Por qué la conferencia de paz sobre Siria parece no tener futuro

  • 23 enero 2014
Niño llora la muerte de su padre, tras ataque sirio Image copyright AP
Image caption Más de 100 mil personas han muerto durante el conflicto en Siria

Horas después de iniciada la conferencia de paz para Siria en Montreux, Suiza, las diferencias sobre puntos cruciales no podían ser más claras. El corresponsal de la BBC en Montreux, Paul Wood, analiza por qué se espera muy poco de estas conversaciones.

Hay signos , según un alto funcionario de Occidente presente en las conversaciones, de que el apoyo al gobierno sirio es frágil.

Protestas en contra de Bashar al Al Asad se han registrado hasta en funerales de soldados en su propio núcleo de apoyo, la comunidad alauita.

Agencias de inteligencia de países occidentales han recibido mensajes de militares sirios de alto rango que quieren desertar.

Esos informes han alimentado expectativas de que figuras de alto rango del gobierno están dispuestas a darle la espalda a Al Asad y negociar un futuro para Siria sin él.

Pero el canciller sirio Walid Muallem, que encabeza la delegación en Montreux, fue tajante incluso antes de iniciarse el encuentro.

Linea Roja

Las discusiones sobre el futuro de Al Asad constituyen una línea roja que no se puede cruzar, dijo el canciller a la agencia siria de noticias el martes por la noche.

"Nadie puede tocar la presidencia", enfatizó.

Ese no es el marco que sirvió de base para estas conversaciones. La declaración Ginebra I, base del diálogo que se inició este miércoles, parte de la necesidad de una transición política.

Partiendo de esa declaración, la oposición vino a Montreux a negociar cómo, no si el presidente Bashar al Asad debe irse.

Es por eso que el propio canciller británico, William Hague, se mostró poco optimista.

"Sería errado esperar progresos en los próximos días, en el sentido de avances importantes", señaló Hague.

"Se trata de dos partes que vienen a esta conferencia con puntos de vistas muy divergentes de lo que están dispuestos a hacer", agregó.

Hague enfatizó: "Por supuesto que las expectativas son muy pocas. Sin embargo, se pueden lograr cosas, una vez que el proceso diplomático se ha iniciado".

Hay quienes sostienen que realizar la Conferencia Ginebra II ha sido un logro en sí mismo.

Oposición no representativa

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Image caption Los rebeldes que pelean en el terreno no están representados en las conversaciones sobre Siria

Otro obstáculo es que la oposición que negocia aquí no habla en representación de los grupos rebeldes que luchan en el terreno.

Al principio, algunos funcionarios estadounidenses tenían la expectativa de que grupos rebeldes clave asistieran a las conversaciones.

Pero no sucedió, y eso constituye un serio problema.

¿De qué sirve un acuerdo si quienes combaten en el terreno no se acojen a él?

La mayoría de esos combatientes son abiertamente hostiles a políticos en el exilio, a quienes acusan de vivir la vida buena en hoteles cinco estrellas mientras Siria arde.

"Si cualquiera de ellos viene aquí", me dijo un comandante refiriéndose a la opositora Coalición Nacional Siria, "los cuelgo".

La Coalición Nacional es la principal fuerza opositora en la conferencia, conocida como Ginebra II.

Además, la mayoría de los grupos armados son de tendencia islámica.

Ellos están luchando a favor de la ley islámica, no de la democracia, que es el objetivo del proceso de paz iniciado en Mountreux.

Algunos de esos grupos son parte de al Qaeda, por ejemplo el frente Nusra y el Estado Islámico o Isis, por sus siglas en inglés.

Ellos se mantendrán en la lucha independientemente de qué se logre en Suiza.

¿Entonces qué se puede lograr en estas conversaciones?

Nadie espera un acuerdo de paz, en Suiza, esta semana.

Pero los optimistas esperan que un cese el fuego duradero surja eventualmente.

Esa posibilidad no ha existido nunca en casi tres años de guerra civil.

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