Los porteros son víctimas de "la falacia del apostador" en los penales

  • 1 agosto 2014
Sergio Romero en Brasil 2014 Image copyright Getty
Image caption El arquero argentino Sergio Romero y una atajada salvadora ante Holanda en Brasil 2014.

En esos segundos cruciales, cuando de ellos depende la celebración o la congoja, los porteros de fútbol suelen cometer un error.

Y ese error, dicen los científicos, es predecible y puede influir en el resultado final cuando los partidos se definen en la tanda de penalties.

Un equipo de psicólogos estudió los videos de finales del Mundial de Fútbol y la Eurocopa entre 1976 y 2012.

Así observaron que después de tres disparos desde los doce pasos en la misma dirección, los guardametas tenían más posibilidades de lanzarse en el sentido contrario en el siguiente penal, y así lo reportan en un estudio publicado en Current Biology.

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Image caption El arquero holandés Casper Cillessen no pudo salvar este balón ante Argentina en el Mundial.

Afortunadamente para ellos, los pateadores no han sabido, hasta ahora, explotar este patrón predecible.

Cuatro partidos se decidieron por penales en el Mundial de Brasil 2014, un récord compartido por Italia en 1990 y Alemania en 2006.

Los porteros como Sergio Romero, de Argentina, y Tim Krul, de Holanda, fueron héroes por sus atajadas salvadoras en momentos cruciales.

Apostadores

Otros científicos han intentado definir cómo perfeccionar la tanda de penales, pero este nuevo estudio de investigadores de la University College London (UCL) ha evaluado de forma estadística el comportamiento de los porteros en las definiciones por penales.

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Y según sus resultados, los arqueros suelen fallar en estas situaciones víctimas de lo que se denomina "la falacia del apostador".

Esta falacia lógica puede ilustrarse con el lanzamiento repetido de una moneda al aire, a "cara o cruz": cuando se sucede una serie de "caras", mucha gente cree erróneamente que la siguiente vez habrá más chances de que salga "cruz".

Pero la realidad es que hay 50-50 de posibilidades en cada ocasión, sin importar la duración de la secuencia.

En su análisis, los científicos observaron que casi todas las acciones, como el costado de la portería al que apuntan los jugadores que ejecutan el penal y la forma en que se arrojan los porteros, son eventos aleatorios.

Y lo interesante es que vieron que la decisión del arquero se podía predecir si los tres disparos anteriores habían sido en la misma dirección.

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Image caption El brasileño Julio Cesar atajó el tiro de Alexis Sánchez, de Chile, en la ronda de penales.

"Después de tres, comienza a ser más significativo que la mera casualidad", dijo Erman Misirlosy, de UCL.

Alrededor del 69% de los movimientos de los arqueros eran en la dirección opuesta a la de la última pelota, y 31% en la misma dirección del último de tres balones consecutivos al mismo lado del arco.

"Este parece ser el punto crítico, a partir de los datos que tenemos, en el que ellos tienen más probabilidades de lanzarse, estadísticamente, en la dirección opuesta a la del último balón".

Un buen ejemplo fue el partido de cuartos de final entre Inglaterra y Portugal en la Eurocopa de 2004.

En la tanda de penales, los tres primeros pateadores portugueses lanzaron el balón hacia la izquierda de la portería.

En el cuarto penal, el guardameta inglés David James se tiró hacia la derecha.

El jugador portugués insistió con la izquierda y anotó el penal. Portugal ganó la tanda por 6-5.

Porteros impredecibles

"Si los pateadores identificaran patrones no aleatorios en el comportamiento del portero, podrían ganar muy fácilmente sin necesitar un disparo perfecto. Sólo tendrían que patear al otro lado", expresó Misirlosy.

Si los jugadores decidieran en grupo patear al mismo lado, el cuarto penal de la tanda tendría más oportunidades de entrar.

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Image caption El arquero holandés Tim Krul, que entró a la cancha justo para los penales, atajó un tiro de Costa Rica en el Mundial.

Sin embargo, el problema de los ejecutores de penales es que lo que esperan la hinchada y sus compañeros de equipo es que anoten.

Esta presión podría explicar por qué no trabajan en equipo (en los penales) o se comunican major como grupo.

"Los que patean están bajo una enorme presión, focalizada en el momento de su propio disparo. Cada pateador individual puede no prestar atención a la secuencia de los disparos anteriores para predecir lo que hará el portero", dijo Patrick Haggard, otro de los autores.

Si los porteros quieren mejorar sus posibilidades de atajar penales deben resistirse a la falacia del apostador.

La mejor forma sería planear una secuencia de "tiradas" y atenerse a ella.

"El mejor punto para el arquero es volverse aleatorio", aconseja Misirlosy.

Si no produce un patrón, dice el experto en neurociencia, los oponentes no pueden predecirlo y explotarlo.

Sin emabargo, hay un área de la portería que los psicólogos no examinaron: el centro.

"Decidimos dejar el medio fuera de nuestro análisis ya que es muy inusual. Ocurre en menos del 10% de los casos, y los guardametas se quedan en el medio sólo el 2,5% de las veces, así que los pateadores podrían explotar esto y disparar al centro más seguido".

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