La adolescente que aprovechó el poder de la computadora contra el cáncer

  • 6 junio 2014
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Brittany Wenger

Sólo tiene 19 años pero ya ha experimentado con redes neuronales, construyó un programa prototipo para ayudar a los doctores a diagnosticar cáncer de mama, ganó una beca universitaria de US$50.000 de Google y ha sido invitada por la Casa Blanca para que presente su investigación.

Y su ambición no se detiene allí. Brittany Wenger quiere estudiar dos carreras, una como oncóloga pediátrica y otra como científica de investigación.

Esta adolescente de Sarasota, Florida, empezó a interesarse en redes neuronales -un tipo de inteligencia artificial que constantemente está aprendiendo e imitando el cerebro humano- en el bachillerato.

Estaba creando una de estas redes que sirviera para jugar fútbol -su deporte favorito- cuando su prima fue diagnosticada con cáncer de mama. Inspirada en ella, puso sus talentos al servicio de la medicina.

Wenger tuvo la idea de crear un programa de inteligencia artificial para analizar los datos del tejido de la biopsia de la mama.

"En los términos más sencillos, estoy intentando enseñar al computador cómo diagnosticar cáncer", explica. "Intento enseñarle cómo pensar de manera que pueda detectar patrones que permitan diagnosticar cáncer más rápido".

Retos de codificación

En Londres, Reino Unido, a propósito de una conferencia en la Real Sociedad de Medicina, comenta que le apasiona la idea de fusionar los conceptos de ciencias de la computación y biología.

Y señala que un mensaje clave es inspirar a otros a que lo intenten.

Mientras más rápido se diagnostique cáncer como el de mamas, mejor.

"No es fácil codificar", agrega. "Este experimento fracasó tres veces antes de que tuviera éxito y tuviera que desechar todo el experimento".

Wenger cree que la cosa buena sobre la ciencia es que aprendes tanto de los experimentos en los que fracasas, como de los que resultan exitosos.

"Creo que fue Thomas Edison quien dijo, 'no fracasé 99 veces para hacer un bombillo, sencillamente descubrí 99 formas de hacer que funcione'", recuerda.

"Todo es un rompecabezas, y es emocionante encontrar los pedazos que encajan. Y en ese momento, el de eureka, cuando definitivamente lo tienes, todo el esfuerzo vale la pena".

El programa de cáncer de mama se está probando en dos hospitales, en Estados Unidos e Italia.

También está aplicando el mismo principio a la leucemia, con un programa de computación basado en la nube que busca patrones en la firma genética de los pacientes que se pueden usar para predecir recaídas.

Ahora es una estudiante de primer año de biología de la universidad Duke de Carolina del Norte. El primer paso para alcanzar esas dos carreras que desea.

"Yo era esa niña que nunca superó la etapa del por qué", cuenta. "Y a través de la ciencia no sólo puedo salir con más preguntas, sino que puedo encontrar las respuestas".

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