La huelga que amenaza al ALMA, el observatorio más moderno del mundo

Proyecto ALMA
Image caption Los trabajadores exigen un reajuste salarial del 15%, además de mejoras en las condiciones de trabajo.

Cuenta con el telescopio más moderno del mundo, pero en sus dependencias denuncian que no hay lugar para almorzar.

Eso, por lo menos, dicen los trabajadores del Atacama Large Milimeter Array (ALMA), el observatorio terrestre más complejo del planeta, ubicado en el desierto de Atacama en Chile.

Y anunciaron su primera huelga, para protestar por las condiciones de trabajo que parecieran no condecirse con sus modernas instalaciones.

Los trabajadores presentaron sus demandas en un proceso de negociación colectiva con el consorcio de universidades estadounidenses Associated Universities Inc (AUI).

Ante el fracaso de las conversaciones, el martes se votó a favor de la huelga. Sin embargo, a petición del consorcio, la paralización se postergó por cinco días hábiles mientras el diálogo continúa, ahora con la intervención de la Dirección del Trabajo chilena.

Entre quienes votaron la huelga hay doctores en física y astronomía, ingenieros y técnicos en electrónica, mecánica y computación, y personal logístico y administrativo.

Sus sueldos bordean los US$2.000 en promedio, aunque un grupo pequeño (menos de cinco personas, dice el sindicato) recibe casi US$6.000 mensuales y hay un grupo de diez trabajadores que recibe menos de US$1.000.

El sindicato pide un reajuste salarial del 15%, además de mejoras de las condiciones en las que trabajan.

"No hay lugar dónde comer", dice el presidente del sindicato del observatorio, el ingeniero en computación Víctor González.

"Los ingenieros y los técnicos de mantención despiertan temprano y se desplazan a la planicie donde están las antenas. Comen en las camionetas o a la intemperie, o se desplazan al edificio central y se instalan en una silla frente al computador. Tampoco hay suficientes sanitarios, son dos, uno para hombres y otro para mujeres. Y están allá arriba durante todo el día, hasta las seis de la tarde".

El ALMA del desierto más seco

Atacama es el desierto más seco del mundo, un lugar descrito como "brutal" en la página web del observatorio.

Pero es la misma aridez del entorno la que ofrece cielos ideales para la astronomía. Por eso fue el lugar elegido para el ALMA, una instalación internacional con un costo de construcción de US$1.400 millones que inauguró en marzo de este año el presidente de Chile, Sebastián Piñera, y donde colaboran Europa, América del Norte y Asia Oriental.

"Es un proyecto muy atractivo", dice el dirigente sindical. "Cuando uno postula tiene expectativas muy altas, parece un trabajo envidiable, pero cuando se llega acá no es tan así".

La operación del ALMA en el desierto de Atacama se realiza en diferentes instalaciones: el Sitio de Operaciones de Conjunto, AOS, a 5.200 metros de altura, donde se ubican las características antenas blancas de de precisión que componen el radiotelescopio y el edificio donde se sintetizan las señales astronómicas.

A 40 kilómetros de allí, y a 15 kilómetros de la carretera más cercana, se encuentra el centro de actividades del observatorio, el OSF (ALMA Operations Support Facility), a 2.900 metros de altura. Junto a esas instalaciones, donde se controlan y direccionan las antenas, está el campamento donde duermen los trabajadores en el turno.

La huelga

La petición de la empresa de posponer la huelga ha sido bien recibida por los trabajadores.

Image caption El presidente de Chile, Sebastián Piñera, inauguró el observatorio en marzo pasado.

"Es una señal positiva, porque la empresa lo ha solicitado", declara el sindicato, que agrupa a 195 de los 270 trabajadores del observatorio. "Representamos a la mayoría de los trabajadores del ALMA y si hay huelga asumimos que lamentablemente el impacto lo van a sentir los científicos que han esperado por años que este proyecto se materialice".

"Tener un sindicato único con profesiones tan diversas trae distintas complejidades, porque en ALMA se dan las diferencias salariales, pero todos somos dependientes y subordinados y tenemos que trabajar para ganar el pan de cada día", afirma González.

"Las condiciones de trabajo en altura son extremas. Hay viento constante y frío. La empresa provee sombreros, antiparras, pero en el día hay alta exposición a la radiación ultravioleta", dice el dirigente sindical.

"Se trabaja en turnos de ocho días, como en la minería: una semana alojando en el campamento y una semana con la familia, lo que también tiene efectos".

Los trabajadores tienen jornadas de hasta 45 horas semanales, superiores a las 40 horas promedio de otros observatorios.

Alegan que carecen de bonos de rendimiento o productividad, como ocurre en la minería, y que no cuentan con beneficios puntuales que existen en industrias que operan en condiciones similares, como la indemnización por año de servicio en caso de renuncia del trabajador. Aunque reciben asignaciones compensatorias, proponen mejorar el bono por trabajar en altura, que roza los US$10 diarios.

"Inmunidad diplomática"

Las conversaciones continuarán estos días. Pero el abogado de los trabajadores, Guillermo Cifuentes, plantea que este conflicto tiene una arista particular.

Image caption Associated Universities Inc, a cargo del complejo, alega que tenía inmunidad diplomática en sus instalaciones.

En el marco de esta negociación y ante demandas previas que presentaron los trabajadores de ALMA, Associated Universities Inc alegó que tenía inmunidad diplomática en sus instalaciones, como consecuencia de un acuerdo firmado entre el Estado de Chile y el Observatorio Europeo Austral (ESO, por sus siglas en inglés), el organismo astronómico intergubernamental europeo.

"ESO es una agencia gubernamental, que podría tener un trato especial en relación al Estado chileno, pero American Universities Inc es un consorcio privado y no puede tener esas atribuciones", argumenta el abogado.

"En los hechos AUI funciona con las leyes chilenas y acogiendo las resoluciones del código laboral chileno, pero cuando concurren los fiscalizadores alegan inmunidad. O hay inmunidad o no hay inmunidad. La Cancillería dice que sí, pero la situación parece confusa", dice Cifuentes.

"En Chile los observatorios ahorran costos con los trabajadores chilenos. Si trajeran norteamericanos a desempeñarse aquí sería más caro. Lo que ha pasado en ALMA es que la empresa se ha negado a negociar y eso no es lo que uno espera de una organización internacional que usa los cielos chilenos", afirma por parte Víctor González, el presidente del sindicato del ALMA.

"Eso no se condice con su condición de observatorio internacional. Hay molestia, hay angustia por lo que ha pasado".

A través de sus oficinas en Santiago, ALMA y Associated Universities Inc declararon que no se referirían a la situación, ya que "aún se encuentra en el proceso normal de negociación con sus trabajadores".

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