Cómo la crisis fiscal afectó la imagen internacional de EE.UU.

  • 17 octubre 2013
capitolio

Su idea era aprender sobre "el gobierno democrático y responsable de Estados Unidos". Pero cuando llegaron a Washington, invitados por el propio Congreso como parte de un programa de intercambio, un grupo de 49 profesionales rusos se encontró con una noticia inusual: ese mismo gobierno estaba cerrado.

Los visitantes no pudieron entrar a los museos públicos, sus encuentros se vieron afectados y debieron reunirse en un hotel cualquiera y no en la hermosa Biblioteca del Congreso.

"No. De ninguna manera. Es un chiste", le dijo una de las asistentes al diario The Washington Post, que argumentó que los rusos tal vez sí aprendieron algo sobre Estados Unidos, aunque no necesariamente lo que todos esperaban.

Este ejemplo ilustra a pequeña escala lo que se puede convertir en un problema de mayor envergadura: aunque el Congreso logró a última hora evitar una crisis de grandes proporciones, ésta ha afectado el prestigio internacional de Estados Unidos, un país que se ha considerado durante décadas un bastión de estabilidad.

Después de todo, su moneda es la principal reserva mundial, sus bonos del Tesoro son considerados los más seguros y sus instituciones se han destacado por dictar cátedra a nivel internacional.

¿El mundo al revés?

El caso de los visitantes rusos no fue la única coincidencia que dejó mal parado a Estados Unidos.

Al final de la semana pasada, Washington se llenó de ministros de finanzas y jefes de bancos nacionales para las reuniones anuales del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional.

No podía haber un momento menos propicio, desde el punto de vista estadounidense, para que los líderes económicos del mundo se pasearan por las calles de su capital paralizada. Pero los problemas son tan evidentes que no fueron pocos los que le pidieron a Washington que hiciera más esfuerzos para evitar una debacle.

Algunos lo consideraron el mundo al revés: uno de los centros económicos globales, exportador por excelencia de políticas y modelos, de repente convertido en el centro de la preocupación internacional.

En una entrevista con el canal NTN24 de Colombia, el ministro de Hacienda de ese país, Mauricio Cárdenas, dijo: "Hasta hace muy poco Estados Unidos era el que criticaba a América Latina por falta de coherencia en el manejo de sus políticas, déficits fiscales excesivos y falta de cohesión en el escenario político para buscar consensos básicos".

"Y ahora todo eso parece ser cierto pero en Estados Unidos y los que venimos a decirlo somos los latinoamericanos".

"República bananera"

Y no son solo los políticos los que están perplejos por el desorden estadounidense.

Basta mirar la prensa internacional para encontrar todo tipo de opiniones que para nada encajan con la imagen tradicional que ha pregonado Washington.

La agencia oficial china Xinhua dijo que llegó la hora para "un mundo desamericanizado", el diario colombiano El Tiempo escribió que Estados Unidos "parece la mayor, más rica y más surrealista república bananera" y un artículo en la versión británica del Huffington Post resaltó cómo "el mundo se está riendo de Estados Unidos".

Image caption La agencia Fitch está revisando la calificación crediticia de Estados Unidos.

Y la lista sigue: el diario alemán Süddeutsche Zeitung hizo énfasis en la "autodestrucción de una de las democracias más viejas del mundo" y el Frankfurter Allgemeine Zeitung, también de Alemania, dijo que lo que "ofrece actualmente Washington es un espectáculo, uno en el que los espectadores quieren llorar".

La pregunta clave, sin embargo, es si esas opiniones negativas de la prensa y las advertencias de los políticos son simplemente una cuestión del momento o si pueden tener un impacto y una duración más duraderos.

Dudas y certezas

A falta de un grupo considerable de encuestas que permitan medir ese impacto, BBC Mundo contactó a seis expertos para conocer sus versiones.

Para algunos de ellos, la imagen de Estados Unidos sí se está viendo afectada claramente. Incluso, uno de los analistas, el africano Amadou Sy, considera que puede tener consecuencias concretas en el rol de Estados Unidos como potencia global, por ejemplo al darles a países emergentes argumentos para pedir una mayor participación en organismos internacionales.

Pero otros piensan distinto y consideran que es un tema temporal y que Washington no va a perder el prestigio que lo rodea.

Cosas similares han pasado antes y poco cambió, fue el veredicto de Helle Dale, de la fundación Heritage. Y otro analista -el consultor Simon Anholt- dijo que es altamente inusual que un único evento tenga un impacto medible en la imagen de un país.

En lo que sí parecen coincidir algunos de ellos es que es importante analizar el fenómeno como parte de un proceso más amplio. Por ejemplo, el profesor de la Universidad de Maryland IM Destler resaltó que la duración del efecto negativo sobre la imagen -que él calificó de significativo- dependerá de cómo se solucione definitivamente el problema.

Y esto, en últimas es clave: pues si bien los congresistas lograron un acuerdo para reabrir el gobierno y evitar el default, la crisis no está resuelta y el tema volverá al plano central en los próximos meses.

Si la preocupación sigue, si las dudas económicas persisten, si el cisma político continúa dominando el Congreso, entonces Washington sí podría sufrir un cambio mucho mayor en la forma como lo ve el resto del mundo.

¿Cómo se compara la deuda de Estados Unidos?

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