Elecciones en Chile: ¿por qué atrae el cambio en un país conocido por lo estable?

  • 17 noviembre 2013
Bachelet y Matthei

Gracias a una tasa de crecimiento anual estimada en 5,5%, sus altos salarios y bajo desempleo, Chile es para muchos gurúes económicos occidentales un modelo a seguir para los países en desarrollo.

Entonces, ¿por qué tantos chilenos parecen dispuestos a votar a alguien que promete un cambio profundo en el sistema tras las elecciones de este domingo?

La respuesta está en gran parte en las protestas estudiantiles que tuvieron lugar en 2011.

Aquellas movilizaciones, las más grandes desde el fin del régimen del general Augusto Pinochet en 1990, evidenciaron que detrás del éxito económico de Chile hay una sociedad profundamente frustrada.

Este país tiene el sistema universitario más caro de toda la región. Para pagar la carrera, los estudiantes y sus familias se endeudan con créditos de miles de dólares que tardarán años en pagar.

Aquellas protestas, según la directora de la Escuela de Ciencia Política de la Universidad Central de Chile, Pamela Figueroa, fueron un reflejo de que para combatir la desigualdad de Chile es necesario un cambio en el sistema de educación.

"Ese será uno de los mayores desafíos para el próximo presidente", le dice a BBC Mundo.

No hay otro país de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) donde exista tanta diferencia entre los que más ganan y los que menos.

Por ejemplo, los ingresos del 10% más rico de Chile son 27 veces mayores que el del 10% más pobre.

Pero cada vez más chilenos están dispuestos a levantar su voz contra la desigualdad.

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Altas expectativas

Image caption Las protestas estudiantiles de 2011 fueron las mayores desde el final del régimen de Pinochet.

En los últimos años Chile ha vivido protestas de estudiantes, defensores del medio ambiente, indígenas y miembros de la comunidad gay.

"Ahora son conscientes de sus derechos económicos y saben que tienen el poder para cambiar aquellas cosas con las que no estén de acuerdo", explica Figueroa.

Pero, ¿cómo piensan cumplir con las altas expectativas del electorado las dos principales candidatas a la presidencia?

"Debemos mantener el crecimiento de la economía, pues sin ello no podemos mejorar la igualdad", aseguró a BBC Mundo la aspirante de Nueva Mayoría, Michelle Bachelet, durante una entrevista en septiembre.

"Pero también contamos con la reforma de la educación, programas sociales, impulso a las pequeñas y medianas empresas y una política laboral que combata la gran brecha existente entre los salarios más altos y los más bajos", sostuvo.

Dos caminos

Bachelet, exdirectora de ONU mujeres, ya fue presidenta de 2006 a 2010 y según las encuestas se convertirá en la primera exmandataria de la democracia chilena en lograr la reelección.

La candidata de centro izquierda asegura que el país se enfrenta a "una nueva etapa".

Sus planes para que Chile cuente con una educación pública de calidad y gratuita, además de una reforma fiscal que grave más a las grandes empresas y reduzca los impuestos personales parece contar con el beneplácito de las clases populares y medias, a juzgar por las encuestas, que le dan un 47% de la intención de voto.

Image caption En los últimos años, Chile ha sido escenario de diversas protestas.

Su principal rival es Evelyn Matthei, la exministra de Trabajo del actual presidente, Sebastián Piñera, a quien la constitución le impide presentarse a un segundo mandato.

Matthei llegó tarde a la campaña y casi por sorpresa, después de que los dos candidatos de la derecha renunciaran a competir.

Los sondeos señalan que la hija del general de la Fuerza Aérea Fernando Matthei puede tenerlo difícil incluso para pasar a una segunda vuelta.

Pero Matthei, que es conocida por su fuerte carácter, está dispuesta a plantarle batalla a Bachelet.

Asegura que los planes de su rival acabarían con años de estabilidad económica y que dejarían un gigante hoyo en el presupuesto nacional.

A cambio propone un sistema educativo basado en la competencia, donde los profesores con mejores resultados puedan recibir subvenciones y donde las familias más necesitadas puedan tener ayudas para mandar a sus hijos a la escuela.

También está a favor de bajar los impuestos a las empresas y sostiene que para acabar con la desigualdad no hay nada mejor que la creación de empleo.

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Nueva Constitución

Image caption La mayoría de candidatos está a favor de una nueva Constitución.

Más allá de sus diferencias, hay algo que une a Bachelet, Matthei, y a los otros siete candidatos presidenciales: el Chile del siglo XXI necesitará instituciones acordes con su tiempo.

"El país ya es una democracia consolidada, pero algunas de sus instituciones son de la época pinochetista", dice la analista política Pamela Figueroa.

"Chile tiene ahora una población mucho más diversa, con más derechos económicos y sociales que los que se reconocían hace 30 años", añade.

La mayoría de los candidatos, incluyendo a Bachelet, está a favor de redactar una nueva constitución que sustituya a la de 1980.

Por su parte, Matthei propone hacer algunas reformas a la actual, como se ha venido haciendo en los últimos 23 años.

Escepticismo

Sea cual sea el camino elegido, el próximo presidente tendrá que hacer frente a una población cada vez más escéptica y demandante.

Si Bachelet vuelve a La Moneda, tendrá que satisfacer a aquellos que se sintieron defraudados con ella durante su primer mandato.

En La Pintana, un barrio popular a las afueras de Santiago, lejos de los rascacielos y flamantes complejos de oficinas que aparecen por cada rincón de la capital, conocen esa sensación.

"Está mal aquí la distribución de los ingresos, y los que estudiamos lo sabemos, así que necesitamos que cambie la educación, pero una vez ya nos mintió", dice un joven de La Pintana.

"Así que esperemos que esta vez sí nos salga".

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