de California en Berkeley. En apenas tres años concluyó una maestría y un doctorado en economía.

De vuelta en Costa Rica, comenzó a ejercer cargos públicos de alto nivel en el gobierno y más adelante incursionó en el mundo de los negocios.

Uno de los momentos personales que más lo marcaron en estos años fue la muerte de su hijo primogénito en un accidente.

Desde entonces Rodríguez decidió llevar un luto permanente por el resto de su vida. Es por eso que siempre viste corbatas de color negro.

A comienzos de la década de 1980 le confió a sus amigos más cercanos que quería ser presidente de Costa Rica.

En efecto, lo intentó en tres ocasiones hasta alcanzar la presidencia en febrero de 1998 como candidato del conservador Partido Unidad Social Cristiana (PUSC).

MAR turbulento

En palabras de Rodríguez los últimos han sido años de "pescuezo". Ya ha tenido que afrontar dos procesos por acusaciones de corrupción.

El primero de los juicios, que le costó a Rodríguez la secretaría general de la OEA, se extendió por años y culminó el 27 de abril de 2011 cuando fue condenado a cinco años de prisión al ser encontrado culpable como instigador de corrupción.

Los tribunales costarricenses dictaminaron que Rodríguez cobró comisiones hasta por US$819.000 de la firma francesa de telecomunicaciones Alcatel, que habría sobornado a funcionarios costarricenses para obtener una licitación de telefonía celular en 2001.

Sin embargo, tras una apelación, la declaratoria de culpabilidad fue anulada en diciembre de 2012 y Rodríguez fue absuelto.

El segundo proceso en el que Rodríguez es señalado tiene que ver con pólizas de seguros. De acuerdo con la acusación la compañía inglesa PWS International supuestamente habría ofrecido sobornos por al menos US$2,1 millones a funcionarios públicos costarricenses.

Actualmente este caso está siendo analizado a la espera de ser o no elevado a juicio.

Las nuevas acusaciones

Esta semana la Fiscalía de Costa Rica dio a conocer que el 30 de julio presentó una nueva acusación contra Rodríguez por el delito de peculado, es decir, por desvío de fondos públicos.

Image caption En 2004, la imagen de Miguel Ángel Rodríguez <br>esposado, descendiendo la escalinata del avión<br> en Costa Rica le dio la vuelta al mundo.

Ahora los tribunales costarricenses tendrán que decidir si proceden con la acusación y elevan el caso a juicio.

Según la fiscalía, durante su presidencia Rodríguez habría cobrado comisiones como parte de un negocio con compañías reaseguradoras transnacionales.

En la acusación también están imputados el expresidente del Instituto Nacional de Seguros (INS) Cristóbal Zawadzky y el exjefe de reaseguros de ese órgano Álvaro Acuña.

La fiscalía costarricense sostiene que Rodríguez, Zawadzky y Acuña crearon un plan delictivo para para inflar el valor de la prima real que le correspondía a varias empresas transnacionales reaseguradoras, entre ellas la española Mapfre, la alemana Muenchener y la estadounidense Transatlantic Re.

La acusación detalla que los tres implicados también presuntamente aumentaron el corretaje de varias compañías reaseguradoras y crearon un fondo paralelo de US$1,5 millones que habrían desviado.

Rodríguez ha respondido con un comunicado de prensa en el que refuta la acusación diciendo que no hay ninguna base jurídica para incriminarlo y considera que estos hechos que ahora se le imputan son los mismos de un proceso anterior.

“Los hechos son los mismos, pero menos de un año después, la Fiscalía cambia de criterio. No hay ninguna base jurídica para esta acusación y así se dejará en claro ante los jueces de la República".

"Ante semejante proceder, solo queda una explicación: esto es una simple y burda persecución”, dijo Rodríguez.

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