Culto y despiadado: el líder de al Shabab

  • 28 septiembre 2013
Militantes de al Shabab
Image caption Los jóvenes están siendo adoctrinados por Godane para unirse a al Shabab.

Es uno de los sujetos más buscados por Estados Unidos. El gobierno de ese país, que lo ha colocado en su lista de terroristas, ofrece una recompensa de US$7 millones por su captura.

Pero encontrarlo no será fácil. Aunque rara vez se le ve en público, sus mensajes en internet son ampliamente difundidos y quienes lo conocen lo describen como un sujeto despiadado y brutal.

Es Ahmed Abdi Aw-Mohamed Godane, uno de los fundadores de Karakat Shabaab al-Mujahidin, o al Shabab, el grupo que en los últimos días ha acaparado los titulares del mundo tras el ataque en el centro comercial de Westgate, en Kenia.

Nació en Hargeisa, en la región separatista de Somalilandia, en el norte de Somalia. Y se piensa que tiene entre 30 y 40 años.

Lea: Lo que se sabe del ataque de al Shabab en Kenia

"Culto y despiadado"

"Se le conoce como estudioso y culto. A menudo recita poemas para ilustrar sus discursos. O cita versos del Corán y oscuros artículos académicos", dice a BBC Mundo Yonis Nur, periodista somalí de BBC África.

"Es elocuente tanto en árabe como somalí y suele grabar y publicar sus mensajes en internet".

Image caption Dahir Aweys se rindió al gobierno somalí en lo que fue visto como un "golpe" dentro de al Shabab.

Pero Godane, también conocido como Moktar Abu Zubeyr o Moktar Ali Zubeir, ha sido capaz asimismo de eliminar despiadamente a muchos de sus rivales en la búsqueda de poder en al Shabab.

"Estudió en Pakistán, en los 1990 y allí se involucró con círculos de la yihad. Después viajó a Afganistán donde fue entrenado por al Qaeda", explica Nur.

"Cuando regresó a Somalilandia trató de organizar a las varias células y grupos religiosos fundamentalistas locales y se unió a al Shabab".

Pero en 2008, cuando el entonces líder supremo de la organización, Moalim Aden Hashi Ayro, murió durante un ataque aéreo de EE.UU. Y entonces comenzó una implacable lucha de poder dentro de al Shabab.

"Mientras sus rivales dentro de al Shabab, como Sehikh Hassan Dahir Aweys, buscaban un enfoque más local dentro de Somalia, el objetivo de Godane siempre fue una presencia internacional" agrega Nur.

"De allí que en 2010 Godane anunciara su asociación con al Qaeda".

En julio pasado, Hassan Dahir Aweys se entregó al gobierno somalí y muchos de sus asociados cercanos están ahora muertos.

Según Nur, esa rendición fue el resultado de un "golpe" orquestado por Godane y muchos lo vieron como el triunfo de la "línea dura" dentro de al Shabab.

Línea dura

"De un solo golpe, Godane logró realinear la dinámica del liderazgo radical del grupo y consolidar aún más su poder al deshacerse de sus principales detractores", indica el analista somalí Hassan Abukar, experto de la Real Sociedad Africana en Reino Unido.

Entre los detractores que murieron durante ese "golpe" estaba el cofundador de al Shabab, Ibrahim al Afghani, un cercano aliado de Osama bin Laden, y otro líder, Maalim Burhan.

Image caption El grupo, bajo el liderazgo de Godane, se ha vuelto cada vez más radical.

Godane emergió victorioso de esa lucha de poder y en los últimos meses ha llevado a cabo una serie de ataques dentro y fuera de Somalia, cada uno intensificando su campaña militar para establecerse como una fuerza más radical, violenta y con una agenda más amplia e internacional.

"El mensaje público de Godane tras el ataque en Nairobi -el más letal realizado hasta ahora- fue que éste era en venganza por el despliegue de las fuerzas de Kenia en Somalia" explica Nur.

"Pero en realidad, la intención del asalto fue consolidar su posición como líder de la organización y su nueva agenda globalizada", agrega.

En Somalia, sin embargo, el grupo sigue aislado.

En las zonas controladas por al Shabab en Somalia, Godane impuso la estricta ley islámica de la sharia y ésta fue puesta en práctica con ejecuciones públicas, amputaciones y lapidaciones.

"Esto ha producido un aislamiento del grupo en Somalia y localmente no tiene mucho apoyo. Pero a la vez continúa adoctrinando a los jóvenes para unirse a su causa", asegura.

Lea: Por qué al Shabab cautiva a tantos jóvenes extranjeros

Estrategia globalizada

La mano dura con que lleva a cabo su estrategia le ha ganado duras críticas dentro de al Shabab.

Pero Godane continúa eliminando a sus adversarios. La última víctima, según se cree, fue Omar Shakif Hammami, un conocido ciudadano estadounidense que era jefe de propaganda de al Shabab.

En una entrevista realizada por la Voz de América este mes, Hammami calificó a Godane de "controlador y obsesivo" y en tuits publicados después indicó que el líder de al Shabab "se había vuelto loco".

El 12 de septiembre pasado se informó que Hammami había muerto en una emboscada de militantes de al Shabab.

Los expertos predicen ahora que Godane continuará con su estrategia yihadista "globalizada" contra blancos tanto en Somalia como en la región. Y seguirá colaborando estrechamente con al Qaeda.

Image caption Hammami, que criticó duramente a Godane, murió este mes en una emboscada de al Shabab.

"Durante más de tres décadas, (al Shabab) bajo Dahir Aweys definió la narrativa del islamismo político, con lo que ganó tanto amigos como enemigos dentro de los movimientos islámicos", comenta a la BBC Abdi Aynte, analista somalí y director ejecutivo del Instituto Heritage de Estudios Políticos, basado en Mogadiscio, Somalia.

"Aweys (designado terrorista por EE.UU. en 2001) apoyaba una ideología principalmente nacionalista en Somalia".

"Argumentaba que el islamismo era la única respuesta para Somalia y el único factor unificador contra el tribalismo y las facciones".

Pero las generaciones jóvenes que está dirigiendo Godane, agrega el experto, "simplemente están atrapadas en el culto del martirio, alimentado por al Qaeda".

"A ellos no les importa la opinión pública. Lo que desean es establecer un estado islámico por medio de la conquista militar. Y lo que ansían, más que el poder, es el martirio", afirma Aynte.

Y tal como asegura Yonis Nur, "las cosas, por ahora, no cambiarán mientras continúe el estado de caos que reina en Somalia".

"Y Occidente, que hasta ahora ha olvidado a Somalia, debe darse cuenta de que éste, como lo dejó demostrado el ataque en Nairobi, no es un problema local. Se ha convertido en un problema global".

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