Obamacare: los estadounidenses que ven a un médico por primera vez

  • 4 agosto 2014
Análisis de sangre Image copyright Thinkstock

Liberty Sizemore se recuesta en su silla y sonríe. La cajera de una gasolinera, de 26 años de edad, acaba de enterarse que su proceso de inscripción en Obamacare está completo. Ahora podrá tener su primera cita con el médico en siete años.

"Estoy tan feliz", dice Sizemore mientras espera su turno en el Centro de Salud Comunitario Grace en el condado Clay, en Kentucky. "No tenía seguro médico desde que cumplí 19".

Sizemore es una de 421.000 personas en Kentucky que se han inscrito desde que la Ley de Protección al Paciente y Cuidado de Salud Asequible, conocida como "Obamacare", entró en vigor en octubre pasado.

La reforma sanitaria es el principal logro legislativo del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, pero también el más polémico, con una fuerte oposición política y continuos desafíos legales.

Sin embargo, millones de personas se han inscrito en su primer año, logrando un acceso al cuidado médico que previamente no podían permitirse.

Pero Sizemore también está nerviosa. Tiene un grave problema de sobrepeso y cuando era adolescente le advirtieron de la probabilidad de desarrollar diabetes. Sin cobertura médica, no podía pagarse los análisis ni los chequeos para ver si tenía la enfermedad.

Image caption Liberty Sizemore, quien tiene riesgo de contraer diabetes, estuvo siete años sin cobertura médica.

"Sólo iba a hospital en caso de emergencia", dice Sizemore, quien sigue pagando la cuenta de US$10.000 que le costó extraerse el apéndice hace dos años.

"Eso es lo que tengo en mi tarjeta de crédito ahora", suspira, "cuentas de hospital".

En minoría

Como muchos, ahora reúne los requisitos para Medicaid, el programa de salud para los pobres. Según la nueva ley, el gobierno federal ofrece dinero a los estados para extender Medicaid y que más gente de bajos recursos, como Sizemore, esté cubierta.

También hay fondos federales para nuevos intercambios de seguro estatales en los que los estadounidenses pueden buscar planes privados. Algunos están fuertemente subvencionados por el gobierno, dependiendo del nivel de ingresos del solicitante.

Kentucky, que se ha convertido en un bastión republicano, es uno entre una minoría de estados -y el único en el sur- en haber aceptado el dinero de Washington y adoptado la reforma.

Pero lo ha hecho sin aceptar al hombre cuyo nombre lleva.

"El presidente no es tan popular en el estado", dice el gobernador demócrata Steven Beshear, al notar la tasa de aprobación de Obama de 34% en Kentucky (ocho puntos por debajo de la más reciente cifra a nivel nacional según Gallup). "Así que no hablamos de Obamacare", explica.

En cambio, los funcionarios hablan con entusiasmo del propio intercambio de seguros de Kentucky, Kynect.

El gobernador cree que la estrategia ha dado resultado. "Vinieron en masa a registrarse el primer día y ha sido así desde entonces".

Aún así, persisten los recelos sobre la principal reforma sanitaria en EE.UU. en 50 años, incluso entre quienes más se han beneficiado.

Image caption Sadie Smith está agradecida por Obamacare, pero le preocupa el control gubernamental.

Demasiado control

La peluquera Sadie Smith se inscribió, aunque espera que sólo sea una medida temporal. El seguro de su familia desapareció cuando su esposo perdió su empleo. (La mayoría de estadounidenses consiguen seguro médico a través del trabajo, con el costo compartido entre el empleador y el empleado).

Mientras da los toques finales al cabello de una clienta en su pequeño salón de belleza en Manchester, Kentucky, Smith dice estar agradecida por Obamacare. Pero está incómoda. "Me asusta. El gobierno desea controlar a todo el mundo: sus finanzas, su seguro, todo se reduce al control".

Sentimientos similares sobre el control gubernamental están tras las objeciones a otra regla de Obamacare: todos deben tenera alguna forma de cobertura de salud o se exponen a una multa.

Otros están molestos porque los seguros privados con los que estaban contentos se están retirando porque no cumplen con las normas de Obamacare. Las nuevas regulaciones indican que los planes deben cubrir un rango más amplio, que incluye muchas pruebas preventivas.

"Han causado que más gente pierda su seguro de lo que han ayudado", afirma Robert Stivers, el presidente republicano del Senado estatal de Kentucky. Stivers cree que las primas (cuota mensual) de seguros subirán dramáticamente "debido a estas coberturas obligatorias".

También le preocupa el costo a largo plazo para el estado. Actualmente, el gobierno federal está recogiendo la factura de las partes subsidiadas de Obamacare. Pero Kentucky tendrá que empezar a contribuir hasta 10%, a partir de 2017.

A diferencia de muchos de sus colegas republicanos en Kentucky y Washington D.C., Stivers no pide una revocación total de Obamacare. "Lo que buscamos es una alternativa razonable", dice. Eso incluye revertir la cobertura y subsidios del Medicaid ampliado y eliminar todas las obligaciones.

Pero Beshear cree que eso es improbable. "Ahora tenemos 421.000 votantes kentuckianos inscritos a quienes les gusta el plan", señala.

El gobernador sugiere que los oponentes de Obamacare enfrentan un dilema. "Quieren ser críticos del presidente y su administración, pero al mismo tiempo desean esos 421.000 votos", puntualiza, "por lo que no les quitarán la cobertura".

Votarían por Obama

Puede que Benita Adams sea una de esas personas. La abuela de 62 años vive al borde de los Apalaches, en el este de Kentucky. Es propietaria de su casa, pero tiene dos empleos como asistente dental para que alcance el dinero. No votó por Obama.

Adams no tenía seguro médico desde su divorcio hace 30 años. Una reciente cirugía de corazón le dejó una cuenta de US$67.000. Aunque el hospital la eximió de la mitad, aún paga US$50 mensuales.

Image caption Benita Adams no votó por Obama, pero al haberse beneficiado de la reforma sanitaria, lo consideraría.

"Yo solía decir que si me herían, mejor me mataran, porque no podía pagar más cuentas de hospital", comenta.

Pero Adams ya no tiene esa preocupación. Bajo Obamacare, tiene derecho a un plan privado con un considerable subsidio que cubre sus pagos mensuales.

"Todos estaban indignados con Obamacare pero es simplemente maravilloso, realmente está ayudando a la gente", opina Adams al enumerar las citas médicas que ha tenido desde que está asegurada.

Obama no puede volver a postular a la presidencia. Pero si pudiera, ¿votaría Adams por él? "Claro que lo pensaría", admite. "Es lo mejor que ha hecho".

Liberty Sizemore, mientras espera los resultados de su análisis de sangre, siente lo mismo. Cuando la enfermera le da las buenas noticias, deja escapar otro suspiro.

Está a punto de convertirse en diabética, aunque todavía no tiene la enfermedad. Su voz tiembla cuando dice despacito: "Es un gran alivio". Mientras la enfermera le da recomendaciones sobre su salud, Sizemore empieza a llorar.

"Estaba tan preocupada", agrega. "Ahora puedo mejorar porque tengo un doctor. Ese es un alivio más grande del que puedas imaginar".

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