Los migrantes mutilados que quieren reunirse con Peña Nieto

inmigrantes mutilados en méxico Derechos de autor de la imagen AFP

La Bestia se sacudió y la multitud de migrantes que viajaba sobre los vagones del famoso tren de los migrantes centroamericanos se movió bruscamente, empujando a quienes se encontraban descuidados.

Rosmar Alberto Rivera Santos iba medio dormido y por eso no pudo sostenerse. Tras el empujón cayó a las vías. Las ruedas pasaron sobre el muslo de su pierna izquierda.

Eran las nueve de la noche de un viernes en un paraje cerca de Ariaga, Chiapas, en el sureste de México. El hondureño no entendió lo que sucedía, sólo miraba a los vagones que pasaban rápidamente.

De pronto algo llamó su atención: al otro lado de la vía estaba su zapato tenis unido al resto de su pierna. Empezó a comprender. "Cuando me lo cortó no sentí mucho, sólo un ardor, como fue tan rápido", le cuenta a BBC Mundo.

"Pero cuando miré al otro lado del riel, de la línea, vi que eran mi pie y mi zapato. Ya no podía caminar, ya me estaba desangrando".

Rivera yacía paralizado junto a la vía. Alguien iluminó su cara y preguntó por qué se escondía, pero al ver la pierna separada del cuerpo pidió ayuda y entre dos personas lo llevaron a un hospital. Allí se quedó durante 32 días.

Regreso

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Image caption Rosmar Alberto Rivera perdió media pierna al caer del tren La Bestia

Aquel accidente ocurrió en 2002 y desde entonces Rosmar Alberto no había vuelto a México. Ahora regresó junto con otros 14 hondureños a quienes el tren les arrancó brazos, piernas o manos en accidentes sufridos mientras intentaban llegar a la frontera con Estados Unidos.

El grupo se llama Asociación de Migrantes Retornados con Discapacidad (Amiredis) y viajó sin dinero ni documentos migratorios desde Honduras, con la esperanza de hablar con el presidente mexicano, Enrique Peña Nieto.

Le quieren pedir ayuda para evitar la violencia que sufren miles de centroamericanos en su viaje a Estados Unidos, le dice a BBC Mundo José Luis Hernández, presidente de la organización. Los migrantes esperan que el gobierno mexicano refuerce la seguridad en la ruta migratoria hacia el norte, especialmente en la línea del ferrocarril carguero que utilizan miles cada año.

"Creemos que puede hacer mucho si presiona a los países centroamericanos para que en conjunto trabajen por el bien de los migrantes", explica. Una forma de hacerlo es implementar protocolos de protección en toda la región pero sobre todo que en los países de origen se atiendan las causas que generan la migración, como pobreza y violencia a los jóvenes.

"Al final el afectado no es México sino los migrantes de Centroamérica, las mujeres violadas, los mutilados, los muertos, desaparecidos, a quienes extorsionan o secuestran. Tanta pesadilla que se vive aquí".

El gobierno de México ofreció que el grupo podría hablar con el presidente Peña Nieto este viernes, pero la cita no está confirmada. Si el encuentro se concreta pedirán que se permita libre paso a los migrantes centroamericanos pues su objetivo no es quedarse en el país sino cruzar la frontera con Estados Unidos.

"La Bestia"

Los migrantes centroamericanos llaman La Bestia al tren carguero que cruza México desde su frontera sur, por la cantidad de accidentes y agresiones que sufren al viajar sobre los vagones.

A lo largo de la ruta existen bandas que exigen US$100 por permitir abordar o mantenerse en el ferrocarril, y quienes se niegan o no pueden pagar son arrojados desde el convoy en movimiento. Muchos sufren mutilaciones.

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Image caption No se conoce el número real de migrantes que sufren mutilaciones por el tren en México

En los sitios donde bajan los migrantes hay grupos de secuestradores y de esclavitud sexual, algunos vinculados a los carteles de narcotráfico de Los Zetas y de Sinaloa.

Las autoridades han aplicado algunas operaciones de seguridad e incluso el Instituto Nacional de Migracion (INM), infiltró agentes encubiertos en algunos trenes para detectar a los delincuentes.

Pero la violencia no cesa. La Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) advierte que, cada año, se cometen al menos 20.000 secuestros de migrantes especialmente en los estados del sureste donde inicia la ruta hacia el norte, así como en Tamaulipas en el noreste del país.

Este año en poblaciones de ese estado, sobre todo las ubicadas en la frontera con Estados Unidos, el Ejército y la Marina ha rescatado a cientos de personas que permanecían encerradas en casas de seguridad.

Abandono

En este escenario pocos toman en cuenta el problema de quienes sufren mutilaciones, dice José Luis Hernández.

Son las personas más débiles y discriminadas en la cadena migratoria, porque enfrentan en desventaja la pobreza y violencia que les obligó a emigrar.

Para ellos la cuesta es más empinada. Un ejemplo es que no se sabe cuántos han sufrido accidentes porque en México no hay un registro de esa naturaleza, pero tampoco en los países de origen.

El presidente de Amiredis dice que en Honduras hay 452 pero en la situación del país el número es irrelevante: lo más grave, dice, es que "el gobierno poco o nada hace para ayudarnos".

En cambio "sí le importan los US$3.000 millones que al año mandan un millón y medio de hondureños que están en Estados Unidos. Sí le importan las remesas pero no las consecuencias que pasan los migrantes en México".

Rosmar Alberto sabe de eso. El año pasado el gobierno del expresidente Porfirio Lobo entregó terrenos a los miembros de la organización y se comprometió a ayudarles a construir casas. La promesa no se ha cumplido.

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