La accidentada vida de los Hermanos Musulmanes de Egipto

Seguidores de la Hermandad Musulmana
Image caption Tras el derrocamiento de Mohammed Morsi, sus seguidores han reclamado en las calles su restitución.

Los Hermanos Musulmanes, la organización del depuesto presidente egipcio, Mohammed Morsi, fue declarada terrorista este miércoles por el gobierno, tres meses después de haber sido proscrita, en medio de una de las peores crisis que ha enfrentado el movimiento en sus 85 años.

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La ilegalidad no es una situación desconocida para los Hermanos Musulmanes, que rechazó que la tilden de terrorismo y dijo haber demostrado sus credenciales democráticas al participar en las elecciones y realizar protestas pacíficas.

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Morsi, el primer miembro del movimiento que es elegido presidente en Egipto, fue derrocado por el ejército a inicios de julio pasado, varios de los líderes de la hermandad están encarcelados y su sede terminó en llamas.

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Además, los operativos del ejército, en respuesta a las protestas por el retorno de Morsi, han dejado a muchos de sus seguidores muertos. Los Hermanos describieron la acción -condenada internacionalmente- como una "masacre".

La declaración de "terrorista" fue consecuencia de una serie de ataques de los que el gobierno culpa a la organización, que a su vez los niega terminantemente.

Pero la persecución, la represión contra sus líderes y la ilegalidad han sido una permanente para los Hermanos Musulmanes, en las ocho décadas desde su fundación.

¿Quiénes son y cómo sugieron?

Los Hermanos Musulmanes son la más antigua organización islámica de Egipto, cuya ideología se basa en las enseñanzas del Corán.

Fue fundada por Hassan al-Banna y su modelo, que combina activismo político con obras de caridad, ha tenido una gran influencia sobre movimientos musulmanes de todo el mundo.

Al principio su objetivo era simplemente propagar la moral y los principios islámicos. Pero no mucho tiempo después asumió la lucha política, en particular en contra del colonialismo británico en Egipto, con el objetivo de erradicar la influencia occidental.

Aunque dice respaldar los principios democráticos, uno de sus fines es crear un estado islámico, regido por la sharia.

Tras su fundación en 1928, comités de la organización surgieron por todo el país, cada uno de ellos a cargo de una mezquita, una escuela y un centro deportivo.

Para fines de la década de 1940 se estima que la organización tenía 500,000 miembros y sus ideas se habían propagado por todo el mundo árabe.

Ala paramilitar

Image caption Hassan al Banna fundó los Hermanos Musulmanes en 1928

Antes de morir, Banna creó el ala paramilitar, los "aparatos especiales", que se unió a la lucha en contra del dominio británico y encabezó olas de ataques con bombas y asesinatos.

El gobierno egipcio disolvió el grupo a fines de 1948 por atacar intereses británicos y judíos. No mucho tiempo después, se acusó a la organización del asesinato del primer ministro Mahmoud al-Nuqrashi.

Hassan al-Banna, su fundador, rechazó la acusación, pero fue posteriormente asesinado por un desconocido que se cree estaba vinculado a las fuerzas de seguridad.

En 1952 se puso fin al dominio colonial tras un golpe de Estado liderado por un grupo de oficiales del ejército que se autodenominaron "Los oficiales de la Libertad".

Los Hermanos Musulmanes apoyaron el golpe y cooperaron con el nuevo gobierno: Anuar Sadat, quien se convertiría en presidente en 1970, fue alguna vez el oficial de enlace con ellos.

Este entendimiento no duró mucho tiempo. Después de un intento de asesinato del presidente Gamal Abdel Nasser en 1954, del que se les culpó, fueron prohibidos y miles de sus miembros encarcelados y torturados. Pero el grupo siguió creciendo en la clandestinidad.

La ruptura con las autoridades llevó a un importante cambio en la ideología del movimiento, evidente en los escritos de su prominente líder, Sayyid Qutb.

Qutb abogaba por la jihad (lucha) en contra de las jahili, o sociedades ignorantes, tanto occidentales como algunas islámicas, que consideraban en necesidad de una transformación radical.

Sus escritos inspiraron la fundación de muchos grupos radicales islámicos, particularmente al Qaeda y el Jihad Islámico.

En 1965, el gobierno egipcio nuevamente arreció su persecución contra el movimiento y un año después ejecutó a Qutb, convirtiéndolo en mártir.

Image caption El presidente Mohamed Morsi alienó a sus aliados e ignoró el creciente descontento público.

Buscando la legalidad política

A partir de la década de 1980, los Hermanos Musulmanes trataron de volver a la legalidad política.

Sus líderes entraron en alianza con diferentes partidos políticos y así pasaron a ser la principal fuerza de oposición en Egipto.

En el 2000, ganaron 17 escaños en la Asamblea Popular, la cámara baja del parlamento. Cinco años después la organización obtuvo su mejor resultado político hasta ese momento. Candidatos independientes aliados ganaron el 20% de los asientos del parlamento.

El resultado sorprendió a Hosni Mubarak, que lanzó una ola represiva, arrestando a cientos de sus miembros, y adoptando reformas que en la práctica pusieron en la ilegalidad al movimiento.

La constitución fue reescrita para estipular que "la actividad política o los partidos políticos not se basen en principios religiosos"; se prohibió a los candidatos independientes postular a la presidencia y se adoptaron leyes antiterroristas que daban a las fuerzas de seguridad poder para detener a sospechosos y restringir reuniones públicas.

A principios de 2011, las manifestaciones antigubernamentales, aparentemente enardecidas por las protestas callejeras en Túnez que provocaron la repentina partida del presidente tunecino, Ben Ali, se extendieron por todo el país.

Aunque muchos de los Hermanos se unieron a las protestas, mantuvieron un perfil bajo. Sus lemas tradicionales no fueron vistos en la plaza Tahrir.

Poder en ascenso

En las primeras elecciones parlamentarias tras el derrocamiento de Hosni Mubarak en 2011, el nuevo "Partido Justicia y Libertad", vinculado a los Hermanos Musulmanes, ganó la mitad de los asientos de la Asamblea Popular.

El ultraconservador "Partido Salafista" quedó en segundo lugar, con lo cual los islamistas pasaron a controlar el 70% de la cámara baja. La cámara alta obtuvo un resultado similar.

Esto permitió a los Hermanos y sus aliados controlar la selección de candidatos para la Asamblea Constituyente, por lo que fueron criticados por liberales, secularistas, cristianos coptos, jóvenes y mujeres, que se quejaban de que el panel no reflejaba la diversidad de la sociedad egipcia.

Y en esa atmósfera de cambios, Mohamed Morsi se convirtió en el primer presidente egipcio de los Hermanos Musulmanes, con el 51.9% de los votos en los comicios de 2012, en los que venció al comandante retirado de la Fuerza Aérea, Ahmed Shafiq.

Morsi trató de apaciguar a sus oponentes al insistir que deseaba construir un "estado democrático, civil y moderno" que garantizara la libertad de religión y el derecho a la protesta pacífica.

Pero la oposición contra Morsi comenzó a crecer desde noviembre de ese mismo año, cuando se otorgó poderes de gran alcance. En julio de 2013 millones de personas salieron a las calles de El Cairo a reclamar su renuncia.

El ejército derrocó a Morsi el 3 de julio y el ejército tomó mando del gobierno, pese a la resistencia de millones de seguidores de los Hermanos Musulmanes.

Y así parece haberse iniciado un nuevo ciclo en la organización. Un ciclo que ya le es bastante conocido, de persecución, ilegalidad y hasta muerte.

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