Los 5 hechos insólitos de la Copa de fútbol más antigua del mundo

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Image caption Bert Trautmann sufrió un fuerte golpe durante la final de 1956.

"Cosas extrañas pueden pasar en la Copa" es una frase que se suele repetir en Inglaterra a lo largo de los 144 años de historia del torneo más antiguo del planeta.

Para los ingleses, la disputa de la Copa de la Asociación de Fútbol (FA, por sus siglas en inglés) sintetiza la magia del deporte que vieron nacer hacia finales del siglo XIX, y es escenario en el que han sucedido hechos insólitos que parecen ajenos al mundo del balón.

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Image caption El argentino Osvaldo Ardiles fue protagonista de la final de la Copa en 1981, dentro y fuera de la cancha.

Lo singular de la Copa FA es que en ella participan todos los equipos federados del país, sean pequeños clubes de aficionados en pueblos remotos o los multimillonarios combinados de estrellas de la Liga Premier.

Es por eso que un modesto Cambridge United, de cuarta división, sueña con eliminar a Manchester United del torneo que los diablos rojos han ganado en 11 ocasiones, cuando se enfrenten este viernes en el partido que da inicio a la disputa de la cuarta ronda este fin de semana.

Pero no sólo han habido historias de fútbol en casi siglo y medio de torneo, también ha habido momentos curiosos e inesperados que forman parte de la leyenda de la Copa.

El caballo blanco

Ocurrió en la final de 1923 entre Bolton Wanderers y West Ham United en el recién inaugurado estadio de Wembley, el de las Torres Gemelas.

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Image caption La final de 1923 fue la primera que se llevó a cabo en el estadio de Wembley, inaugurado cuatro días antes del partido.

Unas 125.000 entradas se pusieron a la venta, pero nadie se quiso perder el gran acontecimiento, y más de 250.000 aficionados se acercaron hasta el norte de Londres para ingresar al estadio e invadir la cancha.

La policía se vio obligada a actuar para dispersar a los dos grupos de aficionados, identificados claramente con sombreros de copa los de la capital británica y gorras de lana los del norte de Inglaterra, y fue aquí cuando surgió la figura de un caballo blanco entre la multitud.

"Billie", junto al policía George Scorey, tuvo un papel determinante para despejar el terreno de juego y, con sólo 45 minutos de retraso, permitir que se disputase la final, que quedó bautizada como la del "caballo blanco". El ganador del partido fue Bolton, 2-0.

Más que una lesión

No se trata de las simulaciones o las interminables volteretas de los jugadores que predominan en el fútbol actual.

En 1956, en la final entre Birmingham y Manchester City, ocurrió un hecho difícil de imaginar hoy en día.

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Image caption A 17 minutos del final, Trautmann chocó fuertemente con un delantero de Birmingham, pero siguió jugando.

Hacia el final del partido, el portero de los ciudadanos de Manchester, Bert Trautmann, sufrió un fuerte golpe cuando interceptó un balón en su área ante la llegada de un rival.

Trautmann, de origen alemán y quien fue prisionero de guerra durante la II Guerra Mundial, siguió jugando aunque con claras molestias en su nuca.

Pese al dolor no tuvo reparos para seguir arriesgando su integridad física y tras sufrir otros dos choques se volvió a levantar con una mano frotándose la nuca.

Esta imagen se repitió cuando fue a recoger su medalla de campeón tras la victoria de Manchester City. Tres días después los rayos X revelaron que Trautmann había sufrido la fractura de una vértebra en su cuello.

La pandilla loca del fútbol

En diez años un modesto club del sur de Londres ascendió de la división más baja del fútbol inglés hasta la gloria en Wembley.

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Image caption Los jugadores de Wimbledon se hicieron famosos por sus excesos.

Fue el Wimbledon, que a partir de 1977 comenzó un ascenso en la estructura del fútbol profesional hasta coronarse campeón de la Copa FA frente al entonces todopoderoso Liverpool.

La columna vertebral del equipo la conformó un grupo de jugadores que dieron vida a los "Crazy gangs", la pandilla loca del fútbol que se hizo famosa por sus artimañas dentro y fuera del terreno de juego.

Vinnie Jones, John Fashanu, David Beasant, Lawrie Sánchez y Dennis Wise no sólo alcanzaron la fama por sus triunfos con el balón, sino también por sus métodos de intimidación y extrema rudeza.

Borracheras en días previos a los partidos, el incendio de un auto y golpizas forman parte de los abusos cometidos.

La moda de las canciones

El fútbol y la música nunca estuvieron tan unidos en Inglaterra como en los años ochenta, pero no siempre fue por buenos motivos.

Image caption John Barnes fue el cantante principal del rap que Liverpool lanzó en 1988.

Todo comenzó cuando el dúo Chas y Dave compuso una canción en honor al argentino Osvaldo Ardiles previo a la final de la Copa que Tottenham ganó en 1981.

"El sueño de Ozzie" se hizo famoso por la mala pronunciación de Ardiles en una parte de la canción, algo que reconoció el mismo jugador a la BBC años después.

En 1987, los Spurs regresaron a la final para enfrentar a Coventry City y ambos equipos lanzaron sus respectivos sencillos conmemorativos. En la cancha ganó Coventry, pero en la cartelera musical el triunfo fue para Tottenham.

La gota que rebalsó el vaso para los oídos de los aficionados fue lo que llegó al año siguiente cuando el equipo inglés más laureado para la época, Liverpool, lanzó su rap de Anfield.

Si bien en un principio tuvo éxito y acendió hasta el tercer lugar de la cartelera, un crítico de la música de la BBC la calificó como la "mayor ofensa... e inexplicablemente una horrible canción".

Agente inmobiliario, jugador de críquet y mata gigantes

Si algo caracteriza la Copa FA es la posibilidad de producir resultados inesperados y sorpresas increíbles, donde pequeños clubes de divisiones inferiores logran eliminar a sus pares más pretensiosos.

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Image caption Tim Buzaglo sufrió una lesión poco después del partido que lo inmortalizó en la historia de la Copa FA.

Si bien en 1901 se produjo el único título de un equipo no profesional (Tottenham Hotspur), y ha habido ocho equipos de la segunda división en quedar campeones del torneo, un resultado quedó especialmente en la memoria de los aficionados en Inglaterra.

Fue el 5 de enero de 1991, cuando Woking, de la sexta división, visitó al West Bromwich Albion, cuatro categorías por encima en la estructura del fútbol inglés.

West Brom comenzó ganando, pero entonces apareció un pequeño jugador de críquet de la selección de Gibraltar y agente inmobiliario para escribir su historia.

Tim Buzaglo anotó tres goles para darle la victoria a su equipo y ganarse un lugar en la selección de héroes que formó la Asociación Inglesa para conmemorar el 125 aniversario de la Copa en 2006.

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