El cardenal brasileño que salvó dos veces a Pérez Esquivel

  • 19 abril 2014
Adolfo Pérez Esquivel
Image caption Cuando Pérez Esquivel fue detenido en 1975, el ejército quería que denunciase a opositores brasileños.

El activista argentino de los derechos humanos Adolfo Pérez Esquivel, ganador del Premio Nobel de la Paz en 1980, fue "salvado dos veces" por el cardenal franciscano brasileño Paulo Evaristo Arns durante el régimen militar de Brasil (1964-1985).

En una entrevista con BBC Brasil en Buenos Aires, Esquivel, de 82 años, contó que fue detenido por el ejército brasileño en dos ocasiones, en 1975 y en 1981.

"En 1975 fue muy duro. Me pusieron una capucha en la cabeza y me hicieron escuchar una grabación de gritos de personas siendo torturadas. Sólo me levantaron un poco la capucha para que identificara a los latinoamericanos que ellos perseguían". Por eso no pudo ver los rostros de los soldados que lo interrogaron.

El ejército quería que "denunciase" a otros opositores del régimen brasileño. "Yo respondí que no conocía a ninguno".

"Eran tres interrogadores, uno muy agresivo, que decía que me iba a matar, que me iba a torturar. El otro decía que lo más conveniente era que yo hablase y el último decía que quería ser mi amigo y que estaba ahí para ayudar", recordó.

Al día siguiente, el entonces arzobispo de San Paulo, Paulo Evaristo Arns, se las arregló para sacarlo. "El cardenal me salvó dos veces", dijo el Premio Nobel durante la entrevista en la sede de la ONG Servicio Paz y Justicia (Serpaj), que dirige en Argentina.

Esquivel recordó cómo Arns reunió a otros religiosos y defensores de derechos humanos y organizó una manifestación en la comisaría de policía donde estaba detenido.

"Estoy seguro que Don Pablo habló con funcionarios brasileños para lograr mi liberación. No sé exactamente en qué consistió su gestión pero lo que sí sé es que no perdió tiempo para organizar una manifestación para salvarme… y me salvó", afirmó.

Miedo

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Image caption El cardenal Dom Paulo Evaristo Arns organizó una manifestación para liberar al Premio Nobel.

Consultado sobre si tuvo miedo a morir en una prisión brasileña durante el régimen militar, respondió: "Aquella vez sí, fue realmente preocupante".

Su detención se produjo en el aeropuerto de Sao Paulo cuando estaba con el abogado Mario Carvalho de Jesús, del Frente Nacional de Trabajo, y con el austríaco Hildegard Goss-Mayr, actual presidente de honor del Movimiento Internacional de la Reconciliación y miembro del Serpaj, que vive en Viena.

"Los tres habíamos viajado para reunirnos con Don Pablo", comenta. Pero fueron detenidos antes. Sólo pudieron reunirse después de que el franciscano actuara para liberarlo.

El Premio Nobel recordó que su detención se produjo el mismo año en que el cardenal condenó la detención y muerte del periodista Vladimir Herzog, quien murió en el Destacamento de Operaciones e Informaciones - Centro de Operaciones de Defensa Interna (DOI-CODI) de Sao Paulo, la institución donde se hacían las tareas de inteligencia y represión durante el régimen militar en Brasil.

"Don Pablo convocó a los religiosos contra la muerte de Herzog, que después, se supo, había sido asesinado", dijo.

Tras aquella detención en Brasil, Esquivel fue detenido de nuevo en Ecuador y Argentina, donde fue torturado. "Soy un sobreviviente de estas tragedias que vivimos en América Latina", reflexiona.

Segunda detención

Años más tarde, en 1981, fue detenido una vez más en Brasil tras criticar la ley de amnistía, que impedía procesar a los autores de los crímenes del régimen militar.

"Hablé en la OAB (Orden de Abogados de Brasil) en Río de Janeiro y vinieron por mí en el aeropuerto. Pero había cambiado mi vuelo para viajar con el teólogo y filósofo brasileño Leonardo Boff a Sao Paulo. Sin embargo, me sorprendieron", dijo.

En Sao Paulo fue detenido nuevamente, adonde iba para dar una conferencia en el colegio Sion junto con otros religiosos, entre los que estaba también Arns.

En la OAB, afirmó que "las Fuerzas Armadas no podían ser amnistiadas por los crímenes de la dictadura".

En ese momento, ya había recibido el Premio Nobel de la Paz por la defensa de los derechos humanos en América Latina. "Mi segundo arresto en Brasil era casi una cuestión diplomática", explicó.

"Me llevaron a una comisaría y Don Paulo reunió de nuevo a varias personas en una protesta en el lugar y gracias a eso me dejaron ir una vez más", dijo.

Visitas a la cárcel

El entonces senador Jarbas Passarinho lo visitó en la cárcel en aquella ocasión, recordó el Nobel.

"El senador justificó qué la amnistía era importante diciendo que sin ella no sería posible la construcción de una democracia. Dijo que los militares habían puesto fin al caos, un discurso que me pareció típico de dictadores", comentó.

Pérez Esquivel considera "importante" que se establecieran comisiones de la verdad en Brasil y la integración entre los países de la región en busca de información acerca de lo que sucedió durante los regímenes militares.

En enero, Brasil, Argentina y Uruguay firmaron un acuerdo en el seno de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) para compartir documentos de lo sucedido en ese período.

Operació Cóndor

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Image caption Pérez Esquivel dirige la ONG Servicio Paz y Justicia en Argentina.

Esquivel advirtió, sin embargo, que piensa que las operaciones conjuntas contra los opositores no se limitaron a los países del Cono Sur, donde la llamada Operación Cóndor llevó a cabo acciones conjuntas de los gobiernos en busca de aquellos que se oponían a los regímenes militares y fueron entregados a otros países o incluso torturados en países vecinos.

"Yo no la llamo 'Operación Cóndor', yo digo que era terrorismo internacional". En su opinión la operación era "un monstruo con muchos tentáculos".

El Nobel citó algunos casos de funcionarios latinoamericanos asesinados en otros países, entre ellos el exministro de Defensa del gobierno del presidente chileno Salvador Allende, Orlando Letelier, asesinado por una bomba colocada en su automóvil en Washington por agentes de la policía del régimen de Augusto Pinochet.

Además, declaró que la detención en 1976 de 17 obispos latinoamericanos y cuatro estadounidenses en Ecuador también "fue parte de la Operación Cóndor".

"De ninguna manera la operación se limitó al Cono Sur", agregó.

Verdad

En su opinión, Argentina está por delante de Brasil en la investigación de los crímenes del régimen militar, porque durante el gobierno del expresidente Raúl Alfonsín los militares fueron llevados a juicio.

Años más tarde, los gobiernos de Alfonsín y su sucesor Carlos Menem, pusieron en marcha las leyes de Obediencia Debida y Punto Final, definidas como una amnistía. Las leyes fueron anuladas en el gobierno del expresidente Néstor Kirchner, quien gobernó entre 2003 y 2007 y murió en 2010.

"Tal vez Argentina, desde el punto de vista jurídico, ha sido el país más avanzado en esta cuestión", señaló y defendió que los crímenes sean investigados a fin de que "todas las generaciones sepan lo que pasó".

"Algo importante que los brasileños deben aprender es la búsqueda de la memoria. La memoria no es sólo buscar el pasado, la persona debe iluminar el presente para futuras generaciones", dijo.

Para Pérez Esquivel amnistía "significa impunidad" y "evita el establecimiento de la democracia". "En Brasil, lamentablemente, aún impera la impunidad con esta ley de amnistía", dijo.

Y añadió que "para el derecho internacional, los crímenes contra la humanidad nunca prescriben". "Esperamos que no sucedan nunca más. Pero también por eso ds importante saber lo que ocurrió en Brasil y en toda la región, en todo el mundo", sentenció.

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