El Vaticano se defiende por "ocultar" abusos sexuales

  • 7 mayo 2014
Silvano Tomasi, representante del Vaticano Image copyright AP
Image caption Tomasi compareció por segundo día ante el Comité de la ONU contra la Tortura.

"Si bien la Santa Sede no tiene competencia para juzgar a los pederastas fuera del Estado del Vaticano, sí que realiza procedimientos eclesiásticos contra aquellas personas sobre las que pesan abusos a menores".

Así lo subrayó este martes Silvano Tomasi, representante permanente del Vaticano ante la Organización de Naciones Unidas en Ginebra, Suiza, en el segundo día consecutivo de comparecencia ante el Comité de la ONU contra la Tortura.

En su intervención, Tomasi explicó que la Santa Sede no tiene jurisdicción penal en los casos de abusos ocurridos fuera del Vaticano, pero sí tiene competencia para destituir o sancionar a los sacerdotes culpables si se demuestra que han cometido el delito.

Es la primera vez que el Vaticano aporta estadísticas detalladas de las medidas disciplinarias adoptadas contra curas acusados de abusar a menores: 848 fueron expulsados del sacerdocio y otros 2.572 recibieron sanciones menores en la última década.

Desglose de cifras

Después de todas las acusaciones vertidas contra la cúpula eclesiástica por supuesto ocultamiento de la realidad, complicidad con los abusadores o incapacidad para abordar el drama de los miles de casos de abusos a menores cometidos en las últimas décadas, llegó el momento de escuchar la defensa que hace el Vaticano de su forma de afrontar el escándalo.

El escenario era solemne. Tras las cuestiones y peticiones expresadas el lunes por los miembros del Comité de la ONU contra la Tortura -órgano encargado de verificar la aplicación de la Convención de Naciones Unidas contra la Tortura- Tomasi tomó la palabra para defender que la jerarquía católica no ha mirado hacia otro lado para ocultar los delitos.

El representante católico insistió en que la convención sólo tiene jurisdicción dentro del Estado del Vaticano, pero aun así reveló cifras sobre cómo la Santa Sede ha emprendido acciones respecto a los casos de abuso sexual y, en un gesto llamativo, no discutió el argumento del Comité que establece que la violencia sexual contra los niños se puede considerar tortura.

La relatora del Comité de la ONU, Felice Gaer, le había pedido a Tomasi datos exactos sobre sacerdotes investigados por la Congregación para la Doctrina de la Fe.

"De 2004 a 2013 la Congregación estudió 3.420 casos creíbles de abusos a menores de 18 años", afirmó Tomasi: 730 en 2004; 184 en 2005; 218 en 2006; 216 en 2007; 191 en 2008; 196 en 2009; 464 en 2010; 402 en 2011; 418 en 2012; y 401 en 2013.

Tomasi especificó que los casos se refieren a conductas delictivas cometidas desde 1950 hasta finales de la década de los 80, no acciones contemporáneas.

De éstos 3.420 casos, 848 sacerdotes fueron separados de su condición clerical: 89 en 2004; 84 en 2005; 114 en 2006; 84 en 2007; 68 en 2008; 69 en 2009; 84 en 2010; 143 en 2011; 70 en 2012; y 43 en 2013.

"Estas personas se convierten en legos y no tienen más relación formal con la diócesis donde trabajaban", detalló Tomasi.

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Información a las autoridades civiles

El representante diplomático de la Santa Sede añadió que en otros 2.572 casos, tras la investigación, los sacerdotes fueron sancionados con distintas penas que no especificó pero que generalmente se aplicaron en casos en que el sacerdote acusado era mayor o estaba enfermo y debilitado.

Si bien reconoció que el número de curas sancionados con penas menores es elevado, Tomasi señaló que estos castigos cuentan como acción disciplinaria y el abusador "es trasladado a un lugar donde no tiene contacto con niños".

Concluida la presentación de Tomasi, Gaer tomó la palabra y preguntó si cuándo se conocieron los casos, las autoridades civiles de los países donde se cometieron los delitos fueron informadas.

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Image caption El papa Francisco creó un comité para mejorar la reacción de la Iglesia católica ante los abusos.

Tomasi respondió que no cuenta con cifras exactas sobre el número de sancionados canónicamente que también han sido juzgados por la jurisdicción civil, pero aseguró que entiende que han sido "la mayoría", y que "la política" del Vaticano es informar a las autoridades.

Asimismo, Tomasi explicitó que en los casos de sacerdotes disciplinados por supuestos abusos pero no expulsados, estos no son trasladados "como se hacía erróneamente en el pasado", sino que se les cambia de trabajo.

"No hay impunidad"

Muchos casos de violación y abusos en el seno de la Iglesia católica se remontan a varias décadas atrás, si bien comenzaron a salir a la luz en los últimos años.

El pasado enero, el Comité de Naciones Unidas para los Derechos del Niño (CRC, por sus siglas en inglés), acusó al Vaticano de fomentar la impunidad de los clérigos acusados de abuso.

El embajador del Vaticano insistó en que "no hay clima de impunidad sino un total compromiso para limpiar la casa" y evitar más abusos.

"Creo que hemos cruzado un umbral, por decirlo así, en nuestra evolución para abordar estos problemas", enfatizó.

"Está claro que el asunto de los abusos sexuales a menores, que es una plaga y un flagelo mundial, ha sido abordado en los últimos diez años por la Iglesia de forma sistemática, integral y constructiva".

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