¿Era Jimi Hendrix tan original como se cree?

Jimi Hendrix Derechos de autor de la imagen Getty
Image caption Hendrix escuchó, anotó y trabajó duro.

Pocos guitarristas son tan admirados como Jimi Hendrix. Pero los mitos que rodean su talento podrían terminar por hacerle daño.

Por estos días, una película biográfica ("Todo está de mi lado", dirigida por John Ridley) recuerda los comienzos del legendario guitarrista y músico, que adopta mil formas convirtiéndose en una estrella internacional.

El film se centra en los años 1966-1967, cuando Hendrix llegó a Londres y fue "descubierto" por la realeza del rock británico, incluidos Paul McCartney, Eric Clapton y Jeff Beck.

La historia deja la sensación de que Hendrix era el cometa Halley del rock en guitarra, un revolucionario único que llegó a Londres en plena forma, mucho antes de su innovador álbum debut de 1967, "Are You Experienced?".

Los libros de historia dicen que la aparición de dicho álbum fue comparable con un movimiento de placas tectónicas bajo los pies de la cultura.

Hay un antes y un después de la guitarra de Hendrix. Pocos instrumentistas de rock han sido tan admirados, y menos aún han creado su propia aura y marcado su propia era como lo hizo él.

La muerte de Hendrix en 1970 ni siquiera dolió, habiendo ocurrido apenas tres años después de su instantánea aparición como estrella de rock.

Todo esto por parte de un hombre que hablaba en voz baja y no parecía dejarse llevar por lo que el negocio de la música tenía que ofrecer.

Sin embargo, en "Voodoo Chile", uno de sus temas más reconocidos, Hendrix canaliza esa capacidad para crear mitos cargados de testosterona que es característica de uno de sus ídolos, Muddy Waters, cuando declara: "Bueno, la noche en que nací /Señor, juro que la luna se volvió rojo fuego".

Derechos de autor de la imagen Getty
Image caption La guitarra en manos de Hendrix hablaba su propio idioma.

Estoy bastante seguro que la luna no se volvió rojo fuego el 27 de noviembre de 1942 y seguramente Hendrix sabía que sus legendarios poderes no fueron creados por eventos cósmicos, sino por virtudes no tan míticas como el oído refinado, el gusto sagaz y el trabajo arduo.

Por una combinación de sangre, sudor y cerebro, Hendrix no puede ser equiparado al éxito fugaz de un estudiante que, mediante un intenso entrenamiento y su talento innato, trasciende a sus maestros. Todos los que creen en el mito del cometa Halley, perjudican a Hendrix y a su ética de trabajo.

Un poco de ciencia ficción

Al igual que sus antecesores, Los Beatles, considerados los salvadores del rock ‘n’ roll, Hendrix se consideraba un hábil sintetista de lo que ya existía y no como una entidad completamente nueva.

Solía decir que canalizaba el blues hacia sus propias creaciones con "un poco de ciencia ficción". En las entrevistas, era generoso enumerando sus fuentes de inspiración, que eran abundantes.

Así como años antes de ponerse trajes y darse la mano con la reina Isabel II de Inglaterra, Los Beatles pagaron sus cuentas tocando innumerables horas en los escenarios improvisados del barrio rojo de Hamburgo, Hendrix trabajó en el aguerrido 'circuito chitlin', que acogía a todos los músicos del sur, como un sicario al que no le daban mucho espacio para presumir por temor a que opacara a los artistas que le pagaban.

Trabajó con los Isley Brothers, quienes no alcanzarían mayores éxitos hasta años más tarde, y con Little Richard, que intentaba retornar al rock 'n' roll luego de varios años de exilio religioso. Mientras tanto, prestaba atención a las innovaciones de guitarristas cuya talla iba desde Buddy Guy a Les Paul.

Derechos de autor de la imagen Getty
Image caption La banda The Jimi Hendrix Experience estuvo activa hasta 1969.

En la canción "Testify" de los Isley Brothers, Hendrix encontró una oportunidad para realizar un solo de cuatro en el cual homenajeaba al joven Guy, un guitarrista de Chicago que ya jugaba con la distorsión y el sostenimiento sin lograr entusiasmar a sus jefes conservadores de Chess Records.

Clapton y Hendrix se encontraban entre aquellos que tomaban notas; sus discografías están repletas de citas de Guy.

Una leyenda que vale la pena recordar

Hendrix también retenía los toques líricos de Curtis Mayfield en los innumerables sencillos de "Impresiones", como se puede apreciar en "The Wind Cries Mary" y todas las obras de arte de blues.

En algunas partes de "Foxy Lady" Hendrix le dio forma a las repercusiones de una manera que había sido abordada por guitarristas como Link Wray y Bo Diddley en la década de 1950 y continuada un paso más allá por los Yardbirds en la década de 1960.

En 1958, Hendrix reinventó "Hold It" de Bill Dogett con Purple Haze, y Duane Eddy mediante el tema "Peter Gunn" de Henry Mancini. También se impregnó del jazz de John Coltrane y Albert Ayler, como es evidente en el sonido vanguardista que creó en "I Don’t Live Today".

Pero la lección más importante que Hendrix aprendió de sus antecesores fue el uso de la actitud más que de la técnica.

En manos de Guy o Bo Diddley, la guitarra era un equipo de sonido en lugar de un instrumento con un vocabulario propio.

Hendrix vio las posibilidades que se escapaban de las normas de los libros y a diferencia de Guy, encontró una banda, un representante y una empresa discográfica que le permitieron deambular salvajemente sin miedo.

Dejó atrás cientos de canciones y obras en curso mientras grababa un puñado de álbumes de estudio para ser lanzados oficialmente, un testimonio de lo mucho que le gustaba explorar y de lo difícil que era de complacer.

Persiguió incansablemente, hasta su muerte, los sonidos que escuchaba dentro de su cabeza, como si supiera que esa era la única manera de crear una leyenda digna de ser recordada.

Lea la historia original en inglés en BBC Culture

Contenido relacionado

Vínculos

El contenido de las páginas externas no es responsabilidad de la BBC.