Los barbudos de Medias Rojas

  • 30 octubre 2013
Red Sox
Image caption Las barbas protagonizan hasta las celebraciones.

Tras una temporada desastrosa en el béisbol de Grandes Ligas, como fue la que tuvo en 2012, el equipo de los Medias Rojas de Boston necesitaba desesperadamente algo de lo que agarrarse para no volver a terminar penúltimos en su división y lo encontraron en frondosas barbas.

Aunque el efecto fetichístico pueda ser discutido, el hecho es que un año después, los barbudos de Boston están a un juego de coronarse por octava vez Campeones Mundiales, el título -para algunos excesivo- que reciben quienes se quedan con el campeonato estadounidense.

Este miércoles, los Media Rojas se enfrentarán a los Cardenales de San Luís en el mítico estadio Fenway en la capital de Massachusetts, en el noreste de EE.UU, en el que podría ser el último juego de la temporada.

Si logran quedarse con el campeonato, el gesto del jardinero Jonny Gomes, pionero durante los entrenamientos de primavera en cultivar la ahora simbólica barba, podría convertirse en señal distintiva del equipo.

Se trata de una vieja costumbre en otros deportes, esa de modificar en colectivo algún rasgo, pero que por primera vez llega al béisbol estadounidense.

Leñador o beisbolista

Las barbas demostraron ser contagiosas y al gesto de Gomes se unieron el primera base Mike Napoli y el segunda base Dustin Pedroia.

Y como vieron que la cosa funcionaba, porque empezaron la temporada con buen pie, se fue sumando el resto del equipo, que ahora parece más un grupo de leñadores o una banda de motociclistas que una escuadra deportiva.

El resultado han sido barbas tan diversas que hasta apodos tienen. La de David Ortiz está tan acicalada que es "La coqueta" o la de Mike Carp es tan limpia que la llaman "Aguadulce".

Ninguna tan frondosa como la del "cavernícola" Napoli ni tan escasa como la del arubeño Xander Bogaerts, que se la ha intentado dejar crecer pero no le sale.

Image caption El público también se ha sumado a la moda.

La idea de modelar la apariencia externa como una forma de conjurarse no es nueva. Por ejemplo, en el Mundial de EE.UU. en 1994 en España cundió una perilla instigada por el ahora entrenador del Bayern de Múnich, Pep Guardiola.

En 1998, en Francia, el combinado de Rumanía disputó su juego de octavos de final con todos los jugadores con el pelo teñido de rubio platino y tampoco funcionó, perdió con Croacia.

Pero los Medias Rojas llevan una temporada de ensueño con su pase a la Serie Mundial por encima de los Tigres de Detroit del astro venezolano Miguel Cabrera.

Y cada vez que logran una carrera lo celebran con tirones en las barbas. "Duele muchísimo, pero normamente cuando te dan los jalones es tanta la adrenalina que hace que no te importe", comenta Carp.

B-Strong

Lo de las barbas es sólo una de las dos grandes fuentes de inspiración en un año que en Boston ha estado marcado por el atentado en la maratón, el pasado abril.

La explosión de dos artefactos caseros en plena línea de meta acabó con dos personas muertas y cerca de 250 heridos

Los hermanos Tsarnaev, presuntos responsables del atentado, escogieron precisamente el día del Patriota, el 15 de abril, cuando se disputa la maratón y los Medias Rojas juegan.

El desastre llevó a la ciudad a conjurarse alrededor del lema "B-strong", una causa abrazada desde el inicio por los Medias Rojas.

"Fue la ocasión para que nuestros jugadores entendieran su importancia para la ciudad y lo que los Medias Rojas significan para la región", declaró el manager del equipo, John Farrell, poco antes del comienzo de la Serie Mundial, la gran final de las Grandes Ligas de béisbol de EE.UU.

Los jugadores, que llevan el logo de "B Strong" en sus uniformes y otro está dibujado en la grada del mítico estadio Fenway, respondieron con visitas a las víctimas en hospitales y numerosos gestos de homenaje.

Y la conexión con la ciudad ha sido un camino de doble vía. "Es una parte enorme de nuestro éxito en las eliminatorias finales", reconoció Gomes, "estos fanáticos no van a dejar de alentarnos hasta el final".

"Intentamos darles esperanza y apoyo a los que perdieron una pierna o alguna extremidad, pero su actitud fue mejor que la nuestra", dijo el jardinero Craig Breslow. "Hicieron más por nosotros de lo que nosotros por ellos. Al menos, así es como yo salí de eso".

¿Y ese japonés afeitado?

Image caption El japonés Uehara tenía barba, se afeitó y le ha funcionado.

La nota "discordante" en lo de las barbas la pone el lanzador cerrador japonés Koji Uehara, que ha surgido como una de las estrellas de la postemporada de los barbudos de Boston, y sin embargo, juega como si estuviera recién afeitado a las siete de la mañana.

Aunque algunos de sus compañeros hayan dado por sentado que se trataba de una cuestión de fenotipo, al japonés sí que le sale la barba, como quedó demostrado en las temporadas que la lució en los Rangers de Texas y los Orioles de Baltimore.

De hecho, Uehara firmó por los Medias Rojas como agente libre luciendo una barba, no muy frondosa, eso sí, pero barba al fin y al cabo.

El caso es que Uehara, a contracorriente, se la sacó en enero. Y si sus estadísticas no eran tan impresionantes con barba, desde que se la quitó casi que no hay manera de batear uno de sus misilazos. La suerte, de hecho, se la trajo la hojilla de afeitar.

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