Palestinos e israelíes, un diálogo sin muchas esperanzas

  • 14 agosto 2013
Sin grandes expectativas
Las nuevas negociaciones en Medio Oriente comienzan sin grandes expectativas.

Este debería sentirse como un momento de optimismo en la larga y tortuosa historia de las negociaciones entre israelíes y palestinos: la liberación de presos palestinos por parte de Israel ya comenzó y el diálogo de paz está a punto de arrancar. Sin embargo, no hay mucho espacio para la esperanza.

Se podría alegar que siempre es más fácil ver los problemas en vez de las oportunidades en esta parte de Medio Oriente. Pero es que en esta ocasión es difícil que alguien piense que un avance espectacular esté al alcance de la mano.

Las charlas parecieran que se inician más para evitar una ruptura total que para dar grandes pasos.

Este era el panorama incluso antes de que el ministro de Construcción de Israel, Uri Ariel, anunciara el pasado domingo la edificación de nuevas viviendas en el este de Jerusalén y en Cisjordania.

Los palestinos mostraron su indignación ante esta decisión.

Este es precisamente el tipo de proyectos que, realizados en los territorios que Israel ocupó en la guerra de 1967, hacen pensar a los palestinos que hay un intento deliberado de ahogar la posibilidad de construir un estado palestino.

La mayoría de los países consideran que tales asentamientos violan el derecho internacional. Sin embargo, Israel no lo ve así.

Muchos palestinos vieron el momento que se decidió para informar de este proyecto, apenas tres días antes del comienzo del diálogo, como una manera cínica de echar por tierra las conversaciones.

Pero incluso ya antes de este anuncio parecía que la reanudación de las negociaciones se producía no gracias a un fuerte ímpetu de diálogo entre ambos lados sino principalmente, si no es que enteramente, como resultado de la presión de Estados Unidos.

Concesión controvertida

El acuerdo que Bill Clinton logró hace casi 20 años entre Isaac Rabin y Yaser Arafat fue histórico.

Hace casi 20 años, el entonces presidente de Estados Unidos, Bill Clinton, reunió en la capital noruega, Oslo, al primer ministro israelí Isaac Rabin y al líder palestino Yaser Arafat para firmar un acuerdo que se basó en negociaciones secretas extraordinarias.

Clinton catalogó este acuerdo como "el amanecer de una nueva era para Medio Oriente y el mundo entero".

El exmandatario estadounidense hizo un llamado para que el encuentro sirviera de catalizador para el resto del proceso de paz.

La verdad es que, en estos momentos, los negociadores están dando algunos pasos por un camino en el que sus predecesores viajaron más lejos.

En aquel entonces también las liberaciones de prisioneros fueron mayores.

En los tiempos de la década de los 90, Israel liberó por etapas a cerca de 4.000 prisioneros palestinos.

En esta ocasión se está proponiendo la liberación de 104 prisioneros en un período de nueve meses.

De este número, se prevé que esta semana se libere a los primeros 26.

Los palestinos ven este gesto como insuficiente. De hecho, sostienen que se trata de un pequeño grupo de hombres, algunos de los cuales casi han cumplido sus condenas, y sienten que deberían haber sido consultados sobre quién debería ser liberado.

Voluntad o concesión

Del otro lado, sin embargo, muchos israelíes ven esta liberación como una gran concesión.

Un ministro del gobierno israelí ha advertido que podría ser interpretado como un signo de debilidad en Medio Oriente.

La oposición más fuerte proviene de familiares de israelíes víctimas de la violencia política.

Por ejemplo, el hermano de Oded Karamani, Ronen, murió en 1990.

Fue secuestrado por una pandilla de palestinos y estuvo desaparecido durante tres días agónicos.

Cuando hallaron su cuerpo, tenía las manos atadas en la espalda y había signos de apuñalamiento que finalmente le causó la muerte.

Oded Karamani mostró los álbumes familiares que registran en detalle la corta pero feliz vida de Ronen.

"Usted puede ver que mis padres exteriormente están vivos, tienen hijos y nietos. Pero en su interior, desde el momento en que esto sucedió, han estado muertos".

Su mensaje es sencillo: "No los dejen salir (a los prisioneros palestinos) para que eduquen a otra generación de terroristas".

"Le estoy rogando a nuestro gobierno... por favor no los dejen salir", agregó Karamani.

Los prisioneros

El tema de los prisioneros es central para ambos lados y está íntimamente ligado a aspectos como la justicia, la identidad, la historia y la moralidad.

Para muchos palestinos los prisioneros son héroes, luchadores de una causa justa.

Fui a Ramallah para encontrarme con uno de los hombres que fueron liberados durante las negociaciones de Oslo.

En este momento, Abdel al Anani trabaja en defensa de los derechos de los prisioneros palestinos.

Fue declarado culpable de ordenar la muerte de alguien acusado de ser un informante israelí.

Según le dice a la BBC, ahora lo que él quiere es paz. Y así lo explica: "Al final son los israelíes y palestinos quienes van a vivir lado a lado. Si no se dan cuenta de esto, todo el conflicto continuará y el proceso de paz fracasará".

Y él argumenta que lograr la paz requiere de decisiones difíciles: "Así como la guerra tiene un precio, por el derramamiento de sangre, también hay un precio para la paz".

En Medio Oriente no parece que haya llegado el momento en el que alguno de los dos lados esté dispuesto a hacer el pago total para obtener una paz final.

Cualquiera que conozca la región puede recitar la conocida lista de problemas, desde el estatus de Jerusalén y el derecho de Israel a vivir con seguridad, hasta la construcción de asentamientos y los derechos de los refugiados palestinos.

Todavía hay muchos temas que dividen a los dos lados pero, por lo menos, van a conversar sobre ellos.

Mapa de los asentamientos

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