¿Puede China sacar a Grecia de la crisis?

  • 13 septiembre 2013
Puerto del Pireo
Image caption Cosco, que pagó más de US$650 millones para mejorar la infraestructura <br> de una de las terminales del Puerto del Pireo.

Los chinos llegaron al puerto del Pireo, el mayor puerto marítimo de Grecia, en el sur del país.

Un complejo sistema de grúas, cuerdas y poleas ayuda a descargar los contenedores de los barcos en los camiones.

El equipo fue construido por la naviera estatal china Cosco, que pagó más de US$650 millones para mejorar la infraestructura de la terminal.

Se trata de la mayor inversión que se ha hecho en este sector en los últimos años y una que le da a China un punto de acceso clave a Europa.

"En todas partes hay una oportunidad de negocios", dice el vicedirector general, Zhang Anming. "Hemos encontrado una aquí y hemos tenido éxito”.

Le pregunto si cree que Grecia necesita a China más que China a Grecia.

"Grecia nos necesita y nosotros necesitamos a Grecia", me responde diplomáticamente. "Es una situación en la que ganamos todos".

Prohibido sindicalizarse

De más está decir que Grecia está desesperada por recibir ayuda. Está ansiosa por encontrar inversores en medio de un proceso de privatización que no avanza.

La meta original era recaudar US$66.000 millones para 2015, pero las demoras han hecho que este objetivo se reduzca a sólo US$11.000 millones.

Image caption Los trabajadores porturarios se oponen a las privatizaciones.

Las compañías occidentales todavía tienen serias dudas respecto a un país con una deuda elevada e inestabilidad social. Tanto es así que el campo ha quedado abierto a las economías emergentes de Oriente, que ahora están viendo cómo poner un pie en la Unión Europea en términos convenientes para ellos.

El primer ministro de Grecia, Antonis Samaras, encabezó una delegación comercial que viajó a Pekín en mayo, y China ha mostrado interés en puertos, aeropuertos y en, posiblemente, los ferrocarriles nacionales.

Atenas lanzó incluso un nuevo programa para otorgarle la residencia a aquellos que inviertan al menos US$330.000 en propiedades. Un chino fue el primero en beneficiarse de este cambio.

Bajo la dirección de Cosco, la terminal portuaria ha duplicado el número de los contendedores que procesa, pero sus políticas -como la de prohibir la sindicalización de sus empleados- son estrictas.

Una segunda terminal del puerto del Pireo todavía pertenece al Estado y el secretario general del sindicato de trabajadores portuarios, Giorgos Gogos, quiere que siga siendo así.

En opinión de Gogos, China se está aprovechando de la vulnerabilidad de la economía griega para sacar su tajada.

"Nadie da dinero a cambio de nada, sobre todo las compañías chinas y el gobierno chino", dice.

"Están interesados en ayudarse a sí mismos. La inversión en el Pireo es ventajosa para las compañías chinas pero no para el interés público", añade.

"Cosco no creó los trabajos que prometió".

Relación de ida y vuelta

No obstante, la creciente relación con China funciona en dos sentidos. Las compañías griegas están aumentando sus exportaciones al mercado chino, aunque esto sólo representa una veinteava parte de lo que China exporta a Grecia.

Image caption Los turistas chinos en Grecia aumentaron un 25% en relación a 2011.

En las afueras de Atenas hay una fábrica que produce la bebida gasificada Frutop. La empresa triplicó sus exportaciones el año pasado gracias al comercio con China.

En la línea de producción se esterilizan las botellas, se las llena con jugo y preservativos y a muchas se les pone una etiqueta en chino que dice: listas para enviar.

"Debido a la crisis en Grecia y a la reducción del mercado aquí, las compañías griegas tienen una gran oportunidad para entrar en mercados nuevos", explica Evi Morfonidi, director de exportación.

"Y China, debido a su tamaño, debería ser una de las primeras opciones. Como nuestro producto fue bien recibido en el mercado chino, creo que otras compañías podrían hacer lo mismo".

Le pregunto a Morfonidi si las exportaciones a China podrían salvar a las empresas griegas.

"Definitivamente", responde.

Más allá de la fábrica, hay otra conexión entre los dos países. En los sitios de interés histórico de Atenas o en las hermosas islas egeas cada vez pueden verse más turistas chinos, algo que representa un impulso para la mayor industria griega.

Son menos en comparación con los turistas occidentales, pero la embajada en Atenas dice que al menos 21.000 visitantes vienen directamente de China a Grecia -un aumento del 25% en relación a 2011- y cerca de 100.000 chinos incluyen al país como uno de los destinos de viaje.

La mirada puesta en Oriente

Image caption Para China, el puerto del Pireo es una puerta de entrada a Europa.

"China y Grecia tienen una larga historia", me comenta el guía turístico Zhange mientras le muestra la Acrópolis a un grupo de visitantes chinos.

"Y nos entendemos mutuamente, por eso queremos viajar aquí. En los últimos años, la economía china está mejorando y por eso podemos gastar más plata aquí y ayudar a la economía griega".

Algunos griegos miran a China en busca de las oportunidades que no tienen en su país, donde el desempleo ha llegado a cifras récord.

En la escuela de idiomas Siountri en Atenas, una de las más grandes de la capital, la clase de chino solo contaba con cinco estudiantes.

Hoy, hay cien alumnos en el curso que se ha vuelto el segundo más popular.

Alkis Mouratis se sumó a la clase después de especializarse en la industria del transporte.

"Probablemente no encontremos trabajo aquí por al menos dos años", dice. "Pero si hablas chino, eso es una ventaja porque podremos salir del país y probablemente trabajar en el extranjero".

"Los griegos se están inclinando cada vez más por Oriente", me comenta Efi Belsi, otra estudiante. "La economía allí es mejor que en Europa o incluso Estados Unidos. La gente quiere un futuro mejor, por eso está mirando hacia China".

Son dos de las civilizaciones antiguas del mundo, pero hoy, Grecia y China están en los polos opuestos del espectro económico. Muchos países están flirteando con Pekín, y Grecia todavía debe competir con ellos por las inversiones, el comercio y para atraer al turismo.

Pero el hombre enfermo de Europa está, cada vez más, virando hacia el tigre asiático en sus momentos difíciles.

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