Hassan Rohani, el presidente que le quiere cambiar la cara a Irán

Hassan Rouhani Derechos de autor de la imagen AP

En la Asamblea General de las Naciones Unidas, cuyo debate general comienza esta semana en Nueva York, todos los ojos estarán puestos en el nuevo presidente de Irán, Hassan Rohani.

Está previsto que miembros de su gobierno se reúnan con algunos de los principales poderes del mundo y Rohani ya dijo que está listo para comenzar de nuevo los diálogos sin condiciones previas sobre el programa nuclear iraní.

¿Cómo se pueden interpretar estas acciones? El corresponsal de la BBC para Irán, James Reynolds, estuvo hace poco con Rohani y explica el nuevo escenario.

El presidente tranquilo

Hassan Rohani no es un hombre inquieto. Esto lo sé porque pasé 90 minutos con él en la misma habitación hace poco más de una semana en Kirguistán.

Rohani estaba en la capital, Bishkek, para participar en una cumbre regional. En contraste con sus homólogos en la mesa de trabajo, él estaba quieto y escuchaba pacientemente los discursos y las declaraciones.

Era difícil saber cómo interpretar su tranquilidad. Puede que estuviera reflexionando con calma sobre las decisiones que parecen haber fortalecido su posición.

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Image caption El presidente Obama está en contacto por correspondencia con Rohani.

Rohani asumió su cargo en agosto con la promesa de terminar las confrontaciones e involucrarse con el resto del mundo.

Pero un presidente de Irán tiene poco poder formal. Por ende, tiene que depender de sus poderes de persuasión para que las cosas se hagan.

Sobre todo, el presidente tiene que asegurarse de que no aumente la distancia entre él y el Líder Supremo del país, el Ayatolá Alí Jamenei. Con esto en mente, el nuevo presidente comenzó a actuar.

Control total

El 6 de septiembre, el presidente nombró a su ministro de Relaciones Exteriores, Mohammad Javad Zarif, negociador nuclear del país, un cargo que el mismo Rohani tuvo alguna vez.

Zarif es un diplomático experimentado, que habla inglés y que le reporta directamente al presidente.

Esto fortalece la habilidad de Rohani para controlar las negociaciones nucleares. En años recientes, los diálogos generalmente excluyeron al entonces presidente Mahmoud Ahmadinejad.

Y tras asegurar el control de la diplomacia nuclear, Rohani dio un paso más: el 16 de septiembre, tomó el atrevimiento de pedirle a los poderosos Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica que se mantuvieran lejos de la política.

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Image caption Irán insiste en que su programa nuclear tiene fines pacíficos.

Bajo el comando del Líder Supremo, los Cuerpos han jugado un rol dominante dentro de Irán.

Una petición presidencial en solitario no habría significado nada. Pero, crucialmente, el anuncio del presidente fue reforzado de manera directa al día siguiente por el mismo Ayatolá. En un discurso, Jamenei incluso alabó el rol de la diplomacia y anunció que la flexibilidad no era algo malo.

En el transcurso de diez días, Rohani transformó su rol presidencial. Ahora pasó a tener control total de la diplomacia nuclear, con un mandato directo del líder supremo para involucrarse en diálogos.

Dos días después, Rohani entregó su primera señal concreta de un nuevo comienzo para su país. El abogado de derechos humanos más prominente de Irán, Nasrin Sotoudeh, fue liberado de la prisión Evin junto con algunos otros activistas. Rohani no decide la liberación de prisioneros, pero es claro que su influencia tuvo un efecto.

Listo para hablarle al resto del mundo

El presidente estaba listo, entonces, para hablarle al resto del mundo y a Estados Unidos en particular. Su decisión de ofrecerle su primera entrevista importante a NBC, una establecida cadena de noticias estadounidense, muestra el enfoque de sus esfuerzos diplomáticos.

Para Irán, la reconciliación con Estados Unidos tras más de tres décadas como opositores es un gran premio. Algunos en Estados Unidos comparten la visión.

"Tiene tanto sentido estratégico para ambos países", dice Stephen Kinzer, autor de varios libros sobre las relaciones entre Irán y Estados Unidos. "Ambos países tienen el deseo de calmar a Afganistán, de calmar a Irak, de calmar a Siria".

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Image caption El Ayatolá, Alí Jamenei, alabó el rol de la diplomacia.

"La razón para que los estadounidenses no puedan ver los grandes beneficios estratégicos que podrían llegar con una relación más cercana a Irán son las emociones. La emoción siempre es la enemiga del estadista sabio. Si estamos llegando al punto donde podamos dejar esta emoción atrás, entonces creo que Estados Unidos puede estar en un lugar muy positivo".

Los presidentes de Estados Unidos e Irán tienen contacto directo escrito. Los mandatarios Obama y Rohani han intercambiado cartas.

Pero todavía no está claro si se reunirán cuando ambos coincidan en Nueva York para la Asamblea General de las Naciones Unidas. Para muchos, la emoción de un posible comienzo nuevo se modera cuando se piensa en los fracasos del pasado.

"Desafortunadamente hemos pasado por esto antes cuando Khatami llegó a la presidencia (en Irán en 1997)", dice John Limbert, un exrehén de Estados Unidos en Teherán que ahora dicta clases en la Academia Naval de Estados Unidos.

"Las personas estaban muy esperanzadas. Y de este lado cuando Obama llegó a la presidencia. Pero siempre ha habido una frustración –mala suerte, mala coordinación de tiempo, sabotaje o cualquier otra cosa– y las cosas se han salido de curso. Pero, al menos hasta ahora, las personas están diciendo las cosas correctas y están siendo cautelosas, que es una buena señal también".

En los próximos días, Rohani estará en los mismos salones que su amigo por correspondencia, Barack Obama. El presidente de Estados Unidos sabrá cómo hallar a su contraparte entre las decenas de presidentes que estarán en Nueva York. Rohani es el que se sienta con increíble tranquilidad.