Confesiones de un profesor particular

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Image caption La temporada de exámenes puede ser un periodo muy estresante tanto para estudiantes como para sus familias.

Los niveles de angustia que se le presentan a muchos estudiantes cuando la fecha de los exámenes se aproxima puede llegar a ser contagiosa. Se trata de un periodo en el que muchas familias buscan ayuda de último minuto.

Algunas buscarán el servicio de asistencia de emergencia por excelencia en el mundo educativo: el profesor particular o el tutor privado.

Ellos son una de las fuerzas invisibles en el sector de la educación. Es difícil medir su impacto porque opera fuera del sistema educativo formal, regulado por el Estado.

Pero esta "educación en las sombras" es un gran negocio. En lugares como Corea del Sur y Hong Kong, un número alto de pupilos reciben lecciones privadas. Los tutores más exitosos han alcanzado tanta popularidad que hasta tienen campañas publicitarias.

Quizás no es justo, pero es una característica inevitable de sistemas educativos competitivos en todo el mundo. Si existe una carrera por mejores calificaciones, desde Londres hasta Los Ángeles, de Moscú a Lima, alguien estará ofreciendo lecciones privadas.

Maestros helicópteros

¿Pero qué pasa del otro lado? ¿Qué ven los tutores cuando se encuentran con las familias que los han contratado para que ayuden a sus hijos?

Murray Morrison probablemente no le gusta el título de supertutor. De hecho es discreto a la hora de mencionar alguna de las familias ricas con las que ha trabajado.

Pero después de 15 años enseñando en Londres, tiene una visión de primera mano sobre lo que es tocar el timbre y entrar en sus casas.

¿Es realmente todo acerca de los padres? ¿Están tratando de tener éxito a través de sus hijos?

"Lo que realmente pasa con los padres exigentes es que todo el mundo quiere lo mejor para sus hijos. Quieren que sus hijos salgan de la escuela con las mejores calificaciones porque el sistema mide su desempeño en función de esos números crudos", indicó en conversación con la BBC.

"Pero cuando un estudiante tiene ante sí un tutor costoso que le dará horas de tareas adicionales, su vida se puede volver miserable. Eso puede añadirle una presión excesiva".

"Falta de confianza"

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Image caption Los profesores particulares forman parte de una fuerza invisible del sistema educativo.

En algunos casos, los padres no son los que llevan a cabo la contratación.

"Algunas veces te encuentras con empleos de tutor, quizás para trabajarle a un empresario internacional o a un oligarca, en los que serás contratado por un apoderado o por una agencia, para esencialmente servir de niñero. Ellos quieren un supertutor para sus hijos".

"Y te encuentras con niños solitarios, que pasan su tiempo con tutores más que con amigos. Hay niños de 10 años con entrenadores personales que los llevan al parque".

"Me han llegado a preguntar por tutores para niños de tres años. Una locura absoluta".

Antes de contratar a un tutor, asegura, los padres deberían hablar con el maestro del niño.

"Si los niños se sienten infelices sobre sus habilidades o sienten que están en aprietos, es importante que se encuentre una solución. Pero, señala, los padres deberían obtener el consejo de los maestros antes de llegar a un profesor particular".

"Contar con los servicios de un tutor demasiado rápido confirma la idea de que un niño no es lo suficientemente bueno en una materia. El impacto psicológico puede ser negativo".

"He visto esto recientemente y varias veces. Me han pedido por un tutor para un niño que 'realmente carece de autoconfianza'. Pero tener muchas sesiones de clases particulares puede ser la causa de esa falta de seguridad".

Si los padres quieren un tutor, explica Morrison a la BBC, es importante que tengan "un plan realmente claro sobre lo que quieren conseguir".

Cualquier mejora va a depender de que el niño trabaje duro.

Según el profesor, por cada hora de clase particular, debe haber cinco horas de práctica.

"Lo que siempre hace la diferencia es la práctica que lleva a cabo el niño, no es solo el tutor".

De acuerdo con Morrison, las calificaciones pueden subir. "No es una ciencia exacta, se trata de practicar de forma organizada y rigurosa".

Padres bajo presión

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Image caption Según Morrison, los padres deben consultar con los maestros de sus hijos si realmente es necesario contratar a un profesor particular.

El docente indicó que los padres con mucho dinero sienten una especie de relajación por los resultados que obtienen sus hijos en la escuela. La presión real la sienten los padres que no son ni ricos ni famosos.

"Ellos invierten todo su dinero en darles a sus hijos la mejor educación que pueden. Se encuentran bajo una enorme presión financiera".

Las lecciones extras podrían tener como objetivo garantizar que un niño tenga un lugar en una muy deseada y prestigiosa escuela o universidad. De esa forma, entran en una especie de carrera armamentista de clases particulares que puede llegar a ser muy dura para un niño que no es muy inteligente.

"Los peligros reales se dan cuando una serie de clases particulares cortas, agudas, intensas, resultan lo suficientemente exitosas que consiguen que el niño entre a la escuela o universidad (deseada) y se vea atrapado dentro de una enorme presión para que mantenga el ritmo".

"Hay padres que escogen una determinada escuela pensando más en ellos mismos que en sus hijos. Cuando estos niños regresan a casa, tras un día duro en esos centros de enseñanza intensiva, con la necesidad de más clases, te encuentras con niños que no tienen una vida fuera de su casa y de la escuela".

"Los padres harían bien protegiendo a sus hijos de ese tipo de competencia".

El uniforme

Trabajar en hogares de familias ricas puede ser una caja de sorpresas.

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Image caption Clases particulares en exceso pueden llegar a ser dañinas para la confianza del estudiante.

"En una oportunidad, cuando llegue a la casa de uno de los estudiantes, me pidieron que me pusiera un uniforme. Era una especie de librea de la casa".

Morrison se negó. Insiste en que es importante que los tutores no sean tratados como "sirvientes o niñeros".

"Tiene que ser una persona que un niño vea como una guía. Es importante inculcar el respeto a la autoridad académica".

En otra ocasión, una persona con "muchos recursos a su disposición" me pidió pasar un trimestre entero ayudando a un estudiante universitario.

"Me preguntaron si podía ser el tutor de alguien que necesitaba tomar un curso de matemáticas en la universidad y que si podía ir y vivir allá por un trimestre. No lo hice".

"Leyendo entre líneas", la implicación era que el tutor haría todo el trabajo.

Prescindible

A Morrison también le molesta que lo padres piensen que los profesores particulares son útiles para que sus hijos obtengan buenas calificaciones en sus tareas.

"Si le estás haciendo las tareas al estudiante, le estás haciendo un flaco favor. No los estás ayudando, les están haciendo daño", asegura el docente a la BBC.

El profesor también es escéptico sobre la cantidad de dinero que algunos supertutores cobran.

"He visto precios astronómicos. Pero también he visto a los mismos profesores trabajar por mucho menos".

En un negocio que no es regulado, es posible que algunos tutores cambien sus tarifas de acuerdo con el cliente que se presente.

¿Los mejores tutores? No son aquellos que cobran más, señala, sino aquellos que son lo suficientemente buenos para garantizar que sus clientes eventualmente prescindirán de sus servicios porque no los necesitan más.

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