De deportistas retirados a empresarios exitosos

Steve White-Cooper Derechos de autor de la imagen Getty
Image caption Steve White-Cooper fue una estrella del rugby inglés y ahora un empresario exitoso.

El retiro puede ser el momento más duro en las carreras de muchos deportistas profesionales.

Y es que la vida, tal como ellos la conocen, cambia totalmente. Adiós a la adoración de las multitudes, adiós a la adrenalina de la victoria, a la camaradería de los compañeros de equipo y los cheques regulares de pago.

De repente, muchos se sienten muy solos. Y otros muy deprimidos.

El inglés, exjugador internacional de rugby, Steve White-Cooper, puso en tela de juicio su autoestima cuando su carrera terminó.

Dan Cross, un veterano jugador estadounidense de baloncesto, va más allá. Dice que el retiro "casi se sintió como si una muerte hubiera tenido lugar en mi vida".

Pero, tras recuperarse de sus respectivas conmociones iniciales, ambos hombres lanzaron -con éxito- empresas de reclutamiento, específicamente para tratar de ayudar a otras estrellas deportivas retiradas a obtener trabajos corporativos.

De ala a reclutador

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Image caption El extenista británico Jamie Baker ahora trabaja en el Banco Santander.

Tanto White-Cooper como Cross creen que las cualidades que ayudan a una persona a tener éxito en el deporte son fácilmente transferibles a los negocios, bien como parte de una gran compañía o, como en sus casos, como emprendedores.

White-Cooper jugó rugby con el destacado equipo inglés Harlequins por cinco años, como ala. También fue convocado en dos ocasiones como parte de la selección de Inglaterra.

Dice que, debido a que el deporte se hizo más rápido en años recientes y a que los jugadores son cada vez de mayor tamaño -lo cual se traduce en un mayor número de lesiones a largo plazo-, se redujo el promedio de duración de las carreras.

White-Cooper logró conseguir un trabajo en una compañía de reclutamiento en la ciudad de Londres. Y tras pasar seis años con una gran empresa, decidió poner en marcha su propia firma.

"Pude haberme quedado como empleado, pero siempre he querido desafiarme a mí mismo. Siempre he querido más, ya sea en el rugby o en los negocios", afirma.

El exdeportista vio una "gran oportunidad en establecer una empresa de contratación especializada" y hace dos años puso en marcha Add-Victor.

"Las empresas pueden encontrar (mediante su servicio) a gente con impulso, talentosa, gente que conoce el valor de estar en un equipo, ganando y trabajando duro".

"Además, es gente que está acostumbrada a tratar con la presión y tienen más experiencia en la vida que un típico graduado universitario".

El exjugador de rugby de 38 años de edad dice que no puede creer que las empresas no quieran contratar a este tipo de personas.

"Un pie en la puerta"

Add-Victor ayuda cada mes a decenas de antiguos deportistas y mujeres a hallar trabajo.

Y no hay costo para ellos, pues la compañía -como cualquier otra compañía de reclutamiento- le cobra sus honorarios a las empresas contratantes, que son sus verdaderos clientes.

Uno que fue exitosamente reclutado es el extenista profesional Jamie Baker -de 27 años de edad-, quien se retiró de ese deporte en 2013, tras una carrera de nueve años.

Ahora Baker trabaja para el Banco Santander, en la división de asistencia sanitaria y hoteles de Reino Unido.

Image caption Dan Cross tuvo una larga carrera en el baloncesto universitario de EE.UU. y ahora tiene su empresa de reclutamiento.

"No hay dudas de que yo no estaría si no fuera por Add-Victor, que me ayudó a poner un pie en la puerta. De otro modo, mi currículum vítae habría sido uno más de una larga montaña. Y yo no tengo calificaciones formales".

Santander obtiene "tanta energía y entusiasmo" de su parte como la que pone en el tenis, dice.

Y aunque le tomó algún tiempo adaptarse a un trabajo de oficina, Baker no echa de menos los constantes viajes que tenía que hacer en el circuito profesional de tenis.

"Transición difícil"

Mientras que White-Cooper se centra en los exatletas profesionales, la compañía de Dan Cross, Athlete Connections, se aprovecha de la enorme popularidad que tiene el deporte universitario en EE.UU.

Athlete Connections apunta principalmente exdeportistas universitarios y mujeres.

Cross, de 40 años de edad, jugaba con el equipo de baloncesto de la Universidad de Florida, los Gators, cuyos partidos pueden atraer a 20 millones de televidentes.

La audiencia de los juegos universitarios de fútbol americano puede ser aún mayor y sus estadios son estructuras gigantes. El más grande -el estadio de Michigan, el hogar de los Wolverines- tiene capacidad para 110.000 personas.

Aun así, con 52.000 estudiantes-atletas graduándose cada año en EE.UU., menos de 1% consigue un contrato como deportista profesional. El resto -la mayoría- busca cargos corporativos.

Este cambio de vida, y la necesidad de solicitar puestos de trabajo, puede resultar difícil para muchos exatletas universitarios, dice Cross.

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Image caption La mayoría de los atletas universitarios de EE.UU. no consiguen contratos profesionales.

"Puede ser una de las transiciones más difíciles y desafiantes que enfrenten en sus vidas. Pero, al mismo tiempo, ¿qué empresa no querría emplear a esos jóvenes talentosos y de alto rendimiento?".

Athlete Connections organiza ferias de empleo en universidades en todo EE.UU., sólo para atletas universitarios recién graduados.

Las ferias son gratuitas para los estudiantes y las universidades, pero las empresas que asisten pagan hasta US$500 por evento. Pepsi y American Express están entre aquellas compañías que participan en forma habitual.

Brian Morgan, profesor de iniciativa empresarial de la Universidad Metropolitana de Cardiff, en Reino Unido, dice que los exdeportistas pueden ser propietarios de negocios "ideales", o empleados de alto rango.

"Ser un atleta profesional tiene que ver con fortalecer las capacidades propias y con desempeñarse al más alto nivel", dice. "De todo eso es de lo que se trata un negocio exitoso".

"Además, por lo general, los atletas de alto rendimiento están acostumbrados a trabajar como parte de un equipo y tener grandes logros. Esas habilidades son las que buscan todas las empresas".

Aunque no le proporciona la misma intensidad que el rugby, White-Cooper dice que llevar un negocio adelante es muy emocionante.

"Definitivamente siento una agitación, sólo que es una diferente".

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