Y ahora, ¿qué le espera a Ucrania?

  • 24 febrero 2014
Kiev
Image caption Los lugares de los enfrentamientos han dado paso a memoriales.

La plaza de la Independencia de Kiev se convirtió en un enorme memorial el domingo; decenas de pequeños santuarios fueron erigidos para recordar a los activistas antigubernamentales que perdieron la vida en los últimos días.

Al menos 88 personas, en su mayoría manifestantes, pero también policías, murieron en los choques de la pasada semana.

Y ahora, ante la calma que sucedió a la euforia de un fin de semana que concentró en horas lo que en otros países ocurre en meses o años, Ucrania navega por aguas desconocidas.

El lunes se supo que pesa una órden de arresto sobre el destituido presidente Viktor Yanukóvich, quien huyó de la capital Kiev al comienzo del fin de semana.

Así lo confirmó el primer ministro interino, Arsen Avakov, quien informó en Facebook que se abrió un proceso judicial contra el exmandatario y otros funcionarios por "asesinato en masa de ciudadanos pacíficos".

El sábado la policía repentinamente abandonó sus puestos alrededor de los edificios gubernamentales y el palacio residencial de Yanukóvich, quien denunció un golpe de Estado.

El vacío de poder fue cubierto al día siguiente cuando el legislativo eligió como sucesor interino al presidente del parlamento, Oleksander Turchinov (quien había ocupado la cabeza del Parlamento el sábado, tras la renuncia repentina de un aliado de Yanukóvich).

Las incógnitas que tienen por delante los 45 millones de habitantes de Ucrania son enormes, sobre todo porque el país es el epicentro de una batalla geopolítica entre Rusia y la Occidente.

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Quién tiene el control

Image caption Los manifestantes han reemplazado a la policía.

En princpio, fue el Parlamento el que tomó control del timón del país.

El órgano legislativo reaccionó rápidamente para cubrir el vacío de poder y nombró como presidente interino a un cercano aliado de la exprimera ministra Yulia Tymoshenko, a quien había ordenado liberar de prisión el sábado, algo que se cumplió de inmediato.

El nuevo presidente, Turchinov, pidió a los parlamentarios que antes del martes se pongan de acuerdo en el nombramiento de un gobierno de unidad nacional.

Pero las antiguas divisiones entre los diputados se han convertido en peleas. Los opositores de Yanukóvich no forman un frente unificado.

Los parlamentarios sí se pusieron de acuerdo en adelantar las elecciones al próximo 25 de mayo.

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Image caption Timoshenko lloró durante su discurso en la plaza.

Yulia Tymoshenko, archirrival de Yanukóvich, podría ser una seria candidata, aunque parece que su tiempo en prisión ha afectado a su salud.

Timoshenko fue la líder de la Revolución Naranja que en 2004 consiguió sacar de la presidencia al ahora depuesto mandatario.

¿Está Yanukóvich acabado?

Claramente, Yanukóvich ha perdido autoridad en Kiev, en el oeste del país, pero sigue conservando cierto apoyo en la parte oriental, donde está la mayoría de los ruso-hablantes del país.

Muchos de sus aliados lo han abandonado. Pero insiste en que sigue siendo presidente y ha denunciado un golpe de Estado.

Su paradero es desconocido, aunque se cree que está en su bastión oriental, donde los líderes locales dicen que permanecerán en sus cargos sin importar lo que resuelvan en Kiev.

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Image caption Yanukóvich denunció un golpe de Estado.

Qué pasa en la policía y el ejército

La policía ha jurado lealtad a los opositores después de semanas de duras batallas alrededor de los campos de protesta en la plaza de la Independencia de Kiev.

Las fuerzas armadas dicen permanecer neutrales en la crisis, así que un golpe militar parece improbable.

Habrá mucha presión ahora para llevar ante la justicia a los francotiradores de la policía que fueron captados disparando a la multitud.

La policía antidisturbios Bekrut es ampliamente detestada por su papel en proteger a Yanukóvich y las golpizas a los manifestantes.

Otros protagonistas

El exboxeador Vitali Klitschko, del movimiento proeuropeo Udar (Puño), es visto como un serio contendiente a la presidencia.

A diferencia de muchos políticos, parece estar libre de manchas de corrupción y durante años criticó a Yanukóvich por llevar al país como su finca personal.

Yulia Tymoshenko fue encarcelada en 2011 por abuso de poder. Dice que los cargos fueron inventados para mantenerla fuera de la política.

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Image caption Klitschko denuncia constantemente la corrupción.

Ella conserva numerosos aliados en el Parlamento pero su pasado como primera ministra y su papel en la Revolución Naranja no están exentos de controversia.

Muchos activistas de oposición no la ven como una heroína y no está claro su papel, si lo tuviera, en el futuro gobierno de Ucrania.

Una nueva rivalidad podría despertarse entre dos aliados de Tymoshenko: Arseniy Yatseniuk y el nuevo presidente interino, Turchinov.

Yatseniuk ha sido más prominente en las calles, pero Turchinov ahora detenta el poder.

Yatseniuk, abogado, tuvo importantes cargos en el gobierno previo a Yanukóvich y ha sido uno de los negociadores en la crisis. Quiere que Ucrania se acerque a la Unión Europea.

Turchinov, profesor de Economía, también es un aliado de Tymoshenko de larga data, con experiencia de gobierno; fue jefe de los servicios de seguridad.

Oleh Tiahnibok, del derechista partido Svoboda (Libertad), también ha jugado un papel prominente en las protestas. Los activistas de su partido se dicen patriotas que quieren erradicar la corrupción.

Svoboda es el cuarto partido en representación parlamentaria y su base de apoyo está en el oeste de Ucrania, la base tradicional de los nacionalistas. En el este y sur es visto como extremista.

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Image caption Una nueva rivalidad podría estar a punto de surgir entre Yatseniuk y Turnichov.

¿Riesgo de escisión?

Ha habido algunas señales de división territorial y se han registrado manifestaciones contra el gobierno en formación.

Muchos en el este y sur del país desconfían grandemente del movimiento de protesta de Kiev y de sus líderes.

En la ciudad de Sebastopol, en la región ucraniana autónoma de Crimea, donde Rusia tiene una base militar, miles de manifestantes salieron a las calles a pedir que la "Madre Rusia" los salve.

En Járkov, la región oriental en la que se habla ruso y donde encuentra su apoyo Yanukóvich, los líderes locales han dicho que no quieren una ruptura de Ucrania, pero han cuestionado la legitimidad del parlamento en Kiev.

La oposición a Yanukóvich es fuerte en el oeste y han tomado el control de instituciones en Leópolis, Ternopil y otras ciudades.

No está claro si Kiev va a reaccionar e imponer su autoridad. Y aunque el malestar en las zonas cercanas a Yanukóvich y a Rusia pueda ceder por ahora, nada indica que no vuelva a emerger en los próximos meses.

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Image caption Los policías antidisturbios mantuvieron fuertes enfrentamientos con los manifestantes.

El rol de Rusia y la UE

Rusia está claramente disconforme con los hechos. El ministro de Relaciones Exteriores, Sergei Lavrov, condenó a los "grupos extremistas ilegales" en Kiev, que según dijo tomaron el poder "con la connivencia de líderes opositores".

Moscú también ha expresado preocupación por la maltrecha economía ucraniana.

La deuda pública del país es de US$73.000 millones. Durante 2014 debe enfrentar pagos por unos US$6.000 millones.

Por la incertidumbre política se prevé que Rusia suspenda la entrega de un crédito por US$15.000 millones que había comprometido en diciembre.

El ministro interino de Finanzas de Ucrania, Yuriy Kolobov, dijo que Ucrania necesita en forma urgente unos US$35.000 millones de ayuda extranjera y pidió que se convoque a una reunión de donantes internacionales.

La Unión Europea (UE) ha dicho que está preparada para ofrecer un apoyo financiero sustancial para ayudar a Ucrania cuando un nuevo gobierno democrático sea instalado. Pero hasta ahora, nada alcanza la cifra ofrecida por el Kremlin.

En todo caso, este lunes la responsable de Relaciones Exteriores de la Unión Europea, Catherine Ashton, visita Kiev para discutir el apoyo del bloque a "una solución duradera a la crisis política" y "medidas para estabilizar la situación económica".

Tal vez un primer paso simbólico sería llevar adelante el acuerdo de asociación que Yanukóvich abruptamente rehusó firmar en noviembre con la UE.

Ese fue el hecho que inició la ola de protestas por parte de la oposición, que vio de repente cómo un acercamiento a la UE se esfumaba, mientras Yanukóvich tendía la mano a Rusia.

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