La república más pequeña del mundo les gana a las potencias deportivas

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Image caption Nauru se ubica al sur de la línea del ecuador en el Océano Pacífico.

Es una remota isla en el sur del Océano Pacífico, de unos 21 kilómetros cuadrados y cubierta de años de excremento de pájaros. No llega a los 10.000 habitantes y un 70% de la población sufre problemas de obesidad, mientras la diabetes mantiene en alerta a las autoridades sanitarias.

Esas características definen a la República de Nauru pero no son las más excepcionales si se considera que no sólo es la república más pequeña del mundo sino que además deportivamente supera con claridad a tradicionales potencias como Inglaterra y Australia.

Estadísticamente Nauru ha sido la nación más exitosa de los Juegos de la Mancomunidad británica desde que participó por primera vez en Auckland en 1990. Ha acumulado 28 medallas, incluyendo 10 de oro. Todas ellas en levantamiento de pesas.

Un estudio elaborado por BBC Sports, que calculó el éxito de los países tomando en cuenta el número de medallas obtenidas (tres puntos para las de oro, dos las de plata y uno a las de bronce) y su población, determinó que Nauru es 45 veces más exitosa que la nación que la escolta, Samoa.

Según la investigación, Nauru logra un punto de medallas por cada 1.073 habitantes. Australia, que ocupa el tercer lugar, necesita de 47.998 habitantes por punto e Inglaterra, que se ubica en el 17, requiere de 189.063 personas.

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En el momento y el lugar indicado

Todo comenzó hacia fines de los años 80, cuando un adolescente de baja estatura, llamado Marcus Stephen, descubrió por casualidad el deporte que le daría la gloria deportiva, lo convertiría en presidente del país y le permitiría conocer cara a cara a personalidades como la reina Isabel II y Barak Obama.

"Yo era un chico normal de las islas que jugaba fútbol australiano", recuerda Stephen, quien sumó siete medallas de oro y cinco de plata entre 1990 y 2002.

"Fue por accidente que comencé en las pesas. Todos los chicos tuvimos que hacer el levantamiento de dos tiempos por un programa promovido (por el gobierno de) Australia. Gané mi división y fui reclutado por un entrenador del estadio de Victoria".

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Image caption Stephens posa junto a Barack Obama y su esposa MIchelle.

Stephen terminó segundo en los campeonatos de Oceanía cuando todavía estudiaba en el colegio en Melbourne y de allí hizo el salto al gran escenario de los Juegos en Nueva Zelanda.

"Gané una de oro y dos de plata. Fue una locura en la isla. Cuando regresé a casa el presidente declaró el día feriado", cuenta con nostalgia. "Fue algo especial saber que todo el país lo siguió por vía telefónica, ya que no teníamos televisión en vivo o radio. Un nauruano llamó a la isla y en cada levantamiento todos escucharon".

Después de retirarse, Stephen trabajó en el banco nacional antes de convertirse en primer ministro en 2003 y en presidente cuatro años después.

¿Cuál es el secreto?

Image caption Deamo Bagugo aspira a continuar con el éxito de Nauru.

"No somos una raza alta, pero somos robustos. También un poco explosivos", fue la descripción de Stephen. "Comemos mucho pescado, que es un alimento básico en Nauru y contiene mucha proteína".

La pasión por comer se refleja en una broma que forma parte de la jerga popular, que comparte con la BBC Rod Henshaw, quien trabajó de asesor de prensa del gobierno: "El lugar más peligroso en Nauru es el espacio entre la gente y las mesas en un banquete de Estado".

Añade que hay que tener en cuenta que, debido a la escasez de tierra arable, casi todas las frutas y verduras tienen que ser importadas.

"Es un problema grande para nosotros y es por eso que el deporte es tan importante. Debemos darle a nuestros niños la oportunidad de competir al más alto nivel y brindarle el chance de vivir sus sueños", reconoció Stephens.

"Kilo por kilo somos el equipo más exitoso de los Juegos de la Mancomunidad, y no es por casualidad. Es una estadística de la que estamos orgullosos y cada uno en la isla conoce", concluye el hombre que puso a Nauru en el mapa deportivo del mundo.