Bhopal: el desastre que envenenó a 500.000 personas

Afectados por la tragedia de Bhopal Derechos de autor de la imagen EPA
Image caption Muchos afectados reclaman todavía indemnizaciones, casi 30 años después del accidente.

La noche del 2 de diciembre de 1984, Lakshmi Thakur estaba poniendo a sus hijos en la cama cuando sus ojos le empezaron a escocer.

Salió fuera, pensando que un vecino estaba friendo chiles, y se encontró con gente corriendo presa del pánico tapándose la cara.

Alguien le dijo que acababa de producirse un accidente en la planta de pesticidas de Union Carbide, situada detrás de su casa, en Bophal, en el estado indio de Madhya Pradesh.

La quemazón en los ojos no provenía de la cocina de un vecino, sino del gas que se estaba fugando de la planta.

Lakshmi reunió a su familia y huyó hacia una parada de autobús al lado de la fábrica. De camino, uno de sus hijos empezó a vomitar y otro se dobló de pronto con diarrea.

Su hija, de 20 años, no llegó viva a la mañana siguiente.

Más de 500.000 personas resultaron envenenadas con isocianato de metilo. Varios miles murieron.

Casi 30 años después, Lakshmi es una de los miles de sobrevivientes que sufren problemas crónicos de salud y se enfrentan a facturas médicas devastadoras.

Indemnizaciones

A principios de noviembre, se unió en la capital del país, Nueva Delhi, a cientos de otros supervivientes para reclamar las indemnizaciones a las que creen que tienen derecho.

Los manifestantes pidieron que el gobierno revise el número de muertos y heridos reconocidos para reclamar las indemnizaciones a Union Carbide Corporation (UCC), matriz estadounidense de Union Carbide India (UCIL) cuando sucedió el accidente, y a Dow Chemical Company, que compró UCC en 2001.

Image caption Lakshmi Thakur vivía cerca de la planta y perdió a sus hijos en el accidente.

El 14 de noviembre, el ministro indio de Productos Químicos y Fertilizantes, Ananth Kumar, acordó revisar los datos y prometió que los sobrevivientes serán compensados.

Tanto los activistas como el gobierno reconocen que el acuerdo inicial está basado en datos incorrectos.

"Un 93% de las víctimas se quedaron sin indemnización", asegura Satinath Sarangi, del Grupo de Bhopal para la información y la acción, uno de los cinco que lideran la protesta.

Tanto en India como en Estados Unidos se han iniciado numerosos procesos para pedir a Dow que se haga cargo de las indemnizaciones y de la limpieza de la contaminación medioambiental.

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Image caption 30 años después, las protestas continúan.

La multinacional mantiene que no tiene nada que ver con la tragedia ya que adquirió UCC 17 años después de que ésta sucediera.

"En términos legales puede decirse que el asunto se ha resuelto en el máximo tribunal, la Corte Suprema de India, y Union Carbide o sus sucesores no son responsables", cuenta el profesor de Derecho de la Universidad de Warwick, Upendra Baxi.

Pero Baxi no está de acuerdo con esto. "Yo opino que una empresa sucesora, en este caso Dow Chemical, así como se queda con los activos de la empresa, en este caso Union Carbide, también debe hacerse cargo de las responsabilidades", mantiene.

Baxi cree que los tribunales han tomado las decisiones basándose en "estrechos motivos legalistas".

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La última demanda tendrá su primera vista el próximo año, y podría obtener resultados distintos, dice Baxi. Pero es posible que tampoco esto acabe con las peticiones de indemnización.

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Image caption El accidente sucedió en 1984 cuando se filtró a la atmósfera un gas venenoso.

Podrían aparecer nuevas demandas de personas que nunca fueron contabilizadas como víctimas, incluidos niños que han nacido con problemas de salud derivados del accidente, y aquellos afectados por beber agua contaminada por filtraciones que todavía se producen en el lugar.

El presidente de UCC entonces, Warren Anderson, murió en septiembre a los 92 años, cuando todavía era fugitivo en India y sin haber ido nunca a juicio.

Mientras protestaba en Delhi, los ojos de Krishna Bai se enrojecieron al recordar cómo sus hijos perdieron la visión, y luego murieron, por culpa del gas.

Ella, con problemas de la vista, del corazón y de los pulmones, obtuvo una indemnización de US$566.

"Después de 30 años todavía sufro dolores de cabeza, no puedo ver ni andar con normalidad y la indemnización se acabó hace tiempo", dijo.

"No dejaremos de luchar. Lucharemos hasta el final", añadió.

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