Las cabras que defienden a EE.UU. de las especies invasoras

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Image caption Knox temirnó conociendo tanto a sus cabras que le dio pena enviarlas al matadero. Foto: cortesía "Ecogoats".

Todos los países sufren la llegada inesperada de plantas invasoras que se convierten rápidamente en una amenaza para las especies nativas.

Las técnicas que emplean para lidiar con esta plaga son similares: una mezcla de sustancias químicas poderosas y excavadoras.

Sin embargo, en Estados Unidos, una nueva herramienta se ha sumado en los últimos años a la batalla contra las especies foráneas: la cabra.

En un campo en las afueras de Washington, Andy, una cabra alta y de orejas largas, acerca el hocico a su dueño, Brian Knox.

Junto a Andy hay otras 70 cabras. Unas pastan bajo el tibio sol de invierno. Otras están agrupadas alrededor de un fardo de heno.

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Es tiempo de vacaciones, una oportunidad para que las cabras descansen y den a luz, antes de retomar su trabajo cuando llegue la primavera.

Compradas con el objetivo de acabar en el matadero -la carne de cabra es cada vez más popular en EE.UU.-, estas cabras se salvaron de su cruel destino cuando Knox y su socio descubrieron que tenían talentos ocultos.

"Terminamos conociendo tanto a las cabras que sentíamos que no podíamos venderlas para que las convirtieran en carne", explica Knox.

"Entonces empezamos a usarlas en este terreno donde había algunas especies invasoras. Funcionó muy bien, y de allí todo fue creciendo orgánicamente", añade.

Se las conoce como las "ecocabras", un rebaño muy requerido por su habilidad de despejar la tierra de las especies invasoras y otras plantas no deseadas en la costa este de EE.UU.

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A la vieja usanza

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Image caption Pese a que algunas pueden tener un temperamento difícil, Knox dice tener una buena relación con las cabras.

Hiedra venenosa, rosa vagabunda... las cabras se las comen todas con gran deleite. Por esta razón, Knox ofrece los servicios de sus animales durante una semana cada vez entre mayo y noviembre.

En los últimos siete años su negocio se ha convertido en un éxito.

Por lo general, se emplean máquinas o sustancias químicas para eliminar plantas invasoras. Pero estos métodos tienen serias desventajas. Los químicos pueden contaminar el suelo y no son efectivos a la hora de evitar la germinación de las semillas.

Y arrancar las plantas con máquinas puede afectar el suelo y causar erosión.

Las cabras, dice Knox, son una solución biológica y simple.

"Es tecnología antigua. Me gustaría decir que la inventé, pero existe desde siempre", explica. "Nosotros solo la redescubrimos".

Una de las razones por las cuales las cabras son tan efectivas es que las semillas rara vez sobreviven la masticación o el pasaje a través de su estómago de múltiples cavidades.

A diferencia de las máquinas, pueden acceder a zonas escarpadas o boscosas.

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Image caption En cuatro días las cabras pueden despejar un terreno de vegatación densa de 2.000 metros cuadrados.

Y, las cabras altas, como Andy, pueden alcanzar plantas de más dos metros.

Un rebaño de 35 cabras puede limpiar un terreno de 2.000 metros cuadrados de mucha vegetación en alrededor de cuatro días, el tiempo que le toma a la cabra aburrirse de comer lo mismo, señala Knox.

"Cuando se mudan a un nuevo sitio, puedes ver lo emocionadas que están por la manera en que comen", comenta.

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Dieta variada

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Image caption Al masticar las plantas, la cabra también destruye sus semillas.

Según investigaciones recientes, se pueden agregar nuevas especies a la dieta de la cabra.

Brian Silliman, biólogo marino de la Universidad de Duke en Carolina del Norte, ha estado estudiando durante 20 años cómo erradicar la especie invasora Phragmites, un género de plantas herbáceas perteneciente a la familia de las poáceas.

Este junco que crece en las marismas salinas y puede llegar a medir hasta tres metros desplaza a las especies nativas y bloquea las vistas al mar de los residentes de la costa.

Silliman intentó con insectos y otras formas de control biológico para acabar con esta planta, pero sin resultados.

"Luego me fui de vacaciones a Holanda, de donde es originaria, y vi que allí no era un problema porque los animales se la comían", explica.

En diversos estudios, Silliman descubrió que las cabras son muy efectivas. En una prueba, limpiaron el 90% de los juncos.

El método es "más barato, menos contaminante, mejor para el medioambiente y los granjeros reciben una paga", dice.

La amenaza asiática

Una planta a la que las cabras se están acostumbrando cada vez más es la llamada kudzu. Esta enredadera nativa de Asia se introdujo por primera vez en EE.UU. en 1976, como una planta decorativa para brindar sombra y evitar la erosión del suelo.

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Image caption Después de trabajar en un área, Knox las lleva a otra zona donde se alimentan de una especie diferente.

Muchos la describen hoy día como "la enredadera que se comió el sur", porque puede creer hasta 30 centímetros por día en el cálido clima de los estados sureños como Mississippi, Alabama y Georgia.

En los últimos 10 años, muchos se han desembarazado de esta planta con la ayuda de cabras.

Brian Cash dirige una de las tres empresas que se especializa en esta tarea en Georgia, donde el kudzu es un gran problema, no sólo por la superficie que cubre sino también porque alberga a un insecto que provoca una sensación de ardor cuando se lo aplasta con la piel desnuda.

Cash adaptó la fórmula, usando más que nada un rebaño de ovejas que incluye algunas cabras, que son más difíciles de controlar.

"Nos dimos cuenta de que las cabras lideraban todas las rebeliones", afirma.

Knox concuerda en que algunas pueden ser difíciles y admite incluso que se vio obligado a donar a la más caprichosa un maestro de carniceros.

Pero, en general, sostiene que la relación con los animales es buena.

Knox suele combinar la actividad de las cabras con el trabajo manual y también con la aplicación de sustancias químicas en caso de ser necesario.

Pero sus cabras han comenzado a tener un impacto en la maleza que ahoga a EE.UU., dice, y ocuparse de ella es algo de lo parecen disfrutar.

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