Christie: una candidatura presidencial atascada en el tráfico de Nueva York

  • 9 enero 2014
Chris Christie

Por extraño que suene, una importante figura política de Estados Unidos ve amenazadas sus aspiraciones presidenciales a raíz de un atasco en el tráfico.

Eso está ocurriendo con el gobernador de Nueva Jersey, el republicano Chris Christie, quien está inmerso en un escándalo que tiene todos los componentes de una jugosa trama: mentiras, venganzas políticas, investigaciones públicas y humillaciones.

La polémica surgió el miércoles con la divulgación de una serie de correos y mensajes telefónicos. En ellos, asesores cercanos del gobernador parecen estar implicados en la decisión, en septiembre pasado, de ordenar el cierre de varios carriles del puente George Washington, el más transitado del mundo, que une al estado de Nueva Jersey con la isla de Manhattan, en Nueva York. Por él pasan unos 300,000 automovilistas al día.

Pero lo más grave es que la decisión de cerrar parcialmente el puente, que generó enormes inconvenientes a miles de personas por tres días seguidos, habría sido inspirada en el deseo de funcionarios del equipo de Christie de vengarse del alcalde de la pequeña población de Fort Lee, la ciudad en donde desemboca el puente procedente de Manhattan. El mandatario demócrata de Fort Lee se había negado a apoyar la campaña de reelección de Christie a la gobernación del estado de Nueva Jersey.

El gobernador Christie, quien asegura que desconocía en absoluto las acciones de sus subalternos, pidió perdón en una rueda de prensa el jueves, dijo que se sentía humillado y despidió a su jefa de gabinete, asegurando que la funcionaria había traicionado su confianza.

El tema puede tener enormes repercusiones en la política estadounidense, pues Christie era visto como una de las mejores cartas que tenía el Partido Republicano para recuperar la presidencia en 2016.

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"Miserable estupidez"

Image caption La polémica se centra por lo que ocurrió en septiembre en este puente, el George Washington, donde el cierre de carriles ocasionó un caos vehicular.

"Estoy avergonzado y humillado por el comportamiento de algunas personas en mi equipo", dijo Christie en una muy esperada rueda de prensa en la captal estatal, Trenton.

"No tenía conocimiento o implicaciones en este tema, en su planeación o ejecución", agregó. "Y estoy estupefacto por la miserable estupidez que se evidenció acá".

El editor para Norteamérica de la BBC, Mark Mardell, señala que "este escándalo es altamente dañino -si no fatal- para las ambiciones de Christie de ser el candidato republicano para presidente en 2016".

Christie es un republicano que fue capaz de ser elegido dos veces en un estado que es profundamente demócrata. En las últimas elecciones, en noviembre pasado, obtuvo además un apoyo considerable de los hispanos.

Esto resulta particularmente atractivo en un partido que está buscando recuperar su popularidad -general y entre los latinos- y retomar el control de la Casa Blanca.

Eso sin contar que tiene una imagen de republicano conciliador con los demócratas, en contraste con el dividido panorama de la actualidad política.

Y aunque es visto con recelo por la base más conservadora de los republicanos, su popularidad general creció a raíz de su respuesta al huracán Sandy, en 2012, que dejó daños serios en su estado.

Su reacción a ese desastre se destacó especialmente porque tomó la arriesgada decisión política, poco antes de las elecciones presidenciales de aquel año, de hacer un recorrido con Barack Obama para ver los daños y agradecer la ayuda del gobierno federal a los damnificados. No fue bien visto entre muchos republicanos, pero le trajo importantes réditos: su favorabilidad se disparó.

Image caption Christie recibió buenos comentarios por su manejo de la crisis que originó el huracán Sandy, que afectó seriamente a su estado.

En ese sentido, la polémica del puente "ha afectado buena parte de esa imagen que trató de construir desde Sandy como alguien que estaba fuera de la política normal, alguien que quería hacer algo diferente", le dijo a BBC Mundo Julian Zelizer, historiador político de la Universidad de Princeton, en Nueva Jersey.

Falta mucho tiempo

Pero el mismo Zelizer reconoce que es muy temprano para saber exactamente qué va a pasar con Christie a largo plazo. No hay que olvidar que faltan más de dos años para las elecciones presidenciales.

"No deberíamos asumir que esta va a ser la historia de la que estaremos hablando en seis meses cuando nos refiramos a Chris Christie", dice el analista.

Agrega que a los estadounidenses les encantan las historias de un político que se recupera con más fuerza.

"Es posible que esto sea apenas un pie de página en su campaña más grande, y además le puede dar un giro para su beneficio".

"La forma en que se le da la vuelta es convertirlo en un problema que él de hecho resolvió, aunque inicialmente girara en torno a su propio liderazgo", explica.

Christie, de hecho, intentó hacer algo de ese estilo durante la rueda de prensa de este jueves, al tratar de demostrar que es capaz de responder rápidamente a estas situaciones y con mano dura.

Sin embargo, así como el tiempo puede jugar a su favor y hacer que muchos olviden el tema, también puede jugar en su contra si siguen saliendo más revelaciones sobre la polémica del puente.

En ese sentido, esta historia llena de intrigas todavía tiene un final abierto.

"No sabemos que otra información va a salir", explica Zelizer. "Pero más vale, por su bien, que no sean evidencias que demuestren que él sabía más de lo que sugirió".

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