Nadal, Murray, Djokovic y Federer: el cuarteto dorado del tenis

  • 25 enero 2014
Federer, Nadal, Djokovic Image copyright AP

El tenis de hombres está pasando por un buen momento, con los cuatro grandes nombres de Rafael Nadal, Andy Murray, Novak Djokovic y Roger Federer impulsando el deporte, dentro y fuera de la cancha.

Para Chris Kermode, presidente de la Asociación de Tenistas Profesionales (ATP), eso se traduce en un aumento de los ingresos para la asociación.

El ejecutivo, de 49 años, es el responsable del éxito del torneo final del circuito profesional de tenis masculino -el Tour Mundial de la APT- que se juega en el estadio O2 de Londres cada año, y al que también se le atribuye la revitalización del Campeonato Aegon en el Queen's Club, en Londres, durante su tiempo como director de ese torneo.

"Tengo la suerte de tomar el control de la ATP en un momento tan emocionante del deporte", le dice Kermode a la BBC.

"Se ha venido diciendo que esta es la era de oro del tenis profesional masculino".

Pero como en cualquier otro deporte internacional, el desafío es mantener esa racha ganadora en un deporte mundial competitivo y en constante crecimiento.

Grandes patrocinadores

"Tenemos que entender que la demanda por atraer los ingresos discrecionales es muy fuerte pues son arrastrados en diferentes direcciones –con distintas opciones de entretenimiento en cine, música, deporte– con lo cual tenemos que asegurarnos que nuestra cuota de mercado se mantenga y que ojalá crezca también", dice Kermode, quien ha estado involucrado con la industria del tenis por 30 años.

Asegura que incluso en áreas como la de los derechos de televisión -donde se ha visto un crecimiento de audiencia, horas de emisión e ingresos del Tour Mundial de Maestros de la APT 1000 y 500- hay todavía margen para hacer más.

Una de las opciones que se está examinando es si empaquetar los 40 eventos de Tour Mundial 250 podría generar un mayor crecimiento, no sólo en audiencia sino también en ganancias.

Por otra parte, están recibiendo nuevos ingresos gracias al live streming –o transmisión en vivo en línea- así como de la distribución de datos, tanto del Tour Mundial y el Tour Challenger de la APT, sometido a una reinversión significativa.

Los niveles de los premios en dinero del Tour Challenger fueron elevados US$40.000 y la esperanza es aumentarlos a US$50.000.

El patrocinio ha sido una de las fortalezas de la ATP durante los últimos años con grandes nombres como Corona, FedEx, Emirates Airlines, Ricoh and Chandon, Enel y Rolex, entre otras marcas.

"Siempre estamos buscando oportunidades para expandir nuestra lista de patrocinios, no sólo a nivel de los campeonatos, sino además en la temporada de las finales del Tour Mundial de Maestros, que sigue siendo nuestra principal fuente de ingresos individuales entre dos los circuitos", señala Kermode.

"El éxito comercial de nuestro evento de fin de año es absolutamente fundamental para el resto de los torneos".

Una audiencia que crece

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Image caption El británico Andy Murray besa su trofeo al ganar el abierto de Tokio, Japón, en 2011.

El mercadeo digital juega un papel decisivo en la estrategia global de marketing de la ATP, y es otro área potencial de crecimiento.

"Se trata de una audiencia enorme y de rápido crecimiento", asegura Kermode, quien también trabajó para las industrias de la música y el cine.

"El paisaje cambia muy rápido ya que los aficionados quieren seguir el deporte de formas distintas de un año al siguiente, por lo que es esencial que mantengamos el ritmo".

Al igual que muchos otros deportes, la ATP ha buscado expandirse a nuevos mercados, como el suramericano y chino. Este año, por ejemplo, Río de Janeiro, en Brasil, será la sede del Tour Mundial 500 por primera vez.

Mientras tanto, el enfoque debe mantenerse en los mercados de Europa y Estados Unidos, con el último como escenario de más torneos que cualquier otro país, entre ellos varios de los más grandes y exitosos.

La nueva generación

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Image caption Nadal es uno del cuarteto dorado del tenis que ha cautivado al público.

No hay duda de que el cuarteto de jugadores mencionados antes ha ayudado a mantener el éxito de la ATP. ¿Por qué cree Chris Kermode que estos jugadores en particular han encantado al público?

"Yo creo que todo se reduce a dos cosas: personalidades y el producto en la cancha", asegura.

"Cuando se combinan esos dos factores, la nueva generación realmente ofrece algo especial y único. Tener cuatro íconos deportivos mundiales en una misma generación es bastante increíble. Nunca pensé que fuera a ver eso en el mis años de tenis", aclara Kermode.

Además de eso cree que jugadores como Wawrinka, Del Potro, Tsonga, Ferrer, Monfils, Berdych y Gasquet también fortalecen profundamente lo que está pasando en la competencia masculina.

¿Habrá en el futuro una "sequía de personalidad" que pueda ser preocupante?

"La gente habla sobre los cambios de guardia y es muy emocionante ver quién emerge en los próximos años", dice y agrega: "debemos estar listos desde la perspectiva promocional y de mercadeo para confeccionar la siguiente generación de estrellas".

Confianza en el producto

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Image caption Más gente de orígenes más diversos siguen ahora el tenis.

Como jugador, Kermode nunca llegó a la cima (alcanzó el puesto 742 en 1986) pero siente que esa experiencia es de gran importancia en la actualidad.

"Era un jugador muy promedio pero puedo entender la experiencia de los tenistas, la lucha y dificultades cuando juegan las eliminatorias a ese nivel".

Fue como administrador de la industria que hizo su nombre, particularmente con la movida de las finales del Tour Mundial a Londres en 2009.

Con tiquetes a precios asequibles desde US$32 han generado una nueva audiencia en el tenis distinta a la tradicional de los meses de verano, con una participación de 1.25 millones de fans durante los últimos cinco años.

Otra jugada que según Kermode mostró "confianza en el producto" fue la decisión de tener dos sesiones de tenis por día en vez de la "opción fácil" de sólo una.

"Es fácil olvidar que cuando fuimos a ver el O2 cuando estaba en construcción en 2007, mucha gente pensó que estábamos locos".

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