Chile eufórico con su victoria frente a España

Chile España, celebraciones en Santiago Derechos de autor de la imagen Reuters

Santiago de Chile esperó en vilo este miércoles el partido frente a España, vivió los más de 90 minutos de juego con tensión pese a la ventaja de dos goles y finalmente estalló en celebraciones cuando resonó el pitazo final en el histórico estadio de Maracaná de Rio de Janeiro.

Recién terminado el partido que garantizó el pase a la siguiente ronda de Chile, junto con la ya clasificada Holanda, una "marea roja" se agolpó en la Plaza Italia de Santiago, y lo mismo hacían en distintas ciudades a lo largo del país sudamericano.

La presidenta Michelle Bachelet, que anunció 56 medidas para los primeros cien días de su gobierno que se cumplieron este miércoles, comentó desde el palacio de La Moneda, "Esta era la medida 57".

La efervescencia de la celebración callejera contrastaba con la manera como se vivió el encuentro con la ciudad paralizada. Los ciudadanos recogidos en sus casas o en bares y restaurantes

Otros reunidos en plazas viendo el partido en pantallas gigantes. Todos conteniendo la respiración y celebrando ruidosamente cada gol del conjunto nacional.

Invierno en polera

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Image caption Es una victoria notable porque España es el campeón del mundo.

A pocos días del inicio del invierno, chilenos y chilenas circulaban desde temprano luciendo poleras (camisetas) rojas de la selección chilena en una jornada de cielos despejados y temperatura primaveral

Iniciado el juego, a las 3 de la tarde hora chilena, parecía que la ciudad completa sostenía el aliento mientras la selección nacional enfrentaba a los campeones del mundo, justo en el mismo estadio en el que un cuarto de siglo atrás vivió lo que algunos consideran su mayor vergüenza deportiva.

Vea también: Chile vuelve al Maracaná, 25 años después de su peor escándalo deportivo

Mientras la roja chilena jugaba en el Maracaná, las principales calles de Santiago, habitualmente congestionadas por el creciente tránsito vehicular, lucían prácticamente vacías.

En oficinas, faenas de construcción, y lugares de trabajo, el horario de salida se adelantó en la certeza de que, durante el partido, chilenos y chilenas estarían frente a las pantallas, reunidos en torno a la radio, siguiendo minuto a minuto el devenir de su equipo.

Las autoridades dispusieron planes especiales en el transporte público, para desplazar temprano a la gente a sus casas.

Desde las primeras horas del día, vendedores ambulantes ofrecían gorros, banderas y las sonoras vuvuzelas, las trompetas que se pusieron de moda durante el Mundial de Sudáfrica 2010, en los colores blanco, rojo y azul, adelantando la celebración.

Goooool

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Image caption La derrota de España deja a Brasil con un rival importante menos en el camino.

En bares y restaurantes, grupos de jóvenes se agolpaban frente a los televisores, mientras que en redes sociales, el partido se siguió minuto a minuto, sumando más de 8 millones de tweets relacionados al cotejo.

Los gritos de celebración para cada uno de los dos goles de Chile, retumbaron en cada barrio. A la hora del pitazo final, la ciudad se levantó en un grito de alegría.

En el Congreso, donde se ha vivido una polarizada discusión en torno a la reforma educativa y tributaria propuesta por el gobierno, representantes de todos los colores políticos ajustaron sus sesiones para seguir el partido.

"El equipo estuvo a la altura", dijo inmediatamente tras el triunfo el entrenador de Chile, Jorge Sampaoli, para comentar el triunfo de un equipo que salió a la cancha en el estilo "suicida" que había anunciado el jugador Arturo Vidal, y que se convirtió en el sello de fábrica del combinado nacional desde los días en que les entrenaba el argentino Marcelo Bielsa.

La victoria tiene significado adicional para los seguidores de la roja pues no solo significa el avance en el torneo sino que se produce nada menos que ante el actual campeón del mundo y que hoy quedó fuera de Brasil 2014.

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Image caption El chileno Alexis Sánchez consuela a Andres Iniesta.

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