Letizia: la corona de España en manos de una plebeya

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Image caption Letizia Ortiz Rocasolano tendrá que asumir la renovación de la imagen de la corona española.

Letizia Ortiz Rocasolano es plebeya, con apenas diez años de experiencia en los salones de palacio y sin embargo, le ha tocado pronto la responsabilidad de conducir la Casa Real de España al lado de su esposo y flamante rey, Felipe VI.

Al asumir su papel de reina, Letizia hereda responsabilidades con la renovación de la imagen de una institución tocada en su credibilidad y que, para muchos, necesita reavivar el vínculo emocional con la gente.

Ha sido notable que al anuncio de abdicación hecho por el entonces rey, Juan Carlos le siguieron manifestaciones a favor de la instauración de una república y no de tristeza por la salida del monarca que ayudó a modernizar a España.

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Los últimos dos años no han sido buenos para la monarquía española, sacudida por el escándalo de corrupción que implica directamente a Ignacio Urdangarín, yerno del renunciante rey Juan Carlos I, así como por las imágenes del monarca participando en cacerías de elefantes en África.

Una encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas de hace apenas un mes, atribuye a la Casa Real española una valoración de 3,72 puntos sobre 10 entre españoles.

El rey Felipe VI, quien contrariamente goza en lo personal de un 70% de aceptación, deberá hacer frente a esa percepción negativa.

La figura de Letizia, quien ha fungido como el principal asesor de imagen del príncipe, será crucial en ese trabajo de reparación de la imagen real. Y aunque su origen plebeyo podría hacerla una reina “más común”, la propia Letizia también tiene que lidiar con simpatizantes y detractores.

Entre lo mundano y lo palaciego

La reina saliente, doña Sofía, ha cumplido un trabajo discreto frente a la institución monárquica, alejada de las polémicas políticas y los chismes de la prensa rosa.

Pero Letizia es totalmente diferente a Sofía y a todas las 10 reinas consortes que le han precedido en la línea de los Borbones, desde 1701, empezando por su falta de títulos nobiliarios en el árbol genealógico.

Divorciada y proveniente de una familia de clase media, hija del periodista Jesús José Ortiz Álvarez y de la enfermera María Paloma Rocasolano Rodríguez, Letizia ha vivido más años en el mundo “normal” que entre los espacios dorados de los palacios.

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Image caption Diarios y revistas españolas han publicado deslices o simples omisiones de Letizia en actos oficiales que irritan a cierto sector fanático de la monarquía.

Diarios y revistas españolas han publicado deslices o simples omisiones de Letizia en actos oficiales que irritan a cierto sector fanático de la monarquía, como que no participa con fervor en celebraciones católicas, y a veces no inclina la cabeza en señal de reverencia, acude sola a conciertos de rock o sale de copas con sus amigas por bares del centro de Madrid.

Algunos han ido más allá y han hablado de conflictos en la pareja, incluso hasta de un hipotético divorcio.

“Ella reconoce que esa ambivalencia de caracteres, su dinamismo, curiosidad, desparpajo, y la serenidad y búsqueda siempre del equilibrio del príncipe, consiguen que el equipo funcione”, escribió en el diario El País, Jesús Rodríguez, uno de los periodistas que más ha publicado notas sobre la pareja real.

Bagaje profesional

Víctor Sánchez del Real, experto en comunicaciones y especializado en la imagen de personalidades, fue compañero de clases de Letizia en la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid, aunque no solía frecuentar su círculo.

“Ella se ha definido como una funcionaria y ha defendido su intimidad”, dice Sánchez a BBC Mundo, convencido de que “va a haber una evolución de consorte a compañera, la Corona sufrirá un cambio y España tendrá una reina ejerciendo de reina”.

Su alteza, recuerda Sánchez, se desempeñó como reportera y presentadora de telediarios, experiencia que ha puesto al servicio de la imagen del príncipe, ayudándolo a mejorar la dicción, la entonación y el manejo frente a las cámaras.

“Por su carácter ella jugará un papel muy importante en la Corona, tal vez tenga peso en algunos temas y con respecto a determinados posicionamientos”, agrega el experto que visualiza a una pareja real “más moderna y dispuesta en tomar decisiones en conjunto”.

¿Pero podrá la nueva reina modificar los moldes clásicos que imponen la prudencia como norma y la distancia de los asuntos de Estado?

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Image caption Los últimos dos años no han sido buenos para la monarquía española.

Yolanda Gómez, catedrática de Derecho constitucional de la UNED, cita el artículo 58 de la Constitución española, según el cual la reina consorte no cumple funciones constitucionales, solamente en el caso de una regencia temporal.

“Es habitual que en monarquías parlamentarias se le asigne a la reina funciones de representación y símbolos, tales como acudir a actos oficiales, ocuparse de fundaciones de caridad, etc.”, explica Gómez a BBC Mundo.

La catedrática está convencida de que Letizia, de 41 años, “no desempeñará funciones muy distintas” de las que ahora realizan otras reinas consortes europeas, como la de Holanda, Máxima Zorreguieta, o su par de Bélgica, Mathilde Marie-Christine Ghislaine, cuyos roles se limitan a la representación de la Corona, contactos con algunas instituciones benéficas y vínculos con los ciudadanos.

Sin manual de procedimientos

La profesora Gómez afirma que tanto Letizia como Máxima o Matilde “son mujeres de su tiempo, han tenido educaciones diferentes y tendrán una impronta distinta, pero cumplen una función de servicio al Estado y la Corona”.

Una función que no está regulada tampoco por ninguna norma legal, como lo recuerda a BBC Mundo Guiomar Acevedo López, historiadora española radicada en México, especialista en Guerra Civil, República, exilio y posguerra.

“Nada regula su nombramiento, pero lo verdaderamente significativo es que constitucionalmente no tiene funciones ni como princesa ni como reina, a menos de que en algún momento, tuviese que asumir la Regencia. En dado caso se tendría que aprobar una ley orgánica para tal fin”, aclara Acevedo.

¿Quién decide, entonces, qué papel debe cumplir la reina? “Eso no se decide”, ataja la profesora Gómez. “Es una programación de agenda que se planifica en el ámbito privado de la Casa Real”.

Para Acevedo López, sería ideal aprovechar esta ocasión para dar mayor transparencia con la normalización del papel de los reyes. “Pero es poco probable que suceda”, matiza.

“Una cosa queda clara: en caso de llegar a ser reina, Letizia no tendría el peso político de Sofía, que como era hija de rey sirvió para validar a Juan Carlos, que no era el heredero dinástico sino el designado de Franco para sucederlo”, agrega Acevedo.

Víctor Sánchez deja un espacio al optimismo: “Se han roto varias cosas: la marca 'Rey Juan Carlos' abre paso a la marca 'Rey Felipe VI'. Quien controla ahora la Corona es el propio príncipe y su entorno”.

Y ese entorno no es posible entenderlo sin Letizia.

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