"A veces deseo nunca haber ganado el Tour": Bradley Wiggins

  • 27 julio 2014
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Image caption Bradley Wiggins en lo más alto del ciclismo mundial: se queda con el Tour de Francia de 2012.

"Hay momentos en que deseo nunca haber ganado el Tour de Francia". La sentencia, categórica, sale de la boca del ciclista británico de origen belga Bradley Wiggins, quien en 2012 se quedó con el maillot amarillo. Este domingo termina la gira en los Campos Elíseos de París.

En medio de ese camino de gloria, Wiggins también se colgó la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Londres. De un momento a otro, se convirtió en un héroe para su país.

"Fue genial escuchar a la gente decir que aquello 'les cambió la vida' y cosas como 'el efecto Wiggo, fue algo que me gustó", le dijo Wiggins a la BBC.

"Pero desde un punto personal he tenido momentos en que deseo de verdad que eso nunca hubiera ocurrido", añadió. "Cuando me fui para disputar el Tour de Francia era relativamente desconocido para la gente de la calle. Cuando regresé parecía que fuera el hombre más famoso del país".

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"Es un poco duro manejar esa fama de un día para otro, además cuando quieres hacer cosas con tus hijos, por ejemplo. Fue difícil, pero creí que aprendí a manejarlo", señaló.

Elíseos y el oro

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Image caption Wiggins acepta que la fama que le trajo el Tour le causó un poco de incomodidad.

Ese lapso de su vida fue una escalada trepidante: solo diez días después de ganar el Tour de Francia, se colgó la cuarta medalla dorada olímpica de su historial con su victoria en la prueba contrarreloj.

"Se puede hacer una planeación adecuada para ganar el Tour. Lo que nunca se puede predecir es qué va a pasar después", explicó Wiggins.

"Realmente las cosas se pusieron mal. Fue algo gigantesco, no tengo palabras para describir como cambió todo para mí".

Para superar el impacto que el éxito estaba teniendo en su vida, Wiggins siguió el consejo de otros ciclistas como Chris Hoy, quien ha sido seis veces campeón olímpico y tuvo un éxito similar en los juegos de Pekín 2008.

Ahora Wiggings está en medio de otra gran competencia: los juegos de la Mancomunidad Británica de Naciones, que se realizan en la ciudad escocesa de Glasgow, representando a Inglaterra.

A principio de año solo había una alternativa: correr el Tour y llegar a los juegos de Mancomunidad a participar solo en la prueba contrarreloj, que es su especialidad.

Pero a mediados de junio, el director técnico de su equipo Team Sky, Dave Brailsford, decidió que no iba a estar en el grupo que competiría en Francia.

"Apenas lo supe, sabía que lo más importante serían los juegos, así que me fui a entrenar con el equipo", dijo.

Y añadió que: "Hace seis semanas que estoy acá, entrenando, y realmente ha sido una cosa refrescante y la mejor distracción de todo ese sinsentido que trae el Tour".

Por todas estas razones, Wiggins decidió que es mejor no volver a correr la "Grande Bouclé".

"Es una carrera tan feroz en lo físico que te seca la sangre y en lo mental, porque al final te das cuenta que las lealtades no existen", afirmó. "Lo que iba a hacer en la carretera, ya lo hice. Dejé todo en la ruta".

Aclaró que a sus 34 años eso no significa que vaya a dejar todas las carreras de ruta. "Esta decisión solo tiene que ver con el Tour".

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Image caption Después de ganarlo todo, Bradley está enfocado en ganar su quinta medalla olímpica en Río 2016.

Río de Janeiro

Para el ciclista de origen belga ahora su prioridad son los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro de 2016, el evento que más le divierte.

El historial del británico es rutilante: ganó en la pista la prueba de persecución por equipos en los Juegos de Atenas 2004. En Pekín 2008 repitió la gesta, incluyendo la medalla oro en la persecución individual, y en Londres 2012 ganó la prueba de contrarreloj de ruta.

Por eso, su objetivo es ganar su quinta medalla de oro y de ese modo igualaría la marca de Steve Redgrave.

"Me gustaría terminar mi carrera en Río de Janeiro, en la pista donde todo empezó para mí", dijo.

"Siento que nací para correr en la pista. Mi papá fue un pistero profesional. Está en mis genes, mis primeros recuerdos son de bebé en un velódromo", recuerdo.

Ahora con el final de su carrera a la vista, Wiggins sabe que los futuros éxitos deben ser tomados como "bonos", habiendo conseguido sus principales objetivos cuando era más joven.

"Estoy feliz con lo que he logrado", anotó. "Nunca imaginé que iba a lograr todo esto. El ciclismo me ha dado todo y si tengo que parar mañana, lo haré feliz".

"Recuerdo cuando gané mi primera medalla olímpica en Sydney 2000. Fue un bronce. Tenía 19 años y me dije: 'si nunca más gano nada, ya tengo una medalla olímpica'. Todo lo demás ha sido un bono extra".

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