La dura experiencia de los sobrevivientes

Sobrevivientes del tiroteo en Washington
Image caption Los sobrevivientes y sus familiares lograron reunirse después de varias horas.

Los que escaparon al tiroteo mortal de este lunes en una base naval estadounidense en Washington D.C. han estado tratando de darle sentido a la violencia.

El comandante Tim Jirus estaba sentado en un edificio de oficinas en el comando de la Marina en Washington escribiendo un correo electrónico a un colega cuando escuchó disparos.

"Pensé, 'no suenan como disparos reales'", dijo Jirus. "Sonaba como una herramienta, en lugar de un arma de verdad".

Poco después, Jirus y otro hombre -a quien acababa de conocer- trataron de ayudar a amigos y colegas fuera del edificio. Estaban de pie al aire libre cuando se oyeron disparos de nuevo. Esta vez, fueron dos.

"Uno le dio a él. El otro no me dio a mí", dijo Jirus. "Miré hacia abajo y el hombre estaba muerto".

Vea también: Minuto a minuto: tiroteo en una base naval de EE.UU.

"Desgarrador"

Los helicópteros de la policía sobrevolaron por encima de la base naval. Las autopistas fueron bloqueadas. Los oficiales de la policía patrullaban las aceras con chalecos antibalas en los que se leía "policía antiterrorista".

En una ventana de un Starbucks colgaron un cartel escrito en tinta azul que decía: "Cerrado hasta nuevo aviso".

Greg Heir, de 34 años, cuya madre trabaja en la base naval, esperaba en cuclillas debajo de un árbol a unos 400 metros de la instalación.

Llevaba una camiseta blanca, unos jeans, zapatos deportivos y tenía un bolígrafo detrás de la oreja. Lo utilizó para anotar la información que le daban los amigos que le llamaban con noticias sobre el tiroteo.

Estaba en su trabajo en una tienda de cerámicas en Manassas, Virginia, cuando se enteró del ataque.

Mientras se montaba en el auto y se dirigía a la base naval, su madre, Margo Partlow, de 59 años, le llamó para decir que estaba dentro del edificio.

"Su oficina está rodeada por guardias armados", dijo Heir, quien tiene un tatuaje que dice "niño de mamá" en el brazo.

"Ella estaba llorando y preguntándome qué pasaba. Me pedía que viniera hasta aquí".

Fue un poco "desgarrador", dijo.

"Ella está bien". Agregó: "No parece real hasta que te sucede".

"Quédese donde está"

Image caption Las estadísticas aseguran que este tipo de incidentes son raros.

Los residentes en los alrededores discuten sobre el tiroteo, comparando el incidente con otros dramas acontecidos en la ciudad.

Jeff Bowman, sentado en un banco en la calle, recordó la vez que -dos décadas atrás- fue robada una cooperativa de crédito.

Esa fue la primera vez que había oído la frase "Quédese donde está" (que significa "Busque refugio en el lugar"), un aviso utilizado por las autoridades este lunes, mientras clausuraban ciertos lugares.

Por suerte, este tipo de incidentes son raros. Un informe de 2011 del Departamento de Justicia de EE.UU. mostró que la violencia en general en el lugar de trabajo se redujo un 35% desde 2002 hasta 2009.

Tales estadísticas probablemente proporcionarán poco consuelo para los afectados por la masacre. Sin embargo, los sobrevivientes de esa violencia no tienen más remedio que tratar de seguir adelante.

Varias horas después del ataque, el comandante Jirus estaba de pie cerca de una estación de metro con una botella de agua en la mano. Parecía tranquilo.

"Es la primera vez que estoy en un tiroteo en la oficina", dijo.

Amablemente nos pidió disculpas.

"Tengo que ir a reciclar esto", dijo mientras hacía crujir una botella de agua vacía. "Y tengo hambre".

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