Las siete reglas del pop, según el compositor de Adele y Beyoncé

ryan tedder

¿Qué tienen en común el éxito de Adele y Beyoncé? Una persona: Ryan Tedder.

Tedder, de 34 años, es uno de los compositores más exitosos de su generación.

En los últimos 10 años ha escrito y producido superéxitos para cantantes como Adele (Rumour Has It), Beyoncé (Halo), Leona Lewis (Bleeding Love) y Ellie Goulding (Burn).

El año pasado, su propia banda, OneRepublic, alcanzó su primer número uno en el ránking musical de Reino Unido, con su pegajoso sencillo Counting Stars.

La revista Billboard lo coronó como el cantautor del año y tomó nota de que los esfuerzos de Tedder le valieron US$2,5 millones en 2013. Él prefiere no percatarse, ya que dice que estar pendiente de eso sólo lo distraería de lo importante.

Cuando nos encontramos con él para entrevistarlo en Londres, este adicto al trabajo –según sus propias palabras- pone orgulloso un par de nuevas canciones en su teléfono. Ambas suenan como futuras candidatas a la lista de top 10.

"No voy a decir cuántos futuros 'número uno' hay en este teléfono", bromea Tedder. "Pero cuántos sencillos, unos siete u ocho".

Cuando termina la música, Tedder bloquea el teléfono con un complicado código ("de hecho, se autodestruye si le meten el número incorrecto"), se sirve un vaso de vino tinto y comparte con la BBC los secretos de su éxito como compositor de pop.

1. Nunca lanzar una canción hasta que esté lista

Originalmente, Love Runs Out iba a ser el primer sencillo de nuestro álbum (Native, lanzado en marzo del año pasado), pero no lograba dar con el coro. Me tenía molesto, porque se me había metido en la cabeza que tenía que ser el primer sencillo. Brent Kutzle, quien toca cello y bajo en la banda, me dijo: "Hombre, no podemos lanzar esta canción con estrofas A+ y un coro B+".

Fue un golpe al ego, pero tenía razón. Las estrofas eran A, todo lo demás era A, pero el coro era B. Así que la sometimos a discusión

2. Un sencillo requiere de atención especial

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Image caption Tedder ha compuesto canciones para Beyoncé y Kelly Clarkson.

No grabamos todo con el sistema de clasificación. En esa instancia específica, cuando piensas que estás trabajando un primer sencillo, las reglas del juego cambian. Todo cambia.

Los sencillos son como hacer una comida para los 40 amigos más cercanos, o el millón más cercano. Has invitado a un millón de amigos a cenar en tu mesa y vas a preparar pollo parmesano. Cada detalle tiene que estar bien. Y hay que pulir los platos, ¡es una comida para un millón de personas!

Las pistas de un álbum pueden ser muy bonitas, pero no hay que confundir las categorías. Si no, no te enojes cuando tu canción de seis minutos no funciona como primer sencillo.

3. Graba todas tus ideas

Image caption OneRepublic logró su primer éxito de ventas con la balada Apologize, en 2007.

Tuve una sesión con Sia (la cantante australiana), quien es increíble. En una ventana de 45 minutos grabó 45 acercamientos distintos a un mismo track. Y esto es escritura moderna de canciones. Tú tienes 20 acercamientos melódicos completamente distintos a los mismos ocho compases.

Tienes que apagar la parte creativa de tu cerebro y prender la más receptiva y objetiva. Y en una sala llena de gente, tocas cada toma y la escuchas con oído de fan.

Y vas a decir: "OK, los segundos dos compases de esa pasada son buenísimos, se marcan y quedan". Literalmente puedes agarrar dos compases de la toma tres y dos de la toma 11 y tendrás tu estrofa.

4. La primera toma generalmente es la mejor

Siempre vuelve a escuchar tu demo. Siempre vuelve al catalizador, al ímpetu. Gracias a Dios existe esto [apunta su teléfono celular] porque captas el momento cuando todos están entusiasmados, cuando todos tienen la piel de gallina con una canción.

En Nashville, que fue donde yo comencé, no podías entrar en una habitación sin que alguien anduviera con un dictáfono. Yo tenía un minidisc. Pensé que los minidisc eran el artefacto del futuro.

Gracias a Dios se crearon los teléfonos inteligentes. En teoría, la composición musical debiera mejorar gracias a ellos.

La melodía es más importante que la letra

Cuando estás sentado en una comida con un grupo de gente, y alguien dice: "¿Cuál era esa canción que escuchábamos en noveno grado?", todos van a cantar algo como "da da daa-da, da da daaaa". Nadie va a recordar la letra, pero sí recordarán la melodía.

5. Añadir aplausos a una canción es éxito seguro

¿Palmas en una canción? Siempre. ¿Por qué? La iglesia.

Image caption El trabajo de Tedder en el segundo álbum de Adele, 21, le valió un Grammy en 2012.

6. La tecnología ha cambiado la composición musical

Creo que la composición musical está volviéndose más científica, más matemática. ¿Mejor? Yo no diría eso.

La ventaja de la era digital es la productividad. La “prolificidad”. Yo no podría haber hecho lo que hice, operar a la velocidad que opero, sin estas herramientas.

Ahora, la tecnología también ha sido la madre de artistas horrorosos.

Hay artistas salidos de YouTube quienes probablemente no habrían logrado jamás un contrato con un sello. No tuvieron tiempo de desarrollarse, así que cualquier cosa que canten, tú no les crees, porque jamás lo han vivido. Simplemente alcanzaron 15 millones de visitas en YouTube e ingresaron al mercado.

No trabajo con artistas menores de cierta edad. No me interesa lo bueno que sean. Puedes escribir con ellos I Will Always Love You, pero adivina qué. Si tienes 15 o 16 años, nadie te va a creer.

7. No se puede terminar un sencillo bajándole el volumen al final

La canción que recién te toqué, Love Runs Out, fue grabada con Cassius (un dúo francés) y ellos fueron los que decidieron cómo terminaría la canción. Philippe Zidar dijo, con su fuerte acento francés: "Hace 15 años, en el mundo musical perfecto, esta hubiera sido una canción para terminarla bajándole el volumen al final. Pero si es un sencillo, tiene que terminar rápido".

Creo que si todavía usáramos discos de vinilos, los fade-outs todavía estarían de moda. En las giras escucho casi puros vinilos. Y si escuchas Jim Croce or Crosby, Stills, Nash, and Young vas a escuchar esos fades naturales.

Pero en la era moderna, necesitas un final natural. La manera en que la gente digiere la música ahora, quieren un principio, un medio y un final. Es difícil de explicar, tal vez tenga que ver con la cultura de la “Comida Rápida”, que quiere todo claro, en pequeños paquetes.

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