El ciclista que corre con el trauma de la muerte de 60 miembros de su familia

  • 25 julio 2014
Niyonshuti se convirtió en ciclista profesional en 2009.

Tenía siete años en 1994 cuando fue testigo del trauma que lo dejó marcado de por vida. No lo puede olvidar, pero el ciclismo le permite bloquear temporalmente la pesadilla de perder seis hermanos y 60 miembros de su familia en el genocidio que acabó la vida de unas 800.000 personas en 100 días en Ruanda.

"Esta gente vino a mi casa y a mi escuela y mató a mi familia", recuerda Adrien Niyonshuti.

Ahora, a sus 27 años, representa a su país en los Juegos de la Mancomunidad británica que se inauguraron esta semana en Glasgow.

Dos décadas después de sobrevivir al genocidio gracias a obedecer a sus padres, Niyonshuti es visto por sus compatriotas como el hombre que puede hacer cambiar la percepción que tiene el mundo de Ruanda.

Fue el abanderado en los Juegos Olímpicos de Londres 2012 y logró finalizar el exigente circuito de la prueba de ciclismo de montaña, pero ahora en Glasgow su objetivo es ser protagonista en la prueba de carretera.

Junto con sus compañeros de equipo fueron fuente de inspiración para el documental "Surgiendo de las cenizas" que cuenta cómo Jock Boyer, el primer estadounidense en participar en el Tour de Francia, formó un equipo de ciclismo en un país que todavía sufre las heridas de lo ocurrido hace dos décadas.

Boyer también colabora con el proyecto Ruanda, que distribuye bicicletas y otro tipo de ayuda por el país.

Se estima que murieron unas 800.000 personas en 100 días en el genocidio de Ruanda.

La imagen de Niyonshuti es esencial para estas campañas dado el mensaje que transmite la vida de una persona que comenzó a montar en bicicleta de madera con ruedas de madera hasta llegar al pelotón que rueda por el circuito internacional de ciclismo.

"Es lo que me ayuda a olvidar mis problemas", dijo Niyonshuti. "Perdí a mi familia, mis hermanos, mi abuela. Tengo que sobrevivir en esta vida que me dieron. Nunca olvidas, sólo tienes que ser positivo".

Pase lo que pase en Glasgow, Adrien Niyonshuti seguirá siendo un héroe en Ruanda, un país que, como él, todavía tiene mucho camino que recorrer para dejar atrás el genocidio que dejó una cicatriz en su historia.