¿Puede la cara de esta niña frenar un ataque de drones?

  • 10 abril 2014
Vista aérea de foto de niña en campo en Pakistán Image copyright Inside Out Project

Un grupo de artistas internacionales viajó a una región de Pakistán para colocar una gran instalación de arte con la esperanza de "humanizar" a los operadores de los aviones militares no tripulados de Estados Unidos, conocidos como drones.

En la provincia de Khyber Pukhtoonkhwa, entre las chozas y cultivos, los artistas desenrollaron un lienzo de unos 30 x 20 metros con la imagen de una niña con la idea de que se pueda ver desde el cielo.

La región de Khyber Pykhtoonkwha es blanco frecuente de ataques con drones en la constante cacería de los que Washington cataloga de "terroristas", pero cuyas operaciones también han cobrado la vida de cientos de civiles, según cifras de organizaciones humanitarias.

El grupo espera crear empatía e introspección entre los operadores de aviones no tripulados y fomentar un diálogo entre los políticos que deciden estos ataques para que haya un cambio de opinión que "salve las vidas de inocentes".

Insectos aplastados

Image copyright Inside Out Project
Image caption Los niños de la localidad colaboraron con la colocación de la gigantesca imagen.

El colectivo de artistas es el Proyecto Inside Out (Inside Out Project) y la iniciativa la han bautizado Not a Bug Splat que se traduce del inglés como "no un insecto aplastado".

Desde la perspectiva visual de un operador de un drone -sentado en una distante oficina dirigiendo un avión no tripulado con la asistencia de lo que trasmite la cámara de la nave- los objetivos humanos se ven como puntos borrosos.

Cuando el proyectil hace impacto el efecto en la pantalla es como de un insecto cuando queda aplastado en el parabrisas de un automóvil y de ahí proviene el término que se ha vuelto de uso común en el ejército.

A comienzos del año, un estudio del Departamento de Defensa de EE.UU. encontró que los pilotos de drones desarrollaban desórdenes mentales parecidos a los de los soldados en el terreno de combate, incluyendo estrés postraumático, depresión y ansiedad.

Se cree que esa es la razón por la cual, cuando los operadores dan en el blanco, se refieren a estos como "insectos aplastados", para mantener una distancia emocional. También se dice que algunos programas de computadora que el gobierno estadounidense usa para evaluar la cifra de bajas son referidos en círculos internos como "manchas de insectos".

Saldo humano

Pero la estrategia de drones en el campo de guerra tiene su costo humano. Unos 900 civiles adultos han muerto en Pakistán en estos ataques y las muertes de menores se estima en 330.

Según el Projecto Inside Out, la foto de la niña que colocaron en el campo de Khyber Pykhtoonkwha pertenece a una huérfana que perdió tanto a sus padres como a dos hermanos en uno de estos ataques.

La esperanza del grupo es que el operador de un avión no tripulado que esté a punto de lanzar su proyectil pueda ver la imagen de la inocente y empiece a pensar y recapacitar sobre lo que está haciendo.

"Ahora, cuando aparezca a través de la cámara de un drone lo que el operador verá no será un punto anónimo en el horizonte, sino la cara de una víctima inocente", expresó el colectivo en su página de internet.

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