Los mineros atrapados que no quieren ser rescatados

  • 18 febrero 2014
Mina
Image caption Los mineros utilizaron un antiguo pozo de ventilación para ingresar a la mina.

La noticia de mineros atrapados bajo tierra trae inmediatamente a la memoria imágenes de emotivos rescates con hombres que lloran de emoción al ver la luz después de días de oscuridad, pero todo lo contrario ocurre en estos momentos en Sudáfrica, donde los que están abajo no quieren salir arriba.

Ni siquiera la muerte de dos de ellos en las últimas horas parece haber cambiado la determinación de los que aún permanecen en las profunidades de una abandonada mina de oro ubicada cerca del poblado de Benoni, no lejos de Johannesburgo.

La explicación radica en que a los mineros atrapados desde este fin de semana les espera otra clase se reclusión cuando abandonen la actual: la prisión.

Los mineros, cuyo número aún se desconoce, ingresaron ilegalmente a la mina abandonada y su destino es una celda: los 22 que sí abandonaron las profundidades en las últimas 48 horas fueron arrestados, luego de recibir tratamiento médico.

Otro motivo por el que no querrían salir es que debido a la extracción ilegal, tienen que entregar a las autoridades cualquier pepita de oro que hayan encontrado.

Debido a que muchos ingresaron con agua y comida al lugar, se desconoce cuánto tiempo durará el operativo de rescate.

Los rescatistas comenzaron a llegar al lugar luego de que una patrulla policial que pasaba por la región escuchó los pedidos de ayuda por casualidad.

Sabotaje rival

Image copyright AFP
Image caption A los mineros atrapados les espera la prisión.

Los mineros utilizaron un antiguo pozo de ventilación para ingresar a la mina.

Luego de ingresar, el grupo habría sufrido una emboscada de una banda rival que les robó algunas de sus ganancias y bloqueó la salida de la mina para evitar ser perseguidos.

El corresponsal de la BBC en Johanesburgo, Milton Nkosi, quien visitó la mina, informó que es imposible que la roca de concreto que bloqueaba la salida haya llegado allí por acción del viento.

Nkosi recordó que Johannesburgo fue fundada durante la fiebre del oro a fines del siglo XIX y la ciudad todavía está rodeada por estas antiguas minas.

"Aún hoy, hay gente que todavía cree que puede llenar sus manos del dorado metal con solo hacer un hueco en la tierra".

Según los funcionarios sudafricanos, muchos de los mineros provienen de Lesotho, Mozambique y Zimbabue.

El corresponsal de la BBC indicó que algunos de ellos pueden haber ingresado al país ilegalmente y que en Sudáfrica se los conoce con el apodo de "zama zamas" o estafadores.

Sudáfrica es el cuarto exportador de oro del mundo y posee algunas de las minas más profundas de todo el planeta.

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