Los cuentos para niños de los líderes de Corea del Norte

  • 21 febrero 2014
Ilustración del libro "Un caballo alado" Image copyright Other
Image caption Ilustración del libro "Un caballo alado".

Los líderes de Corea del Norte suelen ser vistos como unos autócratas crueles, figuras arcanas, curiosidades geopolíticas. Pocos imaginan, pues, que son también populares autores de literatura infantil.

Entre instrucciones sobre campos de trabajos forzados y el desarrollo de armas nucleares el padre y el abuelo del actual líder del país, Kim Jong-un, encontraron tiempo de escribir historias para niños

"Finalmente estalló el quiste de la izquierda, emitiendo feroces llamas, y el capitán cayó abatido, soltando su garrote. En ese momento llegó de fuera un fuerte grito de guerra. Los aldeanos mataron al resto de los bandidos".

Este es un extracto de "Niños acaban con bandidos", de Kim Jong-il, el líder norcoreano que murió en 2011.

"Violento y exhuberante"

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Image caption Ilustración de "Niños acaban con bandidos".

Él y su padre Kim Il-sung reconocieron el poder de los libros y ambos han escrito historias para niños.

Este es un "cuento extraordinariamente violento y exhuberante", dice Christopher Richardson, quien investiga la literatura infantil norcoreana en la Universidad de Sydney.

Es una historia "de reaccionarios y bandidos y glotones en las colinas de Corea del Norte, que acechan a los aldeanos virtuosos y de buen corazón, quienes encarnan todas las virtudes tradicionales de la revolución norcoreana", agrega.

Los héroes forman un grupo de valientes jóvenes, quienes se plantan frente a los bandidos.

A pesar del mensaje político Richardson cree que sería un error desechar estos cuentos como simple propaganda.

"Pueden ser muy divertidos de leer y son realmente buenas historias, e imagino que los chicos ni se dan cuenta del contenido ideológico", dice.

"Si uno hiciera un dibujo animado con 'Niños acaban con bandidos' y se lo mostrara a un grupo de chicos occidentales de seis u ocho años se volverían locos. Les encantaría, porque es el mismo tipo de violencia sinsentido que le suele gustar a los niños en todas partes".

Ideología Juche

Kim Jong-il también escribió un tratado sobre literatura en el que dedica un capítulo a los libros infantiles; tiende a preferir el uso de parábolas y sátira para criticar a los enemigos del estado.

En las historias varía quiénes son los villanos. En 'Niños acaban con bandidos' son coreanos rebeldes que se comportan como señores feudales, sin pensar en el colectivo, desconectados de la revolución y de la cultura Juche.

La ideología Juche, desarrollada y promovida por Kim Il-sung, ve al hombre como el amo de todo, con el poder y la responsabilidad de hacer que la revolución sea un éxito. Valora la autosuficiencia norcoreana y la independencia de potencias extranjeras.

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Image caption Imagen de "La mariposa y el gallo".

Hay muchas historias anti-estadounidenses que reflejan esta filosofía, como "La mariposa y el gallo", una fábula que supuestamente fue narrada por primera vez por Kim Il-sung y luego puesta en papel.

Cuenta cómo un gallo, que representa a EE.UU., intenta arruinar un jardín idílico y agredir a los otros animales, pero una joven y valiente mariposa, que simboliza a Corea del Norte, le planta cara al invasor y resuelve la situación.

"Un caballo alado"

En otro de los cuentos de Kim Il-sung, "Un caballo alado", aparecen intrusos extranjeros de una edad más antigua. El libro recuerda el tiempo en que el país se vio amenazado por los japoneses y se burla de los samurai con poco halagadoras descripciones e ilustraciones.

En este caso, un angelical niño llega al rescate sobre un caballo alado, dispuesto a sacrificar su propia vida por la de su aldea.

Richardson se pregunta si realmente los líderes escribieron esos libros por sí mismos. Su escepticismo es repicado por Lee Hyeon-seo, quien creció en Corea del Norte, pero dejó el país cuando tenía 17 años. Recuerda con claridad los libros que les daban a ella y sus compañeros de colegio de joven.

Las historias que recuerda más claramente relataban las heróicas batallas de Kim Il-sung contra los japoneses "y unas ridículas historias sobre Kim Jong-il... Cuando tenía cinco años mató a algunos enemigos, simplemente les disparó", cuenta.

"Eso es imposible, pero como niños lo creíamos porque para nosotros ellos no son seres humanos, son como nuestros dioses".

Los libros "no suelen decir la verdad, tienden a contar todas las mentiras", dice Lee. Le enseñaron que EE.UU. colonizó Corea del Sur y ejecutó a estudiantes, los surcoreanos medigaban, no podían ir al colegio y la salud era tan cara en el sur que los pacientes morían fuera de los hospitales.

Algo de Occidente

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Image caption A los niños occidentales les "encantarían" estas historias, asegura Richardson.

Cuando era muy joven a Lee se le permitió leer libros extranjeros con ilustraciones, como Cenicienta. A medida que fue creciendo, se dio cuenta de que había ciertos libros restringidos. Por ejemplo, estaban prohibidos textos sobre Lenin o Marx, porque discutían un enfoque diferente del comunismo.

El líder actual de Corea del Norte, Kim Jong-un, tiene claro de que necesita hallar una forma de de mantener a los niños y adolescentes de hoy en día leales al estado que creó su abuelo. Invirtió en nuevos parques acuáticos y salas de cine.

A veces se ven ciertas influiencias occidentales. La televisión estatal ha mostrado de vez en cuando alguna película occidental, como Madagascar; y hace dos años los personajes de Disney bailaron en un concierto de la banda Moranbong, un grupo de chicas que armó el propio Kim Jong-un.

Richardson dice que esta decisión de no censurar la cultura extranjera fue revolucionaria, pero de corta vida.

"Desde entonces se volvió a el anterior estado de cosas", dice. El estado es "muy paranóico respecto al efecto corrosivo de la cultura infantil foránea", y espera que con darle de probar un poco, muy poco, de Occidente, será suficiente para mantenerlos satisfechos.

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Image caption Kim Il-sung (izq.) dirigió Corea del Norte entre 1948 y 1994; lo sucedió su hijo Kim Jong-il (der.).

Christopher Richardson habló con el programa World Update del Servicio Mundial de la BBC.

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