El día en que EE.UU. amaneció con su gobierno paralizado

  • 2 octubre 2013
Monumento a Lincoln

En el corazón político e histórico de Washington, el lugar donde se toman las decisiones más importantes del país, este martes muchos de sus emblemas amanecieron con un aviso que se repetía en cada entrada: CERRADO.

Cerrados estaban los museos públicos que guardan el acervo cultural de la nación. Cerrados estaban los monumentos que honran a los padres de la patria. Cerradas -o por lo menos en proceso- estaban también las labores en muchas oficinas del Estado.

Todos esos cierres son el resultado -palpable, directo, real- de un desacuerdo parlamentario que llevó al país a vivir, por primera vez en 17 años, las consecuencias de una parálisis temporal de su gobierno.

Pero mientras en la arena política los congresistas seguían culpándose los unos a los otros, en las calles los que cargaban con el peso de la decisión eran los ciudadanos comunes y corrientes: un popurrí de turistas insatisfechos por el cierre de la oferta cultural y miles de funcionarios que llegaron a sus oficinas por la mañana con la orden de dejar todo listo para irse a mediodía a unas vacaciones forzadas no pagas.

Image caption La mexicana Beatriz Ruiz dice que el cierre del gobierno de EE.UU. afecta más que nada a la gente común y corriente.

BBC Mundo recorrió el corazón de Washington, conocido en inglés como The National Mall, para sondear el pensamiento de quienes se han visto afectados por esta inusual situación.

"Me parece terrible"

A la mexicana Beatriz Ruiz, el cierre de los museos la tomó por sorpresa. Recién llegada a Washington, su intención era visitar dos galerías que contienen una importante colección de arte asiático.

Pero en vez de cuadros, cerámicas y manuscritos antiguos, a esta turista le tocó conformarse con los jardines públicos del Smithsonian. Por fortuna hacía un día bellísimo afuera y las plantas estaban florecientes.

"Llegamos esta mañana dispuestos a entrar al museo y nos encontramos con el letrero en la entrada que dice que está cerrado", le explica a BBC Mundo en las afueras de la sede administrativa del Smithsonian, que cuenta con 19 museos y un zoológico.

"Me parece terrible (esta situación), porque las consecuencias las vive la gente común, no los que tomaron la decisión de cerrarlo", agrega. "Es una decisión a la que fueron arrojadas todas las personas sin poder opinar nada al respecto".

La chilena María Raquel Araos también se quedó sin visitar algunos de sus museos predilectos. Dice que tuvo suerte de poder ir a varios antes del cierre gubernamental, pero igual no podrá recorrer el de historia americana.

"Ya no lo vamos a ver pues nos vamos el sábado", dice con pesimismo y luego agrega: "A mí me da un poco de susto porque cualquier cosa que pase en Estados Unidos afecta al resto del mundo, pero no tanto lo de ahora sino el debate que van a tener el 17 de octubre por los pagos de la deuda".

"No por mucho tiempo"

Esta chilena comparte seguramente su preocupación con buena parte de los estadounidenses, que saben que tras el cierre temporal del gobierno se viene otro debate -el del techo de la deuda- que puede tener implicaciones aun mayores para la economía del país.

Pero muchos de los que resultaron afectados profundamente por la parálisis actual -no los turistas, que pronto vuelven a sus países, sino los empleados que están dejando ir parte de su salario- no pueden pensar en un plazo tan largo. Para ellos, ahora que no pueden trabajar, la situación próximamente se volverá delicada.

"Estaremos bien por un periodo", le dijo a la BBC Joe Bartels, un abogado del gobierno federal que este martes no fue a su oficina. "Pero no por mucho tiempo".

Y como él piensan muchos. Una empleada de una institución gubernamental en la explanada nacional accedió a hablar con BBC Mundo tras cerrar su puesto laboral, con la condición de que no se revelara su nombre ni el de su empleador. Ella contó que la preocupación de sus colegas no es solamente la falta de pago, sino sobre todo el panorama incierto: qué van a hacer todos los días y cuándo volverán a trabajar.

Esa, por el momento, parece ser la pregunta clave: en qué momento se terminará esta historia, cuándo llegarán a un acuerdo los congresistas para ponerle fin a la parálisis que ha sumido al gobierno -y con él a miles de ciudadanos- en una crisis que no ocurría de ese modo en casi dos décadas.

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