¿Cómo pasó Petrobras de orgullo de Brasil a escándalo de campaña?

Plataforma petrolera en las costas de Angra dos Reis, 180 kilómetros al sur de Río de Janeiro Derechos de autor de la imagen AFP
Image caption El plan de expansión de Petrobras era un activo electoral en Brasil. Hoy sus contratos están bajo la lupa de la justicia.

Una campaña electoral atrás en Brasil, la entonces candidata presidencial Dilma Rousseff decía en un spot publicitario que sería un “crimen” privatizar la petrolera Petrobras y que las reservas de crudo descubiertas eran el “gran pasaporte al futuro” del país.

Cuatro años más tarde, en una nueva elección, la empresa estatal está envuelta en graves denuncias de sobornos que complican al gobernante Partido de los Trabajadores (PT) y a Rousseff, hoy presidenta brasileña en busca de un nuevo mandato.

Su adversario, el socialdemócrata Aécio Neves, ha hecho de este escándalo un tema central de sus críticas a Rousseff antes del balotaje del próximo domingo entre ambos, que según encuestas será el más disputado en años.

A esto se añade una baja del precio del petróleo en el mercado internacional que plantea nuevas dudas sobre el ambicioso plan de inversiones de Petrobras, obligada a generar importantes ganancias para pagar sus deudas.

Este panorama refleja cómo la mayor empresa de Brasil está pasando de ser un motivo de orgullo nacional y una valiosa carta electoral del oficialismo a una creciente fuente de dificultades y polémicas.

Antonio Lavareda, un politólogo brasileño experto en comportamiento electoral, remarcó que 46% de los votantes dicen que al sufragar tendrán en cuenta las denuncias sobre Petrobras.

“En 2010 era un activo de la campaña del PT”, dijo Lavareda a BBC Mundo. “Y ahora se transformó en un problema”.

Las denuncias

El hombre clave del escándalo de Petrobras es Paulo Roberto Costa, un exdirector de la empresa que cumple prisión domiciliaria acusado de usar el esquema interno de sobornos en beneficio propio y para financiar al PT y sus aliados.

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Image caption Paulo Roberto Costa: el testimonio del exdirector de Petrobras es clave en el escándalo.

El ingeniero de 60 años tiene un acuerdo con la justicia para cooperar con la investigación a cambio de reducir su pena, y sus testimonios están siendo escuchados y divulgados en plena campaña.

Costa, que entre 2004 y 2012 encabezó el área de abastecimiento y refinación de Petrobras, indicó que los sobornos equivalían a 3% del valor líquido de contratos millonarios que Petrobras firmaba con diferentes empresas, incluidas grandes constructoras.

Sostuvo que la mayoría de esos sobreprecios eran pasados al tesorero del PT, João Vaccari Neto. Y que el Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), aliado vital del gobierno, y el Partido Progresista (PP) también recibían dinero del esquema.

Costa afirmó además que en 2009 pagó a un expresidente del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), el grupo opositor al que pertenece Neves, para enterrar una investigación sobre Petrobras en el Senado.

Ninguno de los políticos o directivos citados por Costa, incluidos importantes legisladores del Congreso, ha aceptado las acusaciones.

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Image caption Dilma Rousseff: la presidenta y candidata brasileña dijo tener "indignación" por los desvíos en Petrobras.

Sin embargo, la propia Rousseff admitió el sábado que hubo “desvío” de dinero público y que buscará reparar el daño, aunque “nadie sabe hoy todavía lo que debe ser resarcido”.

El pulso electoral

Se trata de un asunto delicado para Rousseff, que como ministra del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva encabezó el consejo de administración de Petrobras entre 2003 y 2010, años en que según Costa operó el esquema de sobornos.

La presidenta ha negado que tuviera conocimiento de las irregularidades denunciadas, dice sentir “indignación” por las mismas y se compromete a investigarlas y castigarlas.

Pero en los debates que han tenido para el balotaje, Neves insiste en preguntarle si mantiene la confianza en el tesorero del PT y pregunta quién es responsable por los desvíos en Petrobras.

“Sólo existen dos alternativas: o usted fue connivente (con los desvíos denunciados) o fue incompetente para cuidar de la mayor empresa pública brasileña”, acusó el opositor a Rousseff el jueves.

Lavareda sostuvo que Petrobras es un asunto principal de la campaña de Neves porque “la población es más sensible a la temática de la corrupción cuando el país enfrenta dificultades económicas” como ahora.

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Image caption Aécio Neves: el candidato opositor brasileño ha hecho de Petrobras un tema central de su campaña.

No obstante, las últimas encuestas divulgadas esta semana muestran un repunte de Rousseff, que según la firma Datafolha tiene 52% de las intenciones de voto contra 48% de Neves. Esto aún es un empate técnico, pero en el límite del margen de error.

Planes y deudas

Petrobras ha evitado comentar sobre la polémica, pero el viernes indicó en un comunicado que colabora con la policía y la justicia y creó comisiones internas para indagar “indicios o hechos contra la empresa”.

Las denuncias de corrupción generan “mucha inseguridad” sobre la gestión de Petrobras, dijo Adilson de Oliveira, un profesor de economía de la Universidad Federal de Río de Janeiro experto en petróleo.

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Image caption La caída del precio del petróleo complica los planes de Petrobras.

“Todo el mundo espera que pasadas las elecciones sean tomadas las providencias adecuadas para que eso no vuelva a ocurrir”, señaló Oliveira a BBC Mundo.

El escándalo surgió en un momento crucial para la compañía, embarcada en un complejo proyecto para explotar las enormes reservas de crudo descubiertas en las profundidades de la costa brasileña, conocidas como pre-sal.

El diario brasileño Valor Económico advirtió en su portada del jueves que “la caída en los precios del petróleo) puede volver inviables las inversiones de Petrobras” para aumentar su producción.

Indicó que el plan de negocios de la empresa para los próximos años había estimado un precio promedio del barril a US$100 hasta 2017 y a US$95 entre 2018 y 2030.

Pero el crudo Brent llegó a caer debajo de los US$83 dólares la semana pasada, el valor más bajo desde 2010. Aunque las noticias de una fuerte demanda china lo ubicaron en torno a US$86 este martes, varios analistas creen que en los próximos meses se mantendría la tendencia a la baja.

Esto alivia las presiones que Petrobras recibe del gobierno para evitar subir el precio de los combustibles, pero refuerza la necesidad de la empresa de generar ingresos con que pagar sus deudas y cumplir la meta de invertir unos US$28.000 anuales entre 2015 y 2018.

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Image caption Los planes de expansión de la petrolera brasileña enfrentan enormes retos.

La compañía es considerada hoy la más endeudada entre todas las petroleras grandes y su valor de mercado ha caído cerca de la mitad en los últimos años.

Oliveira dijo que Petrobras tiene petróleo suficiente para ser una de las empresas más rentables del mundo y sostuvo que con la caída del precio del petróleo también bajan los costos de equipamientos y las tasas que debe pagar al gobierno.

Pero señaló que “en la medida en que el precio (del crudo) cae, el flujo de caja también tiende a caer (y) no puedes mantener un programa de explotación con la velocidad que está programado”.

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