Los varones del club de antimachistas

  • 8 marzo 2014

Cuando se habla de machismo muchos piensan en América Latina, donde por siglos reinó la cultura patriarcal. Sin embargo en los últimos años las cosas han cambiado. Así lo registran los datos más recientes del Foro Económico Mundial, que muestran que en 2013 la región fue la que más acortó la brecha de género.

Según el último informe de igualdad de género del organismo, en América Latina y el Caribe ya se cerró en un 70% la diferencia entre los sexos en lo que respecta a salud, educación, participación política e igualdad económica.

Esos avances vienen acompañados de un cambio social en muchos países latinoamericanos, donde mujeres y hombres cuestionan los paradigmas heredados del pasado.

Un ejemplo de esto es el surgimiento en Argentina de grupos de hombres que se reúnen con el fin de repensar el modelo tradicional con el que fueron criados.

"Colectivo de Varones Antipatriarcales" es el nombre del movimiento que surgió hace cinco años y que reúne a decenas de hombres en diferentes partes del país.

El viernes, los varones antipatriarcales participaron en la marcha por el Día de la Mujer en Buenos Aires, una manifestación que hasta hace no mucho era dominio exclusivo de las feministas.

Tomar conciencia

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Image caption Un taller del Colectivo de varones antipatriarcales (fotos: Colectivo de varones antipatriarcales)

"Cuando nos involucramos en cuestiones feministas no lo hacemos en forma solidaria hacia el movimiento de mujeres sino que nos hacemos cargo de que hay varones responsables cuando hay una mujer en una situación de vulnerabilidad", le explica a BBC Mundo Alejandro Aymú, quien está a cargo de la agrupación de varones antipatriarcales en la Ciudad de Buenos Aires.

Una de las consignas de estos grupos es tomar conciencia del papel que juegan los hombres en algunos asuntos que hasta ahora han preocupado principalmente a las mujeres, como la violencia de género o el aborto.

"Poder entender que cuando hay una mujer en una situación de aborto, hay un varón que es responsable y pensar que eso también nos está ocurriendo a nosotros, y que no son cuestiones que les pasan a las mujeres", ejemplifica Aymú.

El movimiento de varones antipatriarcales surgió en la ciudad de La Plata, la capital de la provincia de Buenos Aires, cuando dos activistas que militaban junto a mujeres por la igualdad de género decidieron crean un grupo exclusivamente masculino, en el que pudieran replantearse qué significa hoy ser hombre.

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Image caption Los varones antipatriarcales participan en marchas por los derechos de la mujer.

Así, comenzaron a tomar conciencia de los mandatos familiares y sociales que pesaban sobre ellos, y de las conductas que habían naturalizado por ser criados como varones.

No sólo empezaron a observar la "jerarquía de poder entre los sexos" –como lo define Aymú- sino que además se dieron cuenta de la educación emocional que se les había negado por ser hombres.

"Cuando crecemos los varones somos como castrados –por ponerle una palabra- de un montón de estímulos de crecimiento desde lo afectivo, lo emocional, del mostrarnos vulnerables, de poder trabajar con otros, de generar hábitos de trabajo colectivos y no competitivos con otros compañeros y compañeras", señala Matías Pregliasco, quien integra la agrupación porteña.

Desnaturalizar lo heredado

Para aprender a deconstruir el paradigma clásico del macho, los varones antipatriarcales participan en talleres, en los que buscan "desnaturalizar todas las creencias culturales, los estereotipos y los mandatos" con los que fueron criados.

Una de las herramientas que utilizan para este fin es el abrazo: los participantes forman parejas e intentan mantener el contacto cuerpo a cuerpo, algo que le cuesta a muchos hombres.

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Image caption En las reuniones y los talleres se aprende a desnaturalizar lo aprendido por herencia.

"Los varones tenemos muchas cuestiones que tienen que ver con la expresión de la afectividad y la emotividad. Es nuestro cuerpo negado. Es todo un paso que podamos saludarnos con un beso, rompiendo esa formalidad del saludo con la mano. O poder tener un abrazo sin esa carga de violencia que es usual", observa Pregliasco.

En los talleres también se ejercita la práctica de mirarse a los ojos y sostener la mirada, una forma de contacto que busca redescubrir al otro y que incomoda a muchos hombres.

Además, se realizan clases de cocina, como un modo de apropiarse de un espacio tradicionalmente reservado a la mujer.

Otras de las actividades de los grupos es debatir sobre temas polémicos, como la prostitución y la trata de mujeres. Allí se busca tomar conciencia sobre la responsabilidad que le cabe a los varones como consumidores.

Y también se aborda el problema de la homofobia, y el miedo de muchos hombres de mostrar afecto por un par sin que se malinterprete su intención.

Privilegios

Si bien en los talleres participan tanto hombres heterosexuales como homosexuales, muchos de quienes organizan los grupos antipatriarcales son gays, que sienten que, aun siendo una minoría sexual, gozan de más privilegios que las mujeres, solamente por ser varones.

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Image caption Las páginas de facebook de los varones antipatriarcales tienen más de 10.000 seguidores.

"Hay muchos gays que fueron criados en la cultura machista y son misóginos", le asegura a BBC Mundo Cristián Prieto, uno de los dos fundadores del colectivo de La Plata.

En tanto, hombres heterosexuales como Pregliasco creen que participar en los grupos los ayuda a mejorar el vínculo con su pareja.

"Lo que hacemos sirve para replantear las relaciones personales, poder tener otro tipo de vínculo, porque las relaciones de poder empiezan en la casa", afirma.

Diego Sánchez está de acuerdo. Este hombre casado con una mujer y padre de una niña de tres años planea sumarse al próximo taller de los varones antipatriarcales en Buenos Aires porque cree que es bueno "replantear las estructuras de la pareja".

"Hay muchas conductas que aprendimos por copiarlas de nuestros padres, y no por elección, y está bueno reaprender ciertas cuestiones y tomar conciencia de aquellas conductas que tomamos por natural pero que no lo son", señala.

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