Día a día: Inglaterra se inclina por la opción militar

Sir Edward Grey (a la izquierda), secretario de Relaciones Exteriores británico Derechos de autor de la imagen Getty
Image caption Sir Edward Grey (izq.), secretario de Relaciones Exteriores británico, camina hacia el Parlamento.

Hace cien años Europa se precipitaba sin freno hacia los campos de batalla, en lo que se conocería como La Gran Guerra.

A comienzos de agosto ya están movilizados los ejércitos de Austria-Hungría, Rusia y Alemania.

Francia recibe la declaración de guerra de Berlín mientras la posible invasión de Bélgica acelera las decisiones en Inglaterra.

En BBC Mundo seguimos recordando los hechos ocurridos la semana previa a los primeros combates de la Primera Guerra Mundial.

Lunes, 3 de agosto de 1914

Es feriado este lunes en Inglaterra, pero la actividad es más frenética que nunca.

El gabinete de gobierno se reúne nuevamente. El tema de discusión ahora es el ultimátum de Alemania a Bélgica, para que deje pasar a las tropas alemanas que van camino a Francia.

El primer ministro, Henry Asquith, cree que la invasión del territorio belga simplifica la situación, ya que la neutralidad de esa nación está claramente protegida por los tratados internacionales.

Sin embargo, cuatro miembros del gabinete amenazan con renunciar si el gobierno británico va a la guerra.

Pero el bando que está a favor del conflicto gana fuerza.

El poderoso ministro de Economía, Lloyd George, cree que la invasión alemana a Bélgica no puede ser ignorada.

En una carta a su mujer, Lloyd George dice que sus últimos días han sido una pesadilla.

"He luchado duro por la paz y hasta ahora he tenido éxito en mantener al gabinete de mi lado, pero estoy llegando a la conclusión de que si la pequeña Bélgica es atacada por Alemania, toda mi experiencia, e incluso mis prejuicios, se inclinarán hacia el lado de la guerra. Me aterroriza esa posibilidad".

A las 16:00 horas, el secretario de Relaciones Exteriores, Sir Edward Grey, se presenta ante el Parlamento.

Las bancas de la Cámara de los Comunes están atestadas y las galerías superiores llenas de curiosos.

Pálido, y con voz entrecortada, Grey recuerda que su país tiene una larga amistad con Francia y con Alemania.

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Image caption Lloyd George pasará de ministro de Economía a primer ministro británico durante la guerra.

"Pero hasta dónde la amistad implica obligación, dejo a cada hombre escrutar su corazón, sus propios sentimientos".

Para Grey, cualquiera sea la decisión que tome el gobierno, Gran Bretaña no podrá mantenerse inmune a los efectos de la guerra: "Temo que sufriremos terriblemente, participemos o no del conflicto".

Grey añade que si los británicos optan por la neutralidad, sacrificarán su buen nombre y su reputación ante el mundo y padecerán graves consecuencias económicas.

Los parlamentarios lo vitorean.

Cuando el representante del gobierno termina de hablar, la oposición a la guerra se ha desvanecido.

La opción militar cuenta con el apoyo de los conservadores, que llevan días llamando al gobierno a declarar la guerra, y también de las dos facciones irlandesas: los unionistas del Ulster y los nacionalistas. Solo el pequeño partido laborista y 28 liberales disidentes se mantienen en contra del conflicto.

Confesión de embajador

En París, el embajador alemán se dirige al Ministerio de Relaciones Exteriores para entregar la declaración de guerra.

Francia ha procurado no provocar a su poderoso vecino, pero los planes militares alemanes son inflexibles: los franceses deben ser derrotados primero para que no ayuden a su aliada Rusia.

Por eso, Berlín alega infundados reportes de que tropas francesas y aviones de guerra han atacado suelo alemán.

Al salir del ministerio, el embajador alemán deja una nota privada dirigida al primer ministro francés.

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Luces que se apagan

De regreso en Londres, Arthur Nicolson, funcionario del ministerio de Relaciones Exteriores, se dirige a un encuentro con Sir Edward Grey.

Con semblante melancólico, el secretario de Estado mira por la ventana.

Nicolson lo felicita por el éxito de su discurso en el Parlamento, pero Grey no responde.

Súbitamente el secretario de Relaciones Exteriores levanta los brazos y con sus puños golpea una mesa.

"¡Odio lo guerra!", dice.

Luego, mira nuevamente por la ventana, hacia el parque de Saint James, donde está oscureciendo.

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Este material es una adaptación del programa "Day By Day" de la BBC, escrito por la profesora Margaret MacMillan y producido especialmente para la BBC por la compañía "Somethin' Else".