Alemania, el paraíso de los "megaburdeles"

  • 25 febrero 2014

Un grupo de hombres vestidos con batas rojas y blancas pasean por la recepción. Mujeres en tacones altos están sentadas en el bar rodeadas de una nube de humo de cigarrillo charlando con los clientes y riendo.

Este es el Paradise (paraíso), en Stuttgart, Alemania, uno de los burdeles más grandes de Europa.

Y es legal.

Construido a un costo de unos US$8 millones, fue inaugurado en 2008, y cuenta con un restaurante, una sala de cine, un spa y 31 habitaciones privadas para los cientos de clientes masculinos que atrae cada día.

Alemania legalizó la prostitución en 2002, lo que fomentó la creación de una industria que se piensa tiene un valor de US$22.000 millones al año.

Al tratar la prostitución como un trabajo como cualquier otro, la idea era alejar a las mujeres de los proxenetas que a menudo manejan el comercio sexual.

Planes de pensión

Las trabajadoras del sexo en Alemania ahora pueden pagar para tener una pensión y demandar un seguro de salud.

"Una se siente segura y tienes seguridad. No es como la calle donde no sabes lo que pasa con un hombre", dice Hannah, de 22 años, quien llegó a Stuttgart después de dos años trabajando en un burdel de Berlín.

Pero los críticos dicen que el enfoque liberal de Alemania con sus leyes sexuales ha fracasado espectacularmente, al normalizar la prostitución y convertir al país en lo que ahora llaman el "prostíbulo de Europa".

Se cree que el número de prostitutas en el país se ha duplicado a 400.000 en los últimos 20 años.

El mercado está ahora dominado por los "megaburdeles", que ofrecen sexo a una escala casi industrial, a menudo a turistas, muchos de ellos trasladados en autobús desde el extranjero.

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Image caption Paradise, en Stuttgart, Alemania, uno de los burdeles más grandes de Europa.

Muchas de las mujeres que trabajan en el Paradise Stuttgart son de países de Europa del Este, como Rumania y Bulgaria.

La feminista Alice Schwarzer ha liderado una campaña para que Alemania cambie el curso con respecto a sus leyes sobre prostitución y copie el enfoque de Suecia, donde es ilegal comprar servicios sexuales pero no venderlos.

Esto significa que un hombre hallado con una prostituta se enfrenta a una fuerte multa o acusación, pero la mujer no.

Ese modelo lentamente ha ido ganando terreno en Europa y ahora se está considerando seriamente en siete países, especialmente Francia.

Se espera que en una investigación parlamentaria en Reino Unido sobre comercio sexual, realizada en los últimos dos años y a publicarse el próximo mes, se recomiende el mismo modelo sueco para Inglaterra y Gales, aunque es muy poco probable que se cambie la ley antes de las elecciones generales de 2015.

Tal como están las cosas, comprar y vender sexo es técnicamente legal en todo el territorio de Reino Unido, pero una serie de actividades relacionadas, desde manejar un burdel hasta buscar prostitutas desde un vehículo, constituyen un delito penal.

El problema es que endurecer la regulación en una parte de Europa a menudo tiene un efecto de reacción en cadena en otra.

Los propietarios de burdeles alemanes cerca de la frontera con Francia ya se están preparando para un aumento de los clientes tan pronto como entren en vigor leyes más estrictas en Francia.

Paradise Island Entertainment, la cadena propietaria del "megaburdel" de Stuttgart y otros cuatro en el centro de Europa, está a punto de abrir otro a unos pocos cientos de metros de la frontera con Francia, en la ciudad alemana de Saarbrücken.

"El cambio de la ley en Francia, que castigará a los compradores de sexo, es prácticamente como ganar la lotería para nosotros porque vamos a llegar a todavía más clientes franceses. Por eso es que la ubicación es absolutamente perfecta", explica el jefe de marketing de la compañía, Michael Beretin.

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Image caption Paradise Stuttgart cuenta con 31 habitaciones, una sala de cine y un restaurante.

"No es posible prohibir la prostitución"

"Simplemente no es posible prohibir la prostitución. Lo que está pasando en Francia es un sinsentido, no puedes procesar a un hombre por algo que una mujer quiere hacer", agrega.

En Saarbrücken hay preocupación por el crecimiento de la industria del sexo transfronteriza. Los críticos afirman que la prostitución callejera ha aumentado pese a la creciente presencia de prostíbulos regulados.

La alcaldesa socialista de la ciudad, Charlotte Britz, apoyó las nuevas leyes de la prostitución cuando fueron introducidas en 2002, pero ahora cree que la liberalización ha ido demasiado lejos.

"La prostitución ha existido durante muchos años en Alemania, y tenemos prostíbulos en el centro de la ciudad que son más o menos aceptados pero ahora simplemente se convirtió en demasiado", dice.

"No debería ocurrir que cada país ofrezca una solución diferente. En cambio, debemos acordar normas sobre una base paneuropea y luego no tendríamos turismo sexual de un país a otro", agrega.

La idea de un acuerdo transfronterizo podría recibir un impulso el martes, cuando el Parlamento Europeo vote sobre respaldar o no oficialmente el estricto modelo sueco.

La decisión no será vinculante para los Estados individuales de la Unión Europea, pero si se vota afirmativamente podría aumentar la presión sobre los gobiernos para examinar de nuevo la cuestión más amplia de la regulación del comercio sexual.

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