Cómo se crea una musa para el carnaval de Río

  • 3 marzo 2014

El cuerpo y la vida de Luara Neto se transformaron de forma asombrosa para que pudiera entrar al Sambódromo de Río de Janeiro y desfilar en el mayor carnaval del planeta.

"Para este carnaval perdí 12 kilos", relata esta carioca de 19 años, alta y de poderosos muslos, que en la madrugada del lunes hizo vibrar a más de 70.000 espectadores con su frenético meneo.

La musa de la escuela de samba Sao Clemente precisó para ello meses de ejercicios en el gimnasio, ensayos en el galpón de la escuela y mucho cuidado con las comidas.

"No es que fuera gorda, no", aclara. "Es que ahora realmente tuve una reeducación alimenticia".

Eso implicó acostumbrarse a tomar agua todo el tiempo, comer mucha fruta, desayunar pan integral con fiambre o queso, y almorzar con porciones y horarios bien limitados.

Image caption Em la madrugada del lunes, la "pasista" hizo vibrar a más de 70.000 espectadores con su frenético meneo.

Nada de cenar pasta o mirar una película comiendo pizza.

"Cuando me da hambre, trato de tomar un vaso de agua para olvidar un poco", comenta.

Pero ahora Neto exhibe una figura escultural ante la multitud del Sambódromo y los millones de televidentes en el mundo: 98 centímetros de busto, 85 de cintura y 110 de cadera.

Se mueve con una destreza asombrosa pese a los altísimos tacones, la malla cargada de ornamentos plateados y un par de grandes alas de extravagantes plumas.

Y asegura que "vale la pena" todo ese esfuerzo de meses para tan solo 80 minutos de desfile. "Carnaval para mí realmente es vivir", sostiene.

Ocho horas

Las musas del carnaval de Río lideran el grupo de "pasistas", que desfila oficialmente con cada escuela de samba como un ala independiente de bailarinas y bailarines.

Image caption "Carnaval para mí realmente es vivir", sostiene Luara Neto.

Neto tuvo su primer desfile como "pasista" de São Clemente el año pasado y para este carnaval fue ascendida a musa.

"El sueño de toda 'pasista' es ser musa, ser reina", comenta. "Eso demuestra que realmente eres capaz".

De cierto modo, el carnaval para ella comenzó en julio, cuando arrancaron dos ensayos por semana de su escuela, que en este carnaval homenajeó a las favelas cariocas.

A eso se sumó la preparación física en el gimnasio, con énfasis en piernas y abdomen.

Image caption En su preparación, Luara debió habituarse a tomar agua, a comer fruta y a porciones y horarios limitados.

Todo eso no sólo tuvo un impacto a nivel físico. "Terminé dejando el noviazgo y cosas de la vida personal de lado", relata Neto, que vive con su madre en Botafogo, un barrio de clase media de Río.

Neto trabaja además como asistente administrativa de un "bloco" de carnaval de calle conocido como Spanta. Se ocupa de planillas, presupuestos, contratos y otras cosas bien distintas a la fogosidad del samba.

Sus ocho horas diarias en la oficina complican a menudo los ensayos y ejercicios físicos. "El trabajo siempre está primero, porque si no lo pierdo. Y todavía no alcanza para vivir sólo del samba", comenta sonriente.

Llegar a vivir de la danza es una meta de toda 'pasista' del carnaval, pero muy pocas lo logran. Y Neto cuenta que, por ahora, lo que gasta en carnaval es más de lo que gana con él.

Pero espera alcanzar algún día la fama que otras musas han logrado. "Pensamos en lo que ellas hicieron para llegar a lo que son hoy", señala. "Es una motivación para volverse también ícono y referencia del carnaval".

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